Ya votó Peña por Hillary

Raymundo Riva Palacio | Lunes 25 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Desde Washington, el presidente Enrique Peña Nieto envió un mensaje directo, sin mencionarlo, a Donald Trump. No importa quien resulte ganador en la elección presidencial de noviembre, trabajará constructivamente, con diálogo abierto y  franco, con quien ocupe la Casa Blanca. La oferta fue para que la escuchara el candidato republicano, a quien ha comparado con Adolfo Hitler y Benito Mussolini, pues en realidad, lo que hizo fue votar por Hillary Clinton, quien el jueves será nominada candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos. Peña Nieto apostó por los demócratas como el presidente Carlos Salinas lo hizo por los republicanos en 1992. En aquél entonces, el costo que ganaran los demócratas fue muy elevado para el gobierno; hoy, a seis meses de la elección, el resultado es impredecible.

 

Peña Nieto se ha alineado con los demócratas de manera clara. El viernes pasado se reunió con el presidente Barack Obama en la Oficina Oval durante 25 minutos, tiempo insuficiente para tocar cosas a fondo. Pero el encuentro, en sí mismo, es lo que habla del fondo, al darse en circunstancias muy particulares. En la víspera, Trump había aceptado la nominación para la Presidencia, al final de la Convención Republicana donde México, su migración y comercio, fue tema recurrente.
La xenofobia antimexicana fue una constante del circo republicano, pero consistente con el discurso que desde hace 13 meses, cuando anunció su candidatura, ha mantenido Trump. En las elecciones primarias lo vincularon ideológicamente con el demócrata Bernie Sanders, que con la misma retórica aislacionista, obligaron a Hillary Clinton a correrse a su extremo de la geometría política, en la que se está ubicando el electorado estadounidense.
El contexto no sólo es importante. En este caso puede ser todo lo que defina la relación bilateral con Estados Unidos, de cuya economía México es dependiente. El presidente Peña Nieto y su equipo no dejan de decir en público que la relación con Obama y Washington está en su mejor nivel. En realidad está muy dañada. La decisión de Peña Nieto de modificar la forma como el presidente Felipe Calderón la manejó, lo llevó al extremo de ir de la colaboración plena con las agencias de inteligencia estadounidenses, a la alianza, inopinadamente o no, con los enemigos en el sexenio anterior: los cárteles de la droga. El cerrojazo que se le dio a las agencias con la llamada “ventanilla única” instaurada por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, contribuyó a la desconfianza y a la irritación.
El cambio en la forma como se llevaría la relación tuvo un costo, hasta ahora secreto, pero doloroso. Cuando en enero pasado fue una delegación mexicana del más alto nivel a Washington y se programó un encuentro de la comitiva de Peña Nieto con Obama en la Oficina Oval, la condición fue que el secretario de Gobernación no estuviera presente. Peña Nieto accedió. Osorio Chong, se informó, estaba en una reunión en el Departamento de Seguridad Territorial, con lo que se ocultó el desaire. Pero no hay que equivocarse. Si el secretario propuso la “ventanilla única” y el cambio en la relación con Estados Unidos, fue el Presidente quien lo autorizó.
Secuelas de la ríspida relación, que se hizo explícita cuando el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, literalmente regañó a Peña Nieto durante su visita en febrero, se aprecian en los últimos párrafos de la hoja de datos que difundió el viernes la Casa Blanca, donde se aprecian dos de las concesiones que tuvo que hacer: la aceptación de capacitación de agentes migratorios para identificar y entrevistar a “poblaciones vulnerables” –eufemismo de terroristas-, con lo que trasladan a México el primer control de seguridad para esa nación; y un nuevo plan que involucra a Estados Unidos, para la erradicación de cultivos de opio y el  combate a la producción de heroína en territorio mexicano, supervisado por un nuevo grupo bilateral que coordine la lucha contra las drogas, el tiro de gracia de la “ventanilla única”.
Peña Nieto no ha terminado de entender la relación con Estados Unidos. Ir a Washington en el momento de su coronación republicana, no va a ser ignorado por Trump. En contextos similares, este tipo de reuniones han sido dañinos. Trump, en el momento actual, no parece estar en condiciones reales de poder ganarle a Clinton en la elección de noviembre, como sucedía en 1992, cuando Bill Clinton, involucrado en escándalos sobre sus relaciones extramaritales, no parecía estar en condiciones de competencia frente al exitoso presidente George H.W. Bush, que buscaba la reelección.
Salinas aceptó una invitación de Bush en febrero de ese año a San Antonio para donde anunció la entrega equipo para el combate al narcotráfico. Esa visita de un día le costó a su gobierno 18 meses de cabildeo con el gobierno de Bill Clinton para que pudieran encarrilar nuevamente las relaciones, y aceptar enmiendas al Tratado de Libre Comercio para que lo ayudara a conseguir su aprobación en el Capitolio. Peña Nieto optó ahora por el partido contrario y enfrentarse en los hechos a Trump. Hoy no ganaría el republicano la elección, pero si para el 8 de noviembre las cosas cambiaron y triunfa, Peña Nieto pagará ante él todos estos agravios cometidos y aceptar lo que le pida. Así le sucedió con Obama, y existe la posibilidad, remota actualmente, de que lo repita con Trump.
twitter: @rivapa
Símbolos: Guelaguetza en Oaxaca

David Colmenares |

SIGNOS Y SEÑALES | La columna de  David Colmenares Páramo

 

Un poco salirnos del conflicto magisterial, lo que se pueda, y ver algo con optimismo, como es el mantenimiento de las tradiciones, antiguas o nuevas de los estados. Hoy es día de Guelaguetza en Oaxaca, fiesta tradicional de la entidad y principal evento de promoción turística, que en esta ocasión se verá afectada en cuanto a visitantes que pagan por venir dadas las dificultades recientes para visitar la capital del Estado.  Los invitados oficiales son otra cosa, ya que ha sido costumbre invitar mucha gente: políticos, profesionales destacados, artistas de todas las artes importantes, así como periodistas, y claro hay una ganancia en términos de promoción turística. No conozco los usos y costumbres del actual gobierno de la entidad, pero de que es importante el evento, lo es, tanto que la CNTE declara una tregua para que se celebre  y celebra la suya.

