Hannia Novell

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene su primer encontronazo con la disidencia magisterial. Aún se desconocen los daños de la estrategia contra el huachicol y el gobierno de la Cuarta Transformación tiene una nueva crisis: resolver el conflicto magisterial en el estado de Michoacán.

La sección 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tiene bloqueadas desde las últimas dos semanas tramos del ferrocarril, mantiene plantones en la ciudad de Morelia y ha invadido oficinas públicas en una veintena de municipios.  El saldo: pérdidas por mil millones de pesos diarios.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) reveló que 180 trenes quedaron varados por los bloqueos, esto es, ocho mil 600 contenedores con más de mil 700 millones de toneladas de insumos y productos.

El escenario no puede ser más desalentador. Lourdes Aranda, vicepresidenta de Relaciones de Ferromex, advirtió que los trenes varados tienen cargas de trigo y maíz, lo que implicaría que precios de productos de la canasta básica como el pan y la tortilla, “se pueden ver afectados”.

Sin importar los altos costos para la población, todas las autoridades insisten en hacerse a un lado y señalar la responsabilidad del otro. Mientras tanto, el conflicto sigue: las vías férreas de Michoacán continuarán bloqueadas, amenazan  los maestros disidentes, hasta que se cubra el adeudo por seis mil millones de pesos en bonos y prestaciones que tiene el estado, con los 32 mil trabajadores de la educación.

Silvano Aureoles, reiteró que el gobierno de Michoacán no está en condiciones de contratar cinco mil plazas más para la CNTE, las cuales representarían un incremento en la nómina de 780 millones de pesos anuales.

Aunque, el gobierno federal ya transfirió mil millones de pesos para el pago de la nómina, Aureoles Conejo insiste que los servicios educativos deben quedar bajo la responsabilidad de la Federación, a través del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (FONE).

El presidente López Obrador subrayó que su administración no va a atender algo que es responsabilidad del gobierno de Michoacán y afirmó que no van a reprimir a la disidencia magisterial, pero tampoco se van a dejar chantajear. “No voy a dar la orden de reprimir al pueblo. No es debilidad, es que me voy a apoyar en la fuerza de la opinión pública”.

El año pasado, en plena campaña proselitista, la CNTE vio en AMLO a un aliado natural para salir de la encrucijada de la Reforma Educativa, mientras que el líder de Morena aceptó el “guiño” en aras de la rentabilidad electoral.  Hoy, los disidentes del magisterio le empiezan a cobrar las facturas.

A esos “radicales de izquierda”, como el propio López Obrador les ha llamado, no les fue suficiente la promesa de cancelar la Reforma Educativa. No. La CNTE quiere ver cumplido el compromiso que la gente de Morena asumió en la negociación electoral de 2018: eliminar la evaluación de desempeño y las evaluaciones de ingreso y de promoción, es decir, desaparecer el Servicio Profesional Docente.

Por eso, la Sección 22 de la Coordinadora activó ya protestas, ahora en el estado de Oaxaca. Luego seguirán Guerrero o Chiapas y hasta el boicot de algún evento relevante, todo sea por mantener sus privilegios en el acceso de plazas y en el flujo de dinero. Basta recordar lo que ocurrió en 2006, con una desangelada festividad de la Guelaguetza.

¿Dejará AMLO que la CNTE le incendie el país? ¿Aceptará la factura que le endosa por los favores electorales de 2018?

@HanniaNovel

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