Hannia Novell

La noche del pasado 22 de agosto, mediante un breve mensaje en su cuenta de Twitter, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, informó que se reunió con el secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos.

Poco después de las 21:00 horas posteó un mensaje en el que reiteró que el próximo titular de esa dependencia “será un militar en activo del más alto rango, honesto y leal a la patria”.

Dos días después, el tabasqueño y el futuro secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, sostuvieron un encuentro privado con el almirante Vidal Francisco Soberón, titular de la Secretaría de la Marina (Semar).

Así inició formalmente el análisis de los perfiles sobre quiénes serán los titulares de las Fuerzas Armadas en la administración que comenzará a partir del 1 de diciembre. En la terna hay 45 generales de División del Ejército y 17 almirantes de la Armada, todos ellos en activo.

Como en la política, la milicia también está llena de señales y mensajes cifrados. Uno de ellos es que los comandantes del desfile militar del 16 de septiembre, en el último año de gobierno, están contemplados para ser los próximos titulares de la Sedena. Así ocurrió con el general Enrique Cervantes en la gestión con Ernesto Zedillo, y con el general Ricardo Vega García en la de Vicente Fox.

Este año, el general de División, Roble Arturo Granados, actual subsecretario de la Defensa Nacional, estuvo a cargo de esa responsabilidad. Granados Gallardo fue subjefe de Contrainteligencia de la Sección Segunda del Estado Mayor en la Ciudad de México y se desempeñó como agregado militar y aéreo a la Embajada de México en la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y en la Federación Rusa.

Pero no es el único. También se ha mencionado con insistencia al general de División, Alejandro Saavedra Hernández, jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional. Él era comandante de la 35 Zona Militar con sede en Chilpancingo, Guerrero, cuando ocurrieron los hechos de Iguala que derivaron en la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

En el caso de la Semar sobresalen los nombres de José Luis Vergara Ibarra, oficial mayor, así como del subsecretario Ángel Enrique Sarmiento; del jefe del Estado Mayor, Luis Gerardo Alcalá; del inspector y contralor general, José Rafael Ojeda, y del comandante de la Unidad de Operaciones Especiales, Marco Antonio Ortega Siu.

Se espera que los nombramientos se anuncien a mediados de octubre. Por lo pronto, quien llegue a esa responsabilidad deberá limar las asperezas que López Obrador ha tenido con los titulares de las Fuerzas Armadas.

El 4 de diciembre pasado, por ejemplo, el general y el almirante rechazaron la propuesta de amnistía hecha por el entonces dirigente de Morena. Mientras Soberón calificó la declaración como una “ligereza” y el general Cienfuegos fue más allá: “Sería un gravísimo error el pensar en amnistiar a quienes han hecho tanto daño al país”.

Se volvieron a confrontar por el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), ya que la propuesta del tabasqueño para que se construyan dos pistas en la base aérea de Santa Lucía implicaría el cierre de esa instalación estratégica.

Fue una semana antes de los comicios que López Obrador envió un mensaje de calma y prometió mejorar el salario de quienes, dijo, son “pueblo uniformado”. En una de sus últimas declaraciones sobre el tema, no sólo reconoció el papel del Ejército y la Marina en tareas de seguridad, sino que permanecerán en esas labores, pues no hay quien los sustituya, mencionó.

Así pues, será cuestión de semanas para conocer a quienes serán los titulares de las Fuerzas Armadas por los próximos seis años y para saber cuál será la relación entre los mandos y las tropas con su comandante supremo. Sin duda un tema por demás delicado.

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