Hannia Novell

En lo que muchos consideran una pésima noticia para la región y para el mundo entero, Jair Bolsonaro fue electo presidente de Brasil, la cuarta democracia más grande del mundo por su número de habitantes, con el 55.1 por ciento de los votos en la segunda vuelta de las elecciones realizada el pasado domingo 28 de octubre.

Internacionalistas señalan que lo más preocupante del triunfo del abanderado del Partido Social Liberal (PSL) es su discurso de extrema derecha, más radical incluso que el de otros líderes mundiales, como el mandatario ruso Vladimir Putin o el turco Recep Tayyip Erdogan.

Durante la campaña se mostró “políticamente correcto”; sin embargo, quienes han seguido su trayectoria comentan que esa fue una estrategia electoral para ganar votos y temen que en el ejercicio de gobierno se muestre tal cual es.

Estas son algunas frases que lo retratan. En 1999 se dijo a favor de la tortura y de un nuevo golpe militar; aseguró que “deberían morir 30 mil corruptos” y apuntó que la lista debía estar encabezada por el entonces presidente, Fernando Henrique Cardoso.

En 2011, en una entrevista a la revista Playboy, señaló: “Sería incapaz de amar a un hijo homosexual, no voy a ser hipócrita. Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con otro hombre por ahí”.

A Maria do Rosário, diputada del Partido de los Trabajadores (PT), le dedicó en 2014 la frase: “Jamás te violaría porque no te lo mereces”.

Defensor de “la familia tradicional”, el año pasado, soltó: “Lo hice bien con mis cuatro hijos. Con el quinto fallé y salió mujer”. También ha sostenido en otras ocasiones que sus hijos no se enamorarán de una mujer negra “porque fueron muy bien educados”.

En la actual campaña, anunció: “Vamos a fusilar a toda la petralhada”, forma despectiva de referirse a los miembros del PT. Acto seguido, usó el trípode a modo de ametralladora y les dijo: “Ya que les gusta tanto Venezuela, que se vayan para allá”.

Su historial de declaraciones homofóbicas, racistas, clasistas, antidemocráticas, contra los derechos humanos y a favor de la pena de muerte, es extenso. Por este tipo de agresivas declaraciones ha sido multado hasta en seis ocasiones e incluso fue denunciado por llamar “homosexual” a Luiz Inácio Lula da Siva.

Muchos se preguntan qué fue lo que permitió el arribo al poder de este personaje tan siniestro. La respuesta no es difícil: Bolsonaro se propuso poner fin a una izquierda que durante 13 años se mantuvo en el poder en manos de líderes como Lula da Silva y su sucesora, Dilma Rouseff, con quienes el país se sumió en una espiral de violencia y corrupción que dio origen a la Operación Lava Jato.

Además de esta idea generalizada de cambiar a costa de lo que sea pero cambiar.

Por otro lado, los internacionalistas ven a Bolsonaro como un “Trump tropical”. Su futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, afirmó que el Mercosur no será prioridad para el nuevo gobierno y calificó al bloque fundado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay como una “prisión” porque impide comerciar unilateralmente con otras regiones. Así que es previsible su salida.

De hecho, anticipan que con el exmilitar, Brasil podría establecer una alianza con Estados Unidos para presionar al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, a cambio de que Brasil ingrese al Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, con el consecuente aumento del peso específico de Brasil en la geopolítica mundial.

Por estas razones, hay preocupación. Y se espera que en los hechos, Jair Bolsonaro demuestre si es un personaje de extrema derecha, un populista de derecha radical o, incluso, un fascista. Ninguna de esas facetas es adecuada para el futuro de la región y del planeta.

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