Hannia Novell

¿A ustedes los han asaltado alguna vez, a un amigo, a un vecino, o a un familiar? Todos tenemos hoy lamentablemente una historia que contar sobre la violencia que sufrimos. Nadie o casi nadie se salva de esta plaga. Ha avanzado, como si los delincuentes fueran unos bebés y tuviéramos que cuidarlos y arroparlos, protegerlos… no lo son, son delincuentes y como tal hay que tratarlos.

Junio de 2017 marcó un nuevo récord para nuestro país. En ese mes, 74.9% de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad era inseguro, de acuerdo con cifras que arroja la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Inegi.  Ese dato es 4.9 puntos porcentuales más alto que el registrado en el mismo mes de 2016. Si se toma en cuenta que esa encuesta es trimestral y que el primer levantamiento se hizo en septiembre de 2013, tenemos que junio pasado marcó un hito: es el mes en el que la población se ha sentido más insegura.

Durante la presentación de los resultados, el Instituto hizo una aclaración que es digna de tomarse en cuenta: que la comparación entre meses de un año con otro debe ser tomada con reserva”, debido a que el número de ciudades contempladas en la muestra se incrementó en el último año y en este último levantamiento, adicionalmente, se incluyeron tres ciudades de interés, para un total de 55 zonas urbanas.

El señalamiento es pertinente por algo que llama la atención. La ENSU arrojó que las ciudades cuya percepción de inseguridad es menor fueron: Puerto Vallarta (29.5%), Mérida (30.7%), Piedras Negras (35.3%), Saltillo (35.7%), Durango (37.8%) y Tepic (48.6%).

Esas cifras parecen contradecir la realidad. En los últimos meses, Puerto Vallarta ha sido objeto de disputas entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. De hecho, ahí fue secuestrado Jesús Alfredo Guzmán, hijo de Joaquín El ChapoEGuzmán, junto con otras cinco personas, en el restaurante La Leche, la noche de 15 de junio de 2016. Finalmente, quien es uno de los herederos del Cártel de Sinaloa fue liberado, ileso, tras una intensa negociación de la que se desconocen los términos.

Piedras Negras y Saltillo, municipios del estado de Coahuila, también se encuentran entre las ciudades donde la percepción de inseguridad es de las más bajas. Sin embargo, reportes de la prensa local coinciden que, en ambas, la seguridad se desvanece. (Quizás sea porque se sienten amenazados cuando alguien les pregunta sobre el tema). Piedras Negras era considerada como una de las diez ciudades en México con mayor calidad de vida, según el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco). Pero al ser colindante con Eagle Pass, Texas, se ha contaminado de la violencia a causa del narcotráfico.

De hecho, el penal de esa ciudad era controlado por Los Zetas. Presos entraban y salían a su conveniencia y dentro de sus instalaciones “desaparecían” a sus enemigos cremándolos o hundiéndolos en ácido.

Lo mismo ocurre en Saltillo. Ahí, los robos aumentaron 34% durante enero pasado, en comparación con el mismo mes de 2016. GLa segunda mejor ciudad para vivir, según el Gabinete de Comunicación Estratégica, sufrió 246 robos en 31 días, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional. Esto es ocho robos al día, uno cada tres horas.

Si esas son las ciudades más seguras de acuerdo con la opinión de sus habitantes, pues mejor ni hablar de que sí son vistas así. La ENSU arrojó que en esa categoría se encuentran Villahermosa, con una percepción de inseguridad de 96.6%; Ecatepec (94.6), Chilpancingo (94.1), Reynosa (89.6), Coatzacoalcos (89.5) y Fresnillo (88.1%).

Se puede coincidir o no en las cifras. Lo cierto es que no importa que las ciudades sean catalogadas como seguras o inseguras, pues no hay lugar donde los mexicanos estemos libres de la delincuencia. La encuesta del Inegi reveló que los sitios donde la percepción de inseguridad es mayor son los cajeros automáticos localizados en la vía pública, el transporte público, las sucursales bancarias y las calles que habitualmente usa.

En resumen: los mexicanos sabemos en carne propia lo que es vivir con miedo.

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