 

Fuera de Oaxaca, se destaca la belleza del evento, que la tiene, y la preocupación por la reducción en la ocupación hotelera que seguramente será baja, lo cual provoca un daño a la principal actividad económica del Estado, que es el turismo. Al respecto, escuche esta semana a su Secretaria de Turismo asegurando niveles altos de ocupación turística, pero no es así, no bastan los buenos deseos para que se revierta el daño que ha recibido la economía del estado por los bloqueos, que incluso a los viajeros frecuentes nos ha afectado fuertemente. Claro hay que intentarlo y es importante que se celebre.
Al evento asisten delegaciones de todas las regiones del estado, aunque hoy escucho que impidieron que la Delegación de Pinotepa Nacional venga a Oaxaca, lo cual es una arbitrariedad más de los sectores radicales del magisterio,  que en lugar de simpatías, les provocará más críticas con razón. Ojalá bo sea cierto.  No es correcto seguir agrediendo a la sociedad y pensar que se tiene la razón, incluso quienes pueden simpatizar con ellos, se sienten ofendidos con lo anterior.
La importancia de esta fiesta es amplia, varias escuelas, a nivel de preparatoria tienen sus grupos de danza, incluso han salido muchos al interior y al exterior del País, algunos hoteles tienen su “Guelaguetza para turistas” que por lo menos quieren conocer algo de la misma, se presentan en las convenciones, que cada vez son menos, etcétera.
La celebración de la misma ha sido motivo de presión por parte de los movimientos sociales, principalmente del movimiento magisterial de la Sección 22, que desde hace uso diez años celebra su propia Guelaguetza ”Popular”, que se hace las tardes después de la fiesta oficial.
A pesar de las crisis social y económica del Estado, la concurrencia y la importancia que se da en los pueblos a este evento son relevantes, se les apoya y vienen los jóvenes del inferior a festejarla.
La imagen turística de Oaxaca, no sólo está en la venta de la ciudad capital, incluso se ha hablado de la Magia de Oaxaca, pero están sus pintores, quizás en conjunto los  mejores del País, su cultura representada por las zonas arqueológica, los museos comunitarios, el Museo de Santo Domingo,  el Tule, las ciudades artesanales, el Centro Histórico, al que por cierto Alfredo Harp ha contribuido a resaltar, etcétera. Su cocina, diferente a todo lo que existe en México, el mezcal, as tradiciones, pero siempre ha aparecido algún conflicto, hoy este del que ya hemos comentado.
A pesar de lo que se pueda pensar hay un ejercito de jóvenes profesionistas fuera de Oaxaca, que sería importante que el próximo gobierno hiciera algo por atraerlos, ya que todos están deseosos de hacer algo por su estado. 
Los tumores de Peña Nieto

Raymundo Riva Palacio | Sábado 23 de julio, 2016

AYUDA DE MEMORIA | La columna de Raymundo Riva Palacio

›Cuando estalló el escándalo de la “Casa Blanca”, la Presidencia de dulce construida con oropel y propaganda por Ana María Olabuenaga, como una historia de amor de una monarquía asentada en una República, se desmoronó.

 

1er. TIEMPO: Los amargos días de noviembre.- Quienes lo vivieron, recuerdan aún con amargura sobre la piel. “Aquel viaje a China fue una cagada”, admite uno de los más altos funcionarios del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto. En noviembre de 2014, el Presidente realizó una visita a China, días después de que se había cancelado la obra del tren rápido México-Querétaro donde participaba el consorcio de ferrocarriles chino. La decisión no había sido técnica, sino política. El escándalo de que estaba involucrada una empresa de Juan Armado Hinojosa, un íntimo amigo suyo, Constructora Teya, en tiempos donde quería que su Presidencia fuera impoluta e inmaculada, donde lo único que interesaba era si iba bien en las encuestas, llevaron a una decisión que en Beijing le restregaron en la cara. Fue en la reunión a puerta cerrada con el primer ministro chino, Li Keqiang, quien, de acuerdo con la información pública, le pidió “tratar justamente” a las empresas chinas afectadas por su decisión unilateral y que las indemnizara. En privado, los mexicanos salieron con las cajas destempladas. Keqiang amenazó al estilo chino –sutil y suavemente– al Presidente mexicano de llevarlo a los tribunales internacionales con denuncias comerciales y obligarlo a pagar sus obligaciones. El lenguaje utilizado y el del cuerpo de Peña Nieto hizo que sus acompañantes compartieran la incomodidad que debió haber sentido por el regaño. La delegación mexicana había sido puesta en un témpano de hielo y Peña Nieto no pudo hacer nada salvo oír y achicarse. No podía haber sido peor esa visita a China, hasta que despertó al día siguiente con algo que lo marcaría: la revelación en el programa de radio de Carmen Aristegui, que Angélica Rivera, la primera dama, había comprado y acondicionado, junto con él, una majestuosa residencia en las Lomas de Chapultepec, la llamada “Casa Blanca”, que tenía entre sus atracciones, alberca, cine, y sala de descanso para los choferes con aire acondicionado. La Presidencia de Peña Nieto, aquél 9 de noviembre de 2014, empezaba su declive en caída libre. Ya no es tan pronunciada, pero tampoco se ha recuperado. Es el Presidente peor calificado, para este momento del sexenio, desde que se mide su aprobación.

