Un grupo colectivo denominado Coro Dinos cantaron a las afueras del CEN del PRI la canción “Los dinosaurios” de Charly García a manera de protesta y burla por su derrota en las urnas el pasado 8 de julio. FOTO: GALO CAÑAS / Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

La Arquidiócesis de México convocó a todos los actores sociales, políticos y eclesiásticos a acercar posturas, desterrar la cultura del insulto y vivir el espíritu del diálogo, así como a destrabar los “nudos sociales” que sólo abonan a la división.

Si como mexicanos anhelamos tener un país armónico, sociedad, gobierno, bancadas políticas e Iglesia, debemos asumir nuevas dinámicas de encuentro, en las que prevalezca el respeto y la dignidad del otro”, indicó en el editorial de “Desde la Fe” titulado “Espíritu de Diálogo”.

Expuso que una vez anunciados los primeros cambios por venir en los distintos niveles de gobierno, los halagos y las críticas no se han hecho esperar en los diferentes medios de comunicación.  Esto es, “lo que políticamente ha parecido bien a unos mexicanos, ha sido visto de manera distinta por otros”, abunda la Iglesia católica en su órgano oficial.

Bajo este escenario nacional de divergencias, el arzobispado se pregunta si ¿será posible avanzar juntos en la solución de problemas que han mantenido a la sociedad dividida por años o por décadas?

En este contexto, destacó que si bien el acercamiento entre sectores históricamente enfrentados parece una posibilidad, ahora suena muy difícil un ensamble de posturas opuestas.

Consideró que pese a las diferencias de opiniones, se puede avanzar mediante el factor “respeto”, esto es, por el camino del destrabe de esos “nudos sociales” que sólo abonan a las desarmonías de una nación, a la división.

Recordó que el Papa Francisco define al insulto como un recurso ‘homicida’, pues intenta cancelar la voz del prójimo, asesinarla.

Como miembros de una sociedad polarizada, seguramente la mayoría contamos con un catálogo de insultos para quienes tienen opiniones enfrentadas a las nuestras; pero esos insultos no terminan en sí mismos, sino que dan pie a otros que al igual pretenden aniquilar el derecho de la persona a ser respetable”, detalló.

Agregó que “si como mexicanos anhelamos tener un país armónico, sociedad, gobierno, bancadas políticas e Iglesia, debemos asumir nuevas dinámicas de encuentro, en las que prevalezca el respeto y la dignidad del otro.

Acerquemos posturas, desterremos la cultura del insulto y vivamos el espíritu del diálogo”. EC

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