Hannia Novell

unos 20 días de que Andrés Manuel López Obrador asuma la Presidencia de la República, los diputados han comenzado a delinear el Paquete Económico para el próximo año y las prioridades del gasto. El objetivo: que el futuro Presidente de la República cuente con los recursos suficientes para comenzar a cumplir sus promesas de campaña desde el primer momento y sin dilación alguna.

Sin embargo, tanto el Congreso con mayoría de Morena como el propio Poder Ejecutivo, deberán enfrentar que el presupuesto es finito y las necesidades infinitas. El presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, estimó que el gasto neto total para el próximo año ascenderá a cinco billones 677 mil 200 millones de pesos.

De ese monto se deben descartar algunos ineludibles; por ejemplo, el pago para el servicio de la deuda compromete 726 mil 800 millones de pesos, casi el 13% del total. Mientras que los adeudos de ejercicios fiscales anteriores alcanzan la suma de 35 mil 900 millones de pesos.

La nómina del gobierno federal, ya con los recortes propuestos según la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos publicada el lunes 5 de noviembre en el Diario Oficial de la Federación, pueden alcanzar unos 836 mil 700 millones de pesos, sin tomar en cuenta el pago a los maestros que, debido a la descentralización educativa, se incluyen a través del Ramo 33.

Además, una semana después de anunciar la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, el Presidente electo anunció que se finiquitarán los contratos relativos a este proyecto.

El futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, señaló que los contratistas han invertido 58 mil millones de pesos, mientras que los gastos no recuperables ascienden a 40 mil millones. Esto significa una bolsa de aproximadamente 100 mil millones.

En un primer corte muy general, los diputados de Morena estiman que el margen de maniobra para alcanzar los objetivos del próximo Ejecutivo federal será de unos 982 mil 300 millones de pesos.

¿Alcanzan? Veamos el caso de dos de los programas estrella de la próxima administración: Jóvenes Construyendo el Futuro y Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores. Para el primero, se espera que sean poco más de tres millones de jóvenes que no estudian ni trabajan los que recibirían una beca de tres mil 600 pesos mensuales, unos 43 mil 200 pesos al año, equivalentes al 0.8% del Producto Interno Bruto (PIB).

A su vez, el programa para adultos mayores implicaría otorgarles una pensión de mil 500 pesos mensuales, por lo que cada uno percibiría al año 18 mil pesos anuales. La inversión total sería equiparable al 0.7% del PIB. Sólo esas dos estrategias comprometen unos 500 mil millones de pesos.

Pero a ellos hay que sumar los programas Desarrollo con Bienestar Social; Alimentación y Salud para Todos; Pensión para el Bienestar de Personas con Discapacidad; Plan de Reconstrucción para Damnificados; la creación de la Zona Franca en la Frontera Norte; el Desarrollo en el Istmo de Tehuantepec; la Construcción del Tren Maya; la cobertura de internet y el Fondo Minero, entre otros. 

De esta forma, los diputados y senadores tendrán que hacer malabares para asegurar que López Obrador no defraude a sus electores desde muy temprano por una situación muy simple: el presupuesto es finito y las necesidades infinitas.

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