Jose Luis Camacho

A escasos once días de que tengan lugar las elecciones presidenciales en México, el país se cimbró por las acciones ilegales que autoridades de los Estados Unidos realizan con familias migrantes, en particular con menores de edad que son separados de sus padres y marcados para toda su vida.

 

Sin que exista algún precedente sobre algún migrante latinoamericano que hay perpetrado algún daño a la Unión Americana, el presidente de ese país los trata como criminales y responsables de todos los males que lo aquejan, buscando con ello ignorar las aportaciones que millones de migrantes han hecho a los Estados Unidos.

 

Por ello, la actitud irracional de las autoridades migratorias estadounidenses se ha topado con la condena de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de México, que al unísono han exigido que cese la violación de los derechos humanos y se dé cauce a un trato digno y respetuoso.

 

Ese cierre de filas también se evidenció en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en cuya tribuna no hubo lugar para las diferencias ni para la competencia electoral, sino para la exigencia legislativa para que los migrantes mexicanos dejen de ser violentados y humillados.

 

Con la consigna de suspender cualquier diálogo en materia de seguridad y terrorismo, los legisladores mexicanos pidieron al gobierno de la República transmitir el mensaje contundente y directo del Poder Legislativo mexicano.

 

Para ello, el propio senador presidente, Ernesto Cordero Arroyo, se trasladará a Washington para fortalecer los puentes de comunicación con congresistas y buscar garantías de que la separación de familias no se repita nunca más.

 

Ante ello, el coordinador del PRI en San Lázaro, Carlos Iriarte Mercado, expresó el respaldo absoluto de esta fuerza política al pronunciamiento hecho por la Comisión Permanente, al tiempo de destacar el cero tolerancia ante actos violatorios de los derechos de infantes y adolescentes.

 

El infierno que viven los migrantes mexicanos en Estados Unidos está lejos de acabar, pues el acoso y persecución del que son objeto no se detendrá, por ello resulta urgente que los consulados y embajada de nuestro país en el vecino del Norte no cejen en su labor de protección, detección y atención oportuna ante casos desgarradores que no sólo lastiman a nuestros connacionales, sino a toda una nación que sabemos que están allá no por gusto, sino por necesidad.

 

@jlcamachov

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