 

2º. TIEMPO: Los daños colaterales. Cuando estalló el escándalo de la “Casa Blanca”, la Presidencia de dulce construida con oropel y propaganda por Ana María Olabuenaga, como una historia de amor de una monarquía asentada en una República, se desmoronó. Las recriminaciones y los reclamos en la familia Peña Nieto-Rivera se conocieron públicamente, aunque realmente sobraban. Cuando llegaron de Shanghai el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera a Brisbane, donde se reuniría el G-20, las imágenes de la pareja desataron el imaginario colectivo. Tan pronto como llegaron a esa ciudad australiana, la primera dama, vestida con sus jeans de marca rotos decidió que un antro era a donde tenía que ir. La señora Rivera se fue al famoso Jade Buddha, que tiene una vista espectacular de 360 grados de la ciudad, donde su propietario Phil Hogan, cambió el ir a ver al presidente Barack Obama a la Universidad de Queensland, donde tenía uno de los pocos pases, para ser anfitrión de la distinguida mexicana. “Es hermosa, la delegada más atractiva”, confió Hogan a la prensa australiana. “¿Quién necesita a Obama cuando la delegada más guapa ya nos bendijo con su presencia?”. Ahí estuvo dos horas, sin que el Estado Mayor Presidencial que la acompañaba pudiera impedir las fotografías para la memoria. Su cara sonriente, no podía ocultar un dejo de malestar. La “Casa Blanca” se volvió un problema porque cuando se hizo la operación inmobiliaria, el entonces gobernador insistió, contra el consejo de su amigo, el constructor Juan Armando Hinojosa, que no se hiciera a través de un fideicomiso, sino que se creara una nueva empresa que sería la que financiaría la compra. Peña Nieto no aceptó la recomendación, y lo pagó. El escándalo le causó la pérdida instantánea de 10 puntos en su aprobación y llevó el humor social, según las mediciones, al peor nivel en el sexenio. Nunca se recuperó. Ni siquiera en la segunda captura de Joaquín El Chapo Guzmán, que mantuvo su caída en popularidad. Desde entonces, la señora Rivera apareció menos tiempo junto a él y más en Rodeo Drive, la zona de comercios de lujo en Los Ángeles, en Miami, cenando en Cipriani, su restaurante preferido, o en Vail, esquiando con sus amigas. Hinojosa se convirtió en una papa caliente para la obra pública y la falta de contratos lo obligó a reducir al 50% su nómina y recibir sugerencias de sus amigos que mejor vendiera porque los tiempos peñistas lo habían contaminado.

 

3er. TIEMPO: Del no pasa nada a sí pasó. El escándalo de la “Casa Blanca” buscó ser reducido a un control de daños de la primera dama, Angélica Rivera. La estrategia de comunicación política fue que ella asumiera el impacto, el eventual daño y que al presidente Enrique Peña Nieto lo blindaran. Vaya solución. El tsunami lo arrolló. Nombró a un secretario de la Función Pública, amigo de todos en el poder, Virgilio Andrade, quien aplicó la técnica jurídica para exonerarlo. No hay delito alguno que perseguir. Ni la “Casa Blanca” ni la casa de Malinalco, del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, comprada también a través de la inmobiliaria de Juan Armando Hinojosa, estaban fuera de la ley. Tampoco hubo conflicto de interés, aseguró. Para apoyar su dicho, tiró la numeralia: se revisaron 33 contratos gubernamentales de empresas Hinojosa y se declaró a 111 funcionarios involucrados en las asignaciones de obra pública, por mil 386 millones de pesos, que representaron, minimizó, el 0.017% del monto total de contratos otorgados por el gobierno. Pero del no pasa nada, todo pasó al sí sucedieron cosas. El Presidente promulgó la ley que creó el Sistema Nacional Anticorrupción cuya primera víctima fue el propio Andrade, quien renunció al cargo, y en su discurso pidió perdón a los mexicanos por el episodio de la “Casa Blanca” que indignó a los mexicanos y lastimó a la investidura presidencial. También a su esposa y a su amigo. Pero para la señora Rivera e Hinojosa, no hubo ofrecimiento de perdón. El golpe en casa se queda en casa, hasta que como sucedió con el golpe público, se convierta en un tumor que hay que extirpar.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

@rivapa

La amenaza de Trump

Raymundo Riva Palacio | Viernes 22 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Si uno revisa el estudio de predicción electoral que publica mensualmente el periódico The New York Times, si hoy fueran las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton ganaría abrumadoramente dos a uno. Pero las elecciones no serán sino hasta noviembre, y todo puede suceder en ese país que ha sufrido un corrimiento ideológico hacia la extrema derecha. El fenómeno ante ese realineamiento es que gane o pierda Clinton o Trump en noviembre, la relación con México cambiará significativamente, y se modificará con seguridad el status del Tratado de Libre Comercio Norteamericano.

 

Este deberá ser el tema central del encuentro este viernes de los presidentes Enrique Peña Nieto y Barack Obama en Washington, a decir por las señales en la víspera, al ser recibido formalmente con una cena de bienvenida junto a su comitiva anoche, por la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, como preámbulo de una reunión fundamentalmente económica, y cuyo contexto lo da el discurso anti TLCN de Trump y del ex aspirante a la candidatura demócrata, Bernie Sanders, que obligaron a que Clinton se acercara a esas posiciones frente al deseo que están demostrando el electorado y el Congreso para que se revise a fondo ese acuerdo.

