Hannia Novell

En una primera apreciación, pareciera que los tres países ganan con la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hoy transformado en el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés). Pero, ¿es así?

Trump y el arte de negociar RUMP 

Donald Trump, el presidente norteamericano, refrendó la estrategia que lo ha caracterizado en los negocios y que plasmó desde 1987 en su libro El arte de negociar: “Me gusta provocar a mis adversarios para ver cómo reaccionan; si son débiles los aplasto y si son fuertes, negocio”.

Y así fue: primero acorraló a México con la amenaza de que pondría fin al acuerdo comercial trilateral. Por eso sorprendió que tras un año y 11 días de negociaciones, Trump anunciara la mañana del 27 de agosto que su país y el nuestro habían alcanzado un acuerdo comercial, después de “duras negociaciones”.

Luego siguió con Canadá, a la que colocó contra las cuerdas bajo la amenaza de que sería excluida del pacto con México. Finalmente, la noche del último domingo de septiembre, y en el plazo límite, la negociación de los canadienses rindió frutos y prevaleció la trilateralidad del acuerdo.

A partir de ese momento, Trump hizo lo suyo: presumir el USMCA como un trofeo. Desde la conferencia que ofreció al mediodía del lunes 1 de octubre, capitalizó el resultado de las negociaciones como un triunfo político ante sus seguidores y detractores. El respiro era necesario rumbo a las elecciones intermedias del martes 6 de noviembre que servirán de plebiscito para decidir la permanencia de Trump en la Casa Blanca por un segundo periodo.

Peña y algo que presumir 

En el ocaso de su administración, Enrique Peña Nieto también gana al demostrar que apostó bien al colocar como negociador en jefe al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y rechazar las presiones del canciller, Luis Videgaray, quien desde hace meses presionaba por un acuerdo. Si los congresos de los tres países avalan el acuerdo, su rúbrica aparecerá en el documento que podría ser firmado el 30 de noviembre, en el marco de la reunión del G20 en Buenos Aires, Argentina. Esa será su herencia
más allá de los múltiples casos de corrupción y de la violencia sin límite.

AMLO, más allá de la observación 

Jesús Seade se incorporó a la renegociación del TLCAN en julio pasado, en calidad de observador. Sin embargo, según él, fue quien impulsó una nueva “arquitectura” del capítulo energético para que, “sin ambigüedades y de manera firme y clara” se estableciera la soberanía nacional sobre esos recursos.

El equipo lopezobradorista también logró que el Capítulo Laboral del USMCA estuviera en sintonía con la política que pretende impulsar en la materia a partir del 1 de diciembre. No en balde, el Senado, con mayoría de Morena, ratificó el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) referente a la libre sindicación y negociación colectiva.

Trudeau y el arte de la prudencia 

Pese a estar acorralado, Justin Trudeau no cayó en el juego de Trump y llevó la negociación al límite. Aunque ha sido criticado por permitir el acceso de Estados Unidos a su mercado de lácteos, también defendió el Capítulo 19 sobre resolución de controversias para evitar que Estados Unidos las tuviera todas de sí en un eventual conflicto.

La letra chiquita 

Corresponde ahora a los congresos de los tres países analizar los documentos y eventualmente, aprobarlos. Sólo entonces, hasta que se revise la “letra chiquita”, se podrá confirmar si el USMCA fue un acuerdo para ganar-ganar-ganar.

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