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James Risen

jim.risen@firstlook.org

Butina demostró su habilidad para establecer relaciones con figuras de la política de Estados Unidos al crear una compañía en Dakota del Sur con Paul Erickson, un operador republicano de toda la vida que hizo campañas para recaudar fondos para la asociación nacional del rifle.

La acusación federal contra María Butina, la activista en favor del uso de armas acusada de ser agente rusa, se ubicó esta semana en el centro de atención de los medios, pero no por las razones que importan.

Muchas de las anécdotas de su caso están plagadas de alegatos salaces sobre su vida sexual y se hacen comparaciones muy superficiales con la serie de televisión The Americans. Lo que falta en las historias de los medios es la importancia ominosa de la acusación. El caso Butina es casi con certeza la jugada inicial en un nuevo frente en la investigación de la relación Trump-Rusia. 

Butina es un personaje menor en lo que parece ser una investigación más amplia en las relaciones entre Rusia, las organizaciones estadounidenses conservadoras como la Asociación Nacional del Rifle (NRA), y la campaña presidencial de Donald Trump. Durante meses, los investigadores federales de EU han tratado de averiguar si el gobierno de Rusia o los oligarcas rusos utilizaron a la NRA o a otras organizaciones conservadoras para inyectar fondos a la campaña de Trump durante las elecciones de 2016.

Los investigadores que trabajan con el consejero Robert Mueller han cuestionado en repetidas ocasiones a los oligarcas rusos que viajan a EU sobre la posibilidad de que hubieran hecho donativos directos o indirectos a la campaña de Trump o a su toma de posesión, reportó CNN este año. En al menos un caso, detuvieron a un oligarca ruso cuando aterrizaba en Nueva York en su avión privado.

Da la impresión de que alguien, con su reloj y su calculadora, calculó no sólo la fecha, sino también el horario, para que esta historia se hinche al máximo”, Maria Zajarova, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, al asegurar que la historia de Butina se sacó a la luz para opacar la reunión Trump-Putin.

Butina llama la atención de los investigadores federales principalmente por sus contactos con esta nebulosa intersección de los rusos poderosos y los estadounidenses de derecha. De hecho, fue el trabajo que realizó para Alexander Torshin, un cercano aliado político del presidente ruso Vladimir Putin, lo que la volvió un blanco de investigación para los agentes federales. Torshin, no Butina, es el personaje ruso que hace que su relación con la NRA y los conservadores de EU puedan relacionarse de manera más estrecha con el crimen organizado y Putin.

 Bajo la lupa. Las autoridades de EU se concentran en los múltiples contactos que mantuvo Butina a partir de 2015
con el poderoso lobby local de armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), entidad ligada al Partido Republicano.


Bajo la lupa. Las autoridades de EU se concentran en los múltiples contactos que mantuvo Butina a partir de 2015 con el poderoso lobby local de armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), entidad ligada al Partido Republicano.

Torshin, ahora un importante funcionario del banco central de Rusia y anteriormente senador, ha sido identificado por las autoridades españolas como el “padrino” de Taganskaya, un grupo del crimen organizado de Rusia. La policía española intentó arrestar a Torshin en 2013 a causa de un esquema de lavado de dinero mediante la compra de hoteles en Mallorca.

Pero el plan de la policía de atraparlo en una fiesta para Alexander Romanov, otro personaje del crimen organizado ruso, se vino abajo cuando aparentemente las autoridades rusas le advirtieron a Torshin que no viajara a España, reportó el diario español El País. (En 2016, Romanov se declaró culpable de lavado de dinero en un caso en España. Torshin declaró a El País que conoció a Romanov en la década de 1990, pero que “nunca tuvo la intención de visitarlo”).

Increíblemente, Torshin pudo viajar a EU y estableció relaciones cercanas y duraderas con figuras prominentes del movimiento conservador de EU años después de que España fracasara en su intento por atraparlo y arrestarlo.

Los funcionarios españoles supuestamente han proporcionado información al FBI sobre Torshin, y hace unos meses, el Departamento del Tesoro levantó cargos en su contra. En enero, la organización periodística McClatchy reportó que el FBI estaba investigando si Torshin proporcionó dinero ilegalmente a la NRA para ayudar a la campaña de Trump en 2016. Pero a pesar de la gran actividad reciente, queda claro que las autoridades competentes se tardaron demasiado en retomar lo que los españoles sabían de él.

›Mientras los españoles trataban de ponerlo tras las rejas, Torshin estaba muy a gusto en EU, en donde mantenía muy buenas relaciones con los líderes de la NRA. Su romance con el movimiento de los derechos de portación de armas lo llevó a escribir  algo bastante extraño en la página editorial del periódico de derecha Washington Times en 2014 lamentando la muerte de su “amigo y colega” Mikhail Kalashnikov, el inventor ruso del rifle de asalto AK-47 Kalashnikov, y mencionó que había tenido “el placer de asistir a la convención anual de la Asociación Nacional del RIfle en Houston” el año anterior. (David Keene, quien fuera presidente de la NRA de 2011 a 2013, fue nombrado editor de opinión del Washington Times en julio de 2013 y en la actualidad es el editor general del periódico).

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Butina, quien estudia una maestría en la American University en Washington, trabajó anteriormente con Torshin como su asistente especial en el Banco Central de Rusia. Las autoridades dicen ahora que mientras Butina trabajaba como agente rusa en EU desde 2015 hasta principios del año pasado, estaba bajo las órdenes de un oficial ruso. Los documentos de la corte no dan el nombre del oficial, pero parecen describir a Torshin.

Bajo la dirección de Torshin, Butina trabajó incansablemente para establecer relaciones con las principales organizaciones conservadoras de EU y con personajes políticos. Al igual que Torshin, Butina hizo que la NRA se convirtiera en el centro de muchos de sus esfuerzos. Tanto Butina como Torshin se convirtieron en miembros vitalicios de la NRA.

Butina se hizo famosa en los círculos conservadores de EU como una joven vocera de los derechos de portación de armas en Rusia, un país en el que los ciudadanos tienen pocos derechos de portación de armas. Formó un grupo que se llama Derecho a las Armas en Rusia, que promueve un video de John Bolton, quien es ahora el consejero de Seguridad Nacional de Trump.

Una pregunta determinante en el caso Butina es saber si Derecho a las Armas en Rusia se creó por órdenes de Torshin o de otros funcionarios rusos para servir como frente para ayudarle a tener acceso a los grupos conservadores de EU como la NRA.

Butina demostró su habilidad para establecer relaciones con figuras de la política de EU al crear una compañía en Dakota del Sur con Paul Erickson, un operador republicano de toda la vida que hizo campañas para recaudar fondos para la NRA. Pero los caminos dentro de los círculos conservadores de EU de Torshin son más impresionantes.

En la convención anual de la NRA en mayo de 2016, Torshin conoció y habló con Donald Trump Jr.  Por esas fechas, Torshin intentó hacer una reunión entre el entonces candidato Trump y Putin. Un activista político cristiano de EU envió un email a la campaña de Trump con la sugerencia de Torshin de una reunión Trump-Putin.

El papel de Butina como asistente y protegida de Torshin tendría que ser de gran interés para el FBI como parte de una investigación más amplia de las actividades de Torshin. Los cargos que se levantaron en su contra pueden ser parte de un esfuerzo para hacer que Butina coopere con los fiscales federales y proporcione información sobre lo que sabe de Torshin.

Traducido por Graciela González

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