 

El TLCN entró en vigor en 1994. Catorce años antes, en la Plataforma del Partido Republicano para la Convención Nacional en Detroit donde ungieron candidato a Ronald Reagan, está plasmada como uno de los mandatos que tendría que seguir su Presidente. Reagan estuvo en la Casa Blanca, pero nunca negoció un acuerdo de esa naturaleza con México, en donde en esos años se rechazaba tajantemente la integración. En su campaña, Carlos Salinas rechazó las sugerencias de forjar un acuerdo de esa naturaleza, pero cuando acudió al Foro de Davos en enero de 1989 y vio como todas las inversiones se estaban orientando a una Europa Oriental que se abría al mercado occidental, cambió la estrategia y negoció el TLCN con un presidente republicano, George H.W. Bush.

 

Para México, según un reporte del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos de abril de 2015, el Tratado significó para México asegurar la transformación de la economía que comenzó a abrirse en 1985 y neutralizar a los grupos de interés proteccionistas, particularmente en el sector agrícola. Para Estados Unidos, representó una oportunidad para expandir su creciente mercado de exportaciones hacia el sur, así como también fue un acuerdo implícito para que México iniciara su transición democrática. Hay suficiente documentación que muestra que el TLCN no provocó la apertura de la economía mexicana, aunque sí la aceleró. México, de la mano de Salinas, injertó su aparato productivo a la economía de Estados Unidos y forjó una alianza política con Washington.

 

No fue unilateral. Pese a las asimetrías de sus economías, la dependencia de Estados Unidos del TLC tuvo ventajas estratégicas. Según el Instituto de Economía Internacional, facilitó el rescate financiero cuando la crisis de 1995, adicionalmente a que el intercambio comercial impidió que se profundizara la recesión, y obligó a México a una estricta política fiscal, que evitó que cada cambio de sexenio hubiera una catástrofe económica. Esas buenas experiencias han hecho que en el gobierno mexicano exista alarma por la cruzada de Trump contra el acuerdo, y por la forma como se están realineando detrás de él las fuerzas políticas, sociales y económicas en Estados Unidos. Parece cundir la histeria, cuando debería haber otro tipo de reflexión.

 

Las críticas al TLCN no son nuevas. Antes de embarcarse en la negociación final con el Capitolio para que lo aprobaran en 1993, el presidente Bill Clinton logró que se revisaran los capítulos agrícola, laboral y del medio ambiente, para que los demócratas votaran por él. Los demócratas, que tienen entre sus principales clientelas electorales a los sindicatos, siempre se habían opuesto a los acuerdos con el exterior, manejando un proteccionismo casi ideológico. Los republicanos, que siempre habían sido lo contrario, comenzaron su cambio desde la campaña presidencial de 2004 –ganada por George W Bush-, que retomaron la vieja oposición de los ex candidatos presidenciales conservadores, Pat Buchanan (2000) y Ross Perot (1992 y 1996), quienes utilizaron como mantra su oposición al TLC. Incluso, el candidato demócrata a la Casa Blanca en 2004, John Kerry, propuso que se renegociara el TLCN para proteger aún más al sector agrícola –altamente subsidiado-, y obligar a México a mejorar sus controles ambientales. Kerry es actualmente el Secretario de Estado de Obama.

 

Es decir, lo que está señalando Trump en la actualidad, proponer cambios radicales al TLCN, no es nuevo ni es algo que deba significar sorpresa. En Estados Unidos, el TLCN no produjo mejores niveles de vida en las clases medias, pero sí un salto cuantitativo que dobló casi el ingreso en los hogares de los grupos de mayor ingreso. Lo que sucedió en México no es diferente. La desigualdad se profundizó en las dos naciones y las clases medias y obreras están reaccionando. Trump significa para el elector estadounidense la esperanza de que esto cambie, un deseo tan fuerte que Clinton tuvo que acercarse a esas posiciones. En México, desde 1994, ningún gobierno ha frenado la creciente brecha entre ricos y pobres. Peña Nieto y el PRI, quizás no deberían de estar únicamente atentos a lo que pasa en Estados Unidos sino en México, donde el mismo fenómeno, por las mismas razones, podría arrasarlos en 2018 ante un electorado que busque lo mismo que en el norte: mejorar su calidad de vida.
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José Narro Robles

Jose Luis Camacho |

PARA ALUSIONES PERSONALES | La columna de José Luis Camacho Vargas

El 12 de enero de 2016, a través de las Secretarías de Gobernación y de Salud, el Poder Ejecutivo Federal convocó a un debate especializado, representativo e incluyente para atender las diversas posturas que la población mexicana tiene sobre el uso de la marihuana. En este sentido, el 26 de enero se inauguró el Debate Nacional sobre el Uso de la Marihuana, que daría inicio a una plural, participativa y constructivista discusión englobando los puntos de vista de toda clase de especialistas.

 

Durante los tres meses que tuvo lugar esta discusión se logró recabar una gran cantidad de aportaciones de distintas visiones. En virtud de lo anterior, fue presentado formalmente el decreto de reforma a diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal, con tres puntos como parteaguas en la renovación  del Sistema Nacional de Salud: 1. Autorización de uso de medicamentos elaborados a base de marihuana y/o sus ingredientes activos; 2. Autorizar la investigación clínica con fines de registro para productos que contengan marihuana y sus ingredientes activos, y 3. Elevar la cantidad de posesión para estricto consumo personal a 28 gramos.

