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Redacción ejecentral

En sendas misivas, dos exfuncionarios de la administración de Carlos Salinas de Gortari, Pedro Aspe Armella y José María Córdoba Montoya, se desmarcaron de las acusaciones que en días pasados hicieron tanto el titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz —quien fue exfuncionario de esa administración—, y Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República, por supuestos contratos que van en perjuicio de la empresa productiva del Estado.

Aspe Armella, extitular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entre 1988 y 1994, contestó a Ramírez Cuevas, quien lo señaló en su cuenta de Twitter como uno de los exfuncionarios del gobierno federal que, al participar en el consejo directivo de empresas nacional y trasnacionales en el sector energético, tienen un supuesto conflicto de interés con la CFE.

El exfuncionario detalló en una carta de seis puntos que en los últimos 24 años de trayectoria profesional en el ámbito privado fue fundador de empresa Protego y después copresidente de Evercore Partners, hasta su jubilación, en 2017. Durante esos años, subrayó, “nunca fui contratado por la CFE”.

Las precisiones, dijo, obedecen a la “grave y falsa acusación” por parte del gobierno federal, por lo que aclaró que desde noviembre de 1994 dejó de ser funcionario público y se dedicó durante todo 1995 a impartir cursos de economía de tiempo completo en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Destacó que, si bien en esos 25 años de ausencia de la vida pública fue miembro de distintos Consejos Directivos de empresas nacionales y extranjeras, “en ninguno de esos consejos directivos pertenecí a alguna empresa eléctrica similar a la CFE”. Por tal motivo, concluye Aspe, “eliminé cualquier posible conflicto de intereses”, que fue de lo que lo acusó el vocero de la Presidencia.

Córdoba Montoya fue señalado por Bartlett —quien fue secretario de Educación Pública en tiempos de Salinas de Gortari— de estar dentro de los exfuncionarios de los gobiernos de Salinas, Zedillo y Calderón “que desmantelaron a CFE”, junto con Carlos Ruiz Sacristán, Luis Téllez, Alfredo Elías Ayub, Felipe Calderón Hinojosa, Georgina Kessell, Jordi Herrera y Alejandro Fleming Kauffman.

Bartlett Díaz aseguró que Córdoba Montoya es propietario de Proveedora de Servicios de Energía con licitaciones a modo; al respecto, a través de una misiva, quien fue jefe de la Oficina de la Presidencia entre 1988 y 1994 externó que “nunca participé en la asignación de contratos de la CFE a empresas privadas mientras era funcionario, tampoco he tenido posteriormente algún cargo de responsabilidad en una empresa eléctrica”.

Argumentó que “no he asesorado a ninguna empresa que haya firmado contratos con CFE para venderle energía eléctrica o transportarle gas natural”. Subrayó su labor dentro la administración de Salinas de Gortari: “En mi desempeño como servidor público, siempre me conduje con escrupuloso apego a la ley y a la ética; creo que a usted le consta, puesto que fuimos colegas en el mismo gabinete”.

Remató su carta dirigida a su excompañero rechazando que se estigmatice a los exfuncionarios que laboran ejerciendo actividades profesionales relacionadas con su formación académica.

Córdoba concluyó su escrito diciendo: “no acepto que se me categorice como enemigo de CFE”.

Viejos amigos. Aspe y Bartlett coincidieron también en el gabinete de Miguel de la Madrid: el primero como secretario de Programación y Presupuesto, y el segundo como titular de Segob.

Graf-CoyunturaWEB

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