Hannia Novell

Mi México está cansado de indolencia.

Siento, como si fuera propio, el dolor de las madres de los desaparecidos. Me parece terrible que en pleno Día de las Madres haya sido asesinada Miriam Elízabeth Rodríguez, representante del Colectivo de Desaparecidos de San Fernando, cuyo único pecado fue tener una hija desaparecida y buscarla por sus propios medios ante la incapacidad de las autoridades, descubrir sus restos en una fosa común y dar con los responsables.

¿Y para qué? Para que los homicidas huyeran y la cazaran hasta dar con ella y asesinarla en su propia casa después de participar en una marcha de madres en su misma condición: madres que no se resignan, que exigen justicia y que, por lo menos, quieren saber dónde están los restos de sus desaparecidos para rezarles.
Mi México tiene  necesidad de justicia

Asumo también la parte de responsabilidad que me corresponde por no saber darte los gobernantes que mereces para colocarte como una nación poderosa.

Por creer que la democracia se limita a acudir a las urnas y no asumir un rol más activo. Por no exigir a los diputados locales y federales, a senadores, alcaldes, gobernadores y al presidente de la República, que cumplan todas y cada una de las promesas que nos hicieron en campaña.

Me siento culpable por no castigar con el voto a los partidos políticos que son capaces de postular a cualquiera: a Hilario Ramírez Villanueva, Layín, el alcalde de San Blas que “roba poquito” y que se dice candidato independiente a la gubernatura de Nayarit; o un futbolista en declive profesional como Cuauhtémoc Blanco, alcalde de Cuernavaca, y quien aspira a la gubernatura de Morelos; o también a una actriz como Carmen Salinas, cuyo único mérito es su popularidad.

Peor aún, a esos institutos políticos que llevaron al poder a Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge, Tomás Yarrington, Guillermo Padrés, Eugenio Hernández, Mario Villanueva o Andrés Granier.

Mi México tiene carencia de verdaderos líderes.

Me preocupa la sucesión presidencial de 2018, que precisamente por la falta de un candidato sólido, la mayoría apueste por quien promete soluciones mágicas a todos los problemas. Por quien se asume como el Mesías que nos regresará la esperanza perdida, por quien cree que tiene la “verdad absoluta”. Por quien estima que está solo frente al mundo y se victimiza al decir que todos conspiran en su contra en un complot permanente.

Mi querido México: no te mereces estar herido, secuestrado, carente de justicia. Como ciudadana, como comunicadora, te prometo razonar mi voto, darle al público información para que reflexione en quién depositará su confianza. Quiero, queremos darte un mejor futuro, porque si te va bien, nos irá bien a todos.

Debemos ser generosos contigo porque eres un país noble, bello, magnífico, nuestro hogar. Mi México, mi querido México.

@ HanniaNovell
Periodista, reportera y conductora. Premio Nacional de periodismo por su cobertura en Irak y reconocida por el Foro Económico de Davos, como joven líder mundial.

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