 

En ese sentido, el titular de la Secretaría de Salud, Dr. José Narro Robles, puntualizó las prelaciones que otorgaría la propuesta en caso de ser aprobada, en la que refiere que se tendrá mejores posibilidades terapéuticas, mayor investigación y desarrollo en la materia, al tiempo que se dejará de criminalizar y perseguir al consumidor.

 

Asimismo, declaró que esta Secretaría y las instituciones públicas del sector, están preparadas para atender la encomienda con responsabilidad. También reafirmó que un elemento imprescindible para lograr cabalmente la propuesta del Presidente es la puesta en marcha de programas preventivos, partiendo de una eficaz coordinación que mejore la capacidad de atención médica a quienes lo requieren y con una regulación sanitaria más ágil y robusta, pero también con mayor capacidad resolutiva.

 

En este tenor, es importante señalar el fehaciente compromiso del exrector de nuestra máxima casa de estudios, que contempla impulsar independientemente de la resolución legislativa un Programa Nacional de Lucha contra las Adicciones.

 

Sin duda alguna, la promoción e impulso encabezado por la Secretaría de Salud demuestran la congruente y progresiva actitud benévola que ha reafirmado siempre esta institución, considerando mantener en todo momento la garantía del proceso democrático. Asimismo, su titular ha sabido dar a conocer las ventajas y desventajas con base en un criterio analítico y científico, de lo que corresponde a este tema de gran polémica a nivel no sólo nacional, sino internacional.

 

Representante y difusor del mensaje del Presidente Enrique Peña Nieto, el doctor Narro ha tomado en cuenta la opinión de distintos sectores para ir consolidando progresivamente un mayor acuerdo que logre los objetivos materializados de los que vislumbra esta importante reforma a la Ley General de Salud y el Código Penal Federal.

 

Fue el Presidente Lázaro Cárdenas quien promulgó un decreto de reforma al Departamento de Salubridad Pública, publicado el 17 de febrero de 1940 en el Diario Oficial de la Federación, avistando como resolución al mal de la “toxicomanía”, la legalización, estableciendo un monopolio estatal en la distribución de drogas, tratando a los toxicómanos como enfermos.

 

Es cierto que el tema es polémico y de lo anterior se desprenden diferentes puntos de vista, pero en cumplimiento con las demandas actuales de la sociedad es importante retomar la temática y poner en consideración general las nuevas necesidades sociales, sobre todo en este sexenio que será remembrado como el de las reformas estructurales.

 

El presidente y su gabinete han dado los elementos esenciales para que se dé este debate y en ello, la contribución del Secretario de Salud, Dr. José Narro Robles, sin duda ha demostrado que a base de constancia y participación ratifica su compromiso con visión, observación y pulcritud en atención a la temática.

 

@jlcamachov

Coneval: somos más pobres; INEGI, somos menos pobres

Víctor Sánchez Baños |

PODER Y DINERO | La columna de Víctor Sánchez Baños

La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.

George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

 

 

La metodología en la estadística es la diferencia en ser menos o más pobre. Por ello, en los últimos días se desató una polémica entre el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social, que está al mando de Gonzalo Hernández Licona, y el INEGI, con Julio Santaella, sobre los resultados de la evaluación de la pobre en el país.

 

Coneval acusó al INEGI de ocultar la información y no cumplir con el convenio de intercambio de información entre ambas instancias para lograr una medición lo más exacta. Sin embargo, esto no es lo que importa en los egos de Hernández Licona y Santaella. El malestar del director del consejo de evaluación es porque el instituto de estadística cambio la cantidad de captación del ingreso, lo que ahora no puede haber comparaciones con años anteriores y se pone como piso el actual.

 

Esto podría ser simplemente un mecanismo de mejorar la precisión en los resultados y de ajuste con las metodologías que instrumenta la OCDE. Sin embargo, los parámetros son diferentes entre los márgenes de pobreza en México y América Latina, con los europeos.

 

Las últimas cifras dadas a conocer por el INEGI, establece niveles de percepción de un mejoramiento en los ingresos. Se suma a éstos los apoyos gubernamentales de Progresa, que son de alrededor 2 mil pesos mensuales, lo que de alguna forma apoya a los que menos tienen, pero que no alcanza a toda la población de escasos o nulos recursos.

 

Estos cambios intempestivos en la metodología y la falta de coordinación entre las dependencias dedicadas a ese objetivo, se presta a infinidad de malas interpretaciones.

 

Si bien esta metodología y el inicio de las encuestas para conocer los niveles de pobreza, vienen desde principios de año, es muy claro que provoca sospechas de un maquillaje en las cifras para mejorar la percepción de pobreza en el país.

 

La estadística no tiene como objetivo ocultar o disfrazar la verdad, sino el obtener una fotografía del presente para fincar objetivo, estrategias y resultados en el futuro.

 

La pobreza es otra de los pasivos que han dejado los gobiernos de todos los partidos políticos en el país. ¡Todos!, que quede claro.

