Hannia Novell

En un capítulo más de las desavenencias entre las autoridades electorales, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó el pasado miércoles 14 de febrero un acuerdo del Instituto Nacional Electoral (INE) que pretendía acelerar la contabilidad de los votos a fin de ofrecer conteos rápidos sobre la elección presidencial aproximadamente a las 22:30 horas del domingo 1 de julio.

Me explico. Por primera vez en la historia electoral del país, este año tendremos una casilla única que recibirá tanto los votos federales como los votos de las elecciones locales. Esto significa que en 10 entidades del país habrá seis urnas en las que el electorado depositará su voto; por ejemplo, en la Ciudad de México votaremos por Presidente de la República, jefe de Gobierno, senador, diputado federal, diputado local y alcaldes.

¿Qué proponía el INE para acelerar el conteo? Una doble apertura de urnas para identificar las boletas depositadas incorrectamente. Según las experiencias previas, a pesar de que cada boleta es de un color, las personas se equivocan al momento de depositarlas en las urnas correspondientes. Lo que el instituto proponía era abrir la casilla para depositar los votos en la urna correcta y así hacer el cómputo de la misma, con la verificación de los representantes.

Una vez que se realizaba lo anterior, el presidente de casilla tomaría una fotografía del acta y enviaría la imagen vía celular al INE para que éste integrara el PREP con mayor oportunidad, dando prioridad a la contabilidad de la elección presidencial, de gobernadores y de jefe de Gobierno de la CDMX.

Sin embargo, el TEPJF modificó ese criterio y estableció que antes se deben contabilizar los votos de las seis elecciones para luego proceder al conteo rápido. A decir de consejeros electorales como Pamela San Martín, esto retrasará cuando menos dos horas la posibilidad de ofrecer tendencias oficiales de la elección presidencial a través de los conteos rápidos.

Sin embargo, expertos como el expresidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, calculan que el proceso podría retrasarse hasta bien entrada la madrugada, entre 2 y 3 de la mañana del lunes 2.

La consejera San Martín explicó que el INE pretendía ofrecer rapidez y certidumbre en la difusión de las tendencias de la elección presidencial. No obstante, el magistrado José Luis Vargas apuntó que para el TEPJF lo importante es la certidumbre antes que la rapidez.

¿Qué sucederá en los hechos? Que si la elección viene cerrada, la noche de ese domingo no se conocerán resultados oficiales, ya que éstos comenzarán a fluir hasta bien entrada la madrugada. Así que tendremos una guerra de cifras: las televisoras darán a conocer sus propias tendencias, partidos y candidatos se proclamarán vencedores, desconocerán a los otros y todo ello generará incertidumbre.

En su sesión extraordinaria del pasado lunes 19 de febrero, el INE señaló que acatará el fallo del Tribunal. Anunció que a más tardar en marzo próximo, presentará una contrapropuesta para tener listo el 12% del PREP de la elección presidencial antes de las 12:00 de la noche del 1 de julio, y con eso combatir la especulación y la incertidumbre.

No es la primera vez que el TEPJF le “corrige la plana” al INE y que los consejeros expresan su desacuerdo con esos fallos jurisdiccionales. En una elección “histórica” por su complejidad y nivel de competencia como la de este año, al país no le convienen estos encontronazos entre las autoridades electorales. Con ellos se eleva el riesgo de un conflicto poselectoral de consecuencias imprevisibles para la estabilidad económica y política del país. No queremos que se repita un 1988 o un 2006, en pleno 2018.

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