Hannia Novell

Un bebé de ocho meses y un niño de 10 años lloran triste y dolorosamente. Lucen ensangrentados, desorientados, en busca del consuelo que Moraima y Dalila ya no pueden darles. Ellas no lograron sobrevivir al ataque de un grupo de pistoleros. Una tragedia de horror y muerte que ocurrió en Comalcalco, Tabasco.

Moraima y Dalila son dos de las 10 mujeres que diariamente mueren en México, víctimas de la violencia.  Es una pandemia. No en vano Amnistía Internacional aseguró que en la crisis de derechos humanos que hay en nuestro país, las mujeres son las principales víctimas.

Niñas y mujeres adultas entre 15 y 44 años; estudiantes, amas de casa, comerciantes, madres de familia se juegan la vida ante la amenaza de que una bala, un cuchillo, un golpe sea suficiente para borrar sus sonrisas, liquidar sus sueños y eliminar sus afectos. 

Amnistía Internacional Capítulo México realizó una revisión histórica de las cifras de homicidios dolosos de mujeres durante enero y el resultado es escalofriante: en 2015 hubo 150; en 2016, 189; en 2017, 199 y en 2018 la cifra fue de 279.

La Secretaría de Gobernación reveló que durante los tres primeros meses del año, hubo 227 feminicidios a nivel nacional. En la mayoría, las víctimas fueron acribilladas; en el resto, los homicidas usaron armas blancas o los golpes. La violencia es brutal, implacable e inhumana.

No hay sitios seguros. El hogar, la escuela, la vía pública, los centros de diversión son escenarios donde pueden ser asediadas, ultrajadas, asesinadas. Los estados donde hubo más feminicidios en este primer trimestre son Veracruz con 46, estado de México, 21 y Sonora, 20.

En Veracruz y Guerrero, por ejemplo, se presentan muchas violaciones de mujeres por integrantes del crimen organizado. Por eso no hay registro de denuncias. Las mujeres tienen miedo y la autoridad no les brinda atención médica ni permite la interrupción legal del embarazo.

El estado de México tiene una declaratoria de alerta de género y otra en proceso, para siete de sus 127 municipios, por el aumento en la desaparición de mujeres. Hay al menos mil 73 mujeres mexiquenses desaparecidas de los municipios de Toluca, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ixtapaluca y Cuautitlán Izcalli. La gran mayoría de ellas, son menores de edad.

En territorio mexiquense se registraron otros feminicidios: los de Luisa Angélica “N”, de 41 años, y el de Carla “N”, de 16 años, madre e hija, y cuyos cuerpos fueron encontrados el domingo 21 de abril en un predio entre los límites de Acolman y Ecatepec.

Sus familiares relataron que ambas vivían en la colonia Jardines de Morelos y que lo último que supieron de ellas es que un día antes, el sábado, asistieron a un baile sonidero en la colonia Sección Montes de Jardines de Morelos, donde se encontraron con amigos y amigas.

Rita, hermana de Luisa Angélica, dijo tener la certeza de que llegaron al evento, pues su sobrina transmitió en redes sociales un video en el que se observa a Luisa Angélica bailando.

Después de esa transmisión no supieron nada más de ellas, hasta el domingo por la mañana cuando recibieron la noticia del hallazgo de los cuerpos en un predio abandonado de la colonia Laguna del Rey. Presentaban huellas de violencia sexual y, al parecer, ambas fueron degolladas con un arma punzocortante.

En conferencia de prensa, los familiares de Luisa y Carla exigieron a las autoridades mexiquenses dar con los responsables del asesinato y esclarecer los hechos lo más pronto posible.

Inexplicablemente, los gobiernos de Sonora, Guanajuato y Tlaxcala se niegan a declarar la alerta de género. En el primer caso, los homicidios dolosos subieron considerablemente; en Guanajuato la violencia se recrudeció por el crimen organizado y en Tlaxcala persiste la explotación sexual de niñas, adolescentes y mujeres.

En estos tres casos no sólo se evidencia la indiferencia gubernamental, sino la negligencia criminal de los gobernadores Claudia Pavlovich (PRI), Diego Sinhue Rodríguez (PAN) y Marco Antonio Mena (PRI).

Cada mujer asesinada es un sueño roto, una voz silenciada, una familia destrozada, un futuro incompleto. 

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