 

 

PODEROSOS CABALLEROS.- Mientras el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, reconocía oficialmente que el homicidio doloso ha crecido 15.4% en México en lo que va de 2016, una nota embargó las redes sociales y las páginas web de medios de comunicación. Una joven mujer, secuestrada a principios de mes fue asesinada (privada del derecho humano fundamental: la vida) al fracasar las negociaciones con los secuestradores. Este tipo de hechos hieren profundamente el sentimiento de la sociedad. Matar a un indefenso no sólo es un crimen; es una canallada. Estas sabandijas al ser detenidas imploran por sus derechos humanos. Vaya predicamento del gobierno mexicanos que quiere tener la cara limpia en DH y abandona a sus gobernados. *** La estadounidense Mondelēz, que en México está bajo el liderazgo de Irene Rosenfeld, en aras de impulsar el desarrollo de la cadena de pequeños y medianos productores de leche en el país, trabaja con 11 productores de Hidalgo, Guanajuato, Jalisco y Aguascalientes que proveen el lácteo para la categoría de quesos crema Philadelphia en una cantidad de 150 mil litros de leche al día. En el caso de los productores localizados en la cuenca lechera de Tizayuca, Hidalgo, entidad gobernada por Francisco Olvera, logró el 100% de su principal categoría de quesos fuera abastecida por pequeños productores mexicanos y así dar continuidad a la producción de 25 mil toneladas anuales necesarias para la producción de queso crema. *** Nuevo León, bajo el gobierno de Jaime Rodríguez, alias El Bronco, enfrenta una sequía importante. Incluso, la Refinería de Cadereyta suspendió actividades por ese fenómeno.

 

 

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.- LatinFinance reconoció a Cemex, de Rogelio Zambrano,  como la corporación con la Mejor Estrategia Global de Mercados de Capital en 2016 entre las principales emisoras de América Latina y el Caribe. Cemex también ganó en las categorías Mejor Estrategia del Mercado de Bonos: alto rendimiento y Mejor Estrategia de los Mercados de Capital: México.  Es el segundo año consecutivo que la cementera mexicana gana un total de tres premios otorgados por LatinFinance. Los premios a las Mejores corporaciones en los mercados de capital de LatinFinance son los más prestigiosos y más rigurosamente evaluados de América Latina.

 

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Centralismo y financiamiento educativo

David Colmenares |

SIGNOS Y SEÑALES |La columna de David Colmenares Páramo

En memoria de mi amigo Antonio Ordaz, funcionario ejemplar en la ASF y en la  Función Pública. Conocedor como nadie del FAEB. Mi afecto a su esposa Lety y a sus hijos.
La presentación del nuevo modelo educativo es muy importante, así como la consulta que se va a realizar; por otra parte el conflicto magisterial y social, se mantiene en varios estados, principalmente en Oaxaca y Chiapas. Para resolverlo es necesario superar los monólogos, política y paciencia.
Pero hay un tema que no se ha abordado,  es lo referente al financiamiento de la educación básica, que ha sido desafortunado en sus diferentes etapas, desde el ANMEB en 1992,  hasta la fórmula del FAEB de 2008 a 2014. Proceso que aun tiene con serios déficit a los estados, originados por el incumplimiento de la Ley y el Decreto original, de darle suficiencia a lo  transferido. Los gobernadores de entonces no supieron lo que firmaron y muchos de los que se van y más de los que llegan no están al tanto por ejemplo de los déficit que les dejó el FAEB. Pero ese problema lo arrastran la mayoría de los gobiernos estatales y estará presente para los nuevos gobernadores.
Desde el principio se apostó a la centralización, esto es transferir responsabilidades, pocos recursos, sin perder el control. Ello  provocó serios problemas a los estados, y un caso particularmente claro es el del financiamiento de la educación básica. Desde un principio la SEP se reservó el control de la plantilla, lo fue perdiendo por lo difícil de simular una descentralización que nunca existió y que no solamente en el federalismo educativo, se da en la mayoría de los espacios de las políticas públicas, más en el gasto federalizado.
Como ha escrito José Barragán en El Federalismo Mexicano, libro del Instituto de Investigaciones Jurídicas, publicado en 2007, “en México, las prácticas de concentración del poder en la Federación, se hacen en contra de los mandatos constitucionales, pervirtiendo el orden racional constituido, causando… verdaderos perjuicios y obstaculizando el progreso del País”.
El centralismo, potenció los problemas, agravado por una errónea aplicación de la fórmula del extinto FAEB, que generó más inequidad, ineficiencia y debilidad en los gobiernos estatales. Cierto con el FONE se mejora mucho, pero todavía hay  rasgos de inequidad en los gastos de operación y esta pendiente el tema de los déficit.
En el momento de la desconcentración, 21 entidades federativas contaban con los dos sub sistemas, el federal y estatal, pero sólo en tres estaba parejo, mientras que en 11 sólo existía el sistema federal. 
Los estados con subsistema estatal tuvieron inmediatamente presiones presupuestales, al tener que homologar a los maestros estatales, adicionalmente llegó la doble negociación, simulando los gobernadores -no se daban cuenta- que lo que negociaran no iba a tener financiamiento federal, a menos que hubiera sido convenido;  adicionalmente se dio un incumplimiento de los compromisos firmados por el Gobierno Federal de dar suficiencia en todos los sentidos a la responsabilidad transferida, por eso se llegó los 90 días de aguinaldo desde 1997, que se convirtió en un galimatías costoso.
A partir de 2008 se apoya a los estados con gasto elevado, pero a costa de los otros, lo que viralizó el problema y cambio la relación entre gasto federal y estatal.
Adicionalmente hubo un costo que a lo largo del tiempo ha sido más pesado, hablo del costo político, de convertirse en patrones sustitutos, sólo en el Distrito Federal no pasó, que bueno para sus finanzas. Es alto el desgaste político de los gobernadores, claro algunos han abusado, y se manejaron con corrupción y complicidades, como en el pago de los comisionados al sindicato, que observó la ASF. Con el FONE ya desapareció ese “uso y costumbre” afortunadamente.
La colina de Peña Nieto

Raymundo Riva Palacio | Jueves 21 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Las redes sociales se inundaron este miércoles de felicitaciones para el Presidente Enrique Peña Nieto por sus 50 años de vida. En la víspera le regalaron un pastel y en su día exacto fue felicitado por tantos como se cruzaron con él. Que lo disfrute porque le quedan dos cumpleaños más a lo máximo, donde esta apoteosis dejará de ser sincera. Los políticos no saben cuántos amigos artificiales tienen hasta que dejan de ser poderosos. Los presidentes viven situaciones más crueles, porque el final de su existencia pública, los excesos y los privilegios, caducan cada seis años sin posibilidades de reinvención. Por eso, en el otoño de los presidentes, como con la edad, hay que saber envejecer.

