Hannia Novell

La reconstrucción de la Ciudad de México por el S-19 ha sido un fracaso gubernamental y un infierno para los damnificados.  

De acuerdo con cifras oficiales, resultado del sismo magnitud 7.1  que se registró el 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México se registraron 228 víctimas mortales; 96 mil 394 personas damnificadas; 38 inmuebles colapsados; 400 edificios con afectaciones graves; además, 16 mil 504 viviendas unifamiliares y 403 multifamiliares tuvieron daños. Las pérdidas y los daños fueron cuantificados en millones de pesos.

A dos años de distancia, muchos damnificados siguen sin hogar, refugiados en casas de familiares y amigos; algunos más se vieron obligados a rentar viviendas y otros permanece en la calle, en campamentos improvisados. Hay luto, deudas impagables, dolor y frustración por los trabajos de reconstrucción irregulares, casi interminables.

Desde el primer momento, la solidaridad entre los mexicanos fue la respuesta a la tragedia para contrarrestar los daños y pérdidas; incluso, artistas, deportistas y organismos internacionales también realizaron donaciones millonarias. Sin embargo, una vez más, la clase política defraudó a la sociedad. Insensibles al dolor y la desgracia del pueblo, utilizaron la tragedia para el tráfico de influencias en las labores de recostrucción y para la compra del voto.

Las organizaciones Fundar, Transparencia Mexicana, Nosotrxs, Ciudadanía 19S y Mejor Ciudad han realizado estudios y seguimientos a las millonarias aportaciones y los hallazgos revelan que los afectados por el S19 no recibieron los apoyos.

Al menos 14 mil millones de pesos, etiquetados en el Presupuesto de Egresos de 2018 para el Fondo de Reconstrucción de la CDMX, habrían sido desviados a las campañas electorales de Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, quienes compitieron por la Presidencia y la jefatura de Gobierno por la coalición Por México al Frente. El manejo de esos recursos estuvo bajo la responsabilidad de los asambleístas Leonel Luna (PRD), Mauricio Toledo (PRD) y Jorge Romero (PAN).

María Antonieta Hidalgo, delegada de Álvaro Obregón (PRD); Dione Anguiano Flores, Iztapalapa (PRD); y los relevos de Christian von Roehrich, Benito Juárez (PAN); Valentín Maldonado, Coyoacán (PRD), y Ricardo Monreal, Cuauhtémoc (Morena) recibieron más de 5 mil millones de pesos adicionales y lo gastaron en todo, menos en los damnificados del sismo: tablets, útiles escolares, juguetes y tinacos.  

Morena creó el Fideicomiso Por los Demás y consiguió aportaciones por 78 millones de pesos, pero más de 64 millones fueron retirados por sus militantes sin que se conozca si finalmente se entregaron a afectados de los sismos.  De hecho, el INE sancionó a Morena por este caso, debido a que comprobó un esquema de financiamiento ilegal de campañas.

Los partidos políticos regresaron a la Secretaría de Hacienda, 525 millones de pesos de su financiamiento público. El PAN (195 millones); PRI (258 millones); PVEM (10 millones); Movimiento Ciudadano (50 millones); y Encuentro Social (10 millones). Sin embargo, también es imposible seguir el destino de esos recursos.

Recientemente, César Cravioto, comisionado para la Reconstrucción de la CDMX, adelantó que será hasta 2021 cuando finalizará el plan de reconstrucción y regresen a sus casas los damnificados, con un costo final estimado en siete mil millones de pesos. 

La clave está en la disponibilidad de los recursos presupuestales, en el manejo transparente de los recursos y en la rendición de cuentas del gobierno. Es indispensable cumplir la palabra empeñada. 

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