 
Peña Nieto debe asumir seriamente esta realidad, porque a diferencia de sus antecesores a estas alturas del sexenio, la desaprobación a su gestión sigue creciendo. A las resistencias a sus reformas, los yerros en el mensaje para venderlas y su encapsulamiento en Los Pinos, se le conectan dos variables tóxicas: la corrupción y la percepción de que como no se había visto en décadas, es rampante y descarada. La corrupción es el elefante en la sala que el Presidente no ha querido ver, que magnificó el conflicto de interés en el que cayó en la llamada “casa blanca”, que apenas reconoció como un error. Peña Nieto, se escribió aquí ayer, cumplió tarde una cita con la historia y la sociedad, pero finalmente llegó. No bastará. 
 
A lo largo de este Gobierno la prensa ha documentado casos de corrupción que siguen sin castigo. En agosto de 2013 esta columna reflejó la molestia de los empresarios por la corrupción que estaban encontrando en diversas áreas del Gobierno Federal, particularmente en Pemex y el sector de Comunicaciones, por cobros de comisiones más allá de las tolerables de antaño, donde les exigían de 25 a 40% por contrato. Hace casi tres años, con un Presidente bastante fresco en Los Pinos, las denuncias de corrupción no era algo que admitieran, ni siquiera con reservas o matices, dentro del gobierno. 
 
Quien esto escribe le preguntó directamente a dos de los más importantes Secretarios de Estado sobre la corrupción. Uno de ellos, tajante, afirmó: “No hay”. El otro, igualmente firme, admitió: “No he oído nada”. Entre la negación y el aislamiento, la corrupción continuó. Los escándalos de varios gobernadores a los que se señala de corruptos dominaron las elecciones del 5 de junio, como las del año pasado en Guerrero, Nuevo León y Sonora. La corrupción en el sistema penitenciario federal es una de las hipótesis para explicar la segunda fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, pero no necesariamente porque haya comprado a funcionarios o jueces, sino por el misterio de cuánto dinero destinado al fortalecimiento de los sistemas tecnológicos y procedimientos, encontró el camino hacia los bolsillos de unos cuantos que debilitaron las cárceles de máxima seguridad. Actos ilegales hubo con empresarios, religiosos y periodistas. 
 
La corrupción no es patrimonio de los gobiernos, y ha sido acompañante permanente en discursos y atacada furiosamente, pero con retórica, no con la ley. La “casa blanca” le costó mucho a Peña Nieto porque en una sociedad donde lo ilegal es igual que lo ilegítimo, no haber atajado frontalmente el conflicto de interés en el que incurrió, llevó a que el jurado popular convirtiera un error de juicio en una sentencia condenatoria. No es justo para el Presidente, pero es la realidad política. No cambió a tiempo la percepción y ahora paga el costo de su omisión. La imagen perdurará, pero si no atiende frontalmente la corrupción en lo que queda del sexenio, dentro y fuera de su gobierno, peores cosas vendrán cuando entregue el poder.
 
Peña Nieto no puede echar en saco roto la experiencia del Presidente José López Portillo, quien durante su administración aceptó el regalo de su amigo y colaborador, el mexiquense Carlos Hank González, de una propiedad en el poniente de la ciudad de México, de 65 mil metros cuadrados, donde construyó una casa que los vecinos llamaron “la colina del perro”, cuyo nombre surgió de su ubicación, con el peyorativo a López Portillo, quien en un discurso poco antes de la terrible devaluación de 1982, aseguró que “defendería el peso como un perro”. López Portillo construyó una bonita casa, con una maravillosa biblioteca de 25 mil libros, que está lejos de compararse, en majestuosidad, con lo que es la “casa blanca”.
 
López Portillo, como Peña Nieto, lastimó a todos. Peña Nieto con sus reformas y con su mal manejo político y de seguridad, golpeó a las élites empresariales, a las clases medias y a la población en general; López Portillo, con la nacionalización de la banca, le pegó a las élites empresariales, y con la debacle económica, al resto del país. López Portillo, metido en problemas maritales al final de su vida, murió de forma precaria pero con una pésima fama que nunca se le borró. Quienes tenían recursos y acceso a medios, le construyeron la imagen de un político frívolo empapado en corruptelas. Peña Nieto comparte los mismos enemigos que López Portillo, pero como se dijo líneas atrás, en condiciones mucho menos favorables que su antecesor. Pero para eso es la historia, para analizar lo que se hizo y las consecuencias por dejar de hacer lo correcto. Peña Nieto tiene aún tiempo para corregir. Sólo requiere la decisión de hacerlo.
twitter: @rivapa
Peña Nieto busca su salvación

Raymundo Riva Palacio | Miércoles 20 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONA | La columna de Raymundo Riva Palacio

El Presidente Enrique Peña Nieto cumplió tarde una cita con la historia y la sociedad, pero finalmente llegó. En la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción admitió lo que durante casi dos años negó: que haber comprado su esposa una casa a través de un constructor amigo de él, era un conflicto de interés. “Reconozco que cometí un error”, dijo. “No obstante que me conduje conforme a la ley este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno. En carne propia sentí la irritación de los mexicanos; la entiendo perfectamente. Por eso, con toda humildad les pido perdón, y les reitero mi sincera y profunda disculpa por el agravio y la indignación que les causé”.

 

El episodio se le conoce genéricamente como la “casa blanca”, por el color de la ampliación que realizó su esposa Angélica Rivera a su casa original en las Lomas de Chapultepec, el elegante barrio de la Ciudad de México. La “casa blanca” fue un tema de interés público derivado de una investigación periodística del reportero Rafael Cabrera, difundida en el viejo programa de radio de Carmen Aristegui, que tuvo como antecedentes la indolencia del Presidente, la soberbia de su equipo, y el pésimo manejo de crisis en Los Pinos, que sólo ayudó a que se hundiera más la deteriorada imagen de Peña Nieto, que venía en picada desde noviembre de 2013 como consecuencia de la reforma fiscal.

 

La “casa blanca” pudo haber sido un problema de menor alcance de habérsele dado un trato serio, frío y responsable en la toma de decisiones. La propiedad, que iba a ser un anexo a la que tenía la señora Rivera, fue adquirida mediante la operación inmobiliaria del Grupo Higa, propiedad de su amigo, el constructor Juan Armando Hinojosa, quien cuando Peña Nieto se lo planteó, él mismo dijo que era un error hacerlo de esa manera. El entonces Gobernador del Estado de México no le hizo caso, y con la frivolidad en la que a veces incurre, rechazó cualquier observación que llamara a la prudencia. El segundo problema, tiempo después, vino por la soberbia en Los Pinos

 

Tras abrir la señora Rivera en mayo de 2013 a la revista española del corazón ¡Hola! su nueva propiedad, Cabrera comenzó a indagar sobre la casa. Dos meses antes de que se difundiera, habló a la oficina de prensa de Los Pinos para pedir su opinión, pero nunca le hicieron caso. Luego de darse a conocer su existencia, la decisión en Los Pinos fue de avestruz. El Presidente escondió la cabeza, por sugerencia de sus colaboradores, y por medio de una recomendación del vicepresidente de Televisa, Bernardo Gómez, al entonces jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, decidió que la única persona que daría la cara sería la señora.

 

Se le instruyó que explicara en un video colocado en YouTube cómo se había hecho de ella, y cómo la había pagado. Sola, con una escenografía austera y oscura, la dejaron hundirse y le provocaron heridas que aún no se le curan. Peor aún, la estrategia era equivocada. ¿A quién se le ocurrió que una actriz podría defenderse mediante un video? No consideraron que ese modelo de manejo de crisis nunca se puede aplicar con quien ha hecho su vida de la interpretación y el melodrama. El resultado, por si alguien no recuerda, fue desastroso. Casi ocho de cada 10 mexicanos no le creyeron, muchos se sintieron regañados por ella, y la aprobación del Presidente se hundió. Tuvo una pérdida de alrededor de 10 puntos porcentuales; es decir, cinco millones de mexicanos aproximadamente, se añadieron a quienes desaprobaban su gestión.

 

Peña Nieto perdió un valioso activo como era ella y tuvo que salir a dar la cara más adelante, con la insistencia de que no había violado ninguna ley. En ningún momento aceptó lo que la prensa subrayaba, que el conflicto de interés era claro y que como en muchos de estos casos, no era un asunto de ilegalidad sino de ilegitimidad. Entender la diferencia entre legal y legítimo, entre realidad y percepción, y aceptar que lo que se nutre de imágenes y símbolos en el imaginario colectivo puede convertirse en realidad y afectar acciones y decisiones, le llevó largo tiempo entenderlo. El lunes dijo que, en efecto, la “casa blanca” había afectado a la investidura presidencial, y su gestión de gobierno.

 

El Presidente pudo haber hecho muchas cosas en todo este tiempo, pero no lo hizo. El tiempo se le fue en vano y no supo corregir antes de que entrara en la espiral del descrédito. Su honestidad e integridad fue cuestionada y permitió que el tiempo, su inacción y su pasividad, profundizara las heridas en la sociedad, que reaccionó con irritación irreversible. Pedir perdón es un buen inicio, pero en las condiciones de su deterioro como Presidente, insuficiente. El perdón le recupera parte de la legitimidad perdida, pero tiene que actuar en contra de la corrupción, la de sus amigos, colaboradores, gobernadores o aquellos a los que protegió en estos años. Este es el siguiente paso en la escalera para recuperar su Presidencia, reinventarse como político y buscar que, cuando termine su gestión, no sea despreciado por los mexicanos y perseguido por los fiscales. Es decir, le faltan todavía varios pasos más para reivindicarse y redimirse.

 

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

 

 

Evaluación nacional del narcotráfico en México

Simón Vargas |

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM©  | La columna de Simón Vargas Aguilar©*

Según reportes del Cenapi y de inteligencia militar, los cárteles tienen presencia en el 60% de las entidades del país.

 

 

Las detenciones, liberaciones y deportaciones de líderes narcotraficantes, así como el reacomodo de las organizaciones criminales durante la primera mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto han transformado el mapa del narcotráfico en México.

 

Por ejemplo, según reportes de inteligencia militar publicados recientemente por varios medios nacionales, el narcotraficante Rafael Caro Quintero, liberado en agosto de 2013, actualmente prófugo de la justicia, busca disputar la plaza de Chihuahua y el punto de trasiego de drogas de Ciudad Juárez que hoy controla el Cártel de Sinaloa, para ello ha formado una alianza con el cártel de los Beltrán Leyva.

 

De acuerdo con datos reunidos por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia Organizada (Cenapi) de la PGR, con corte al 30 de junio de 2016, obtenidos vía solicitud de transparencia por Animal Político, hoy en día en México, el 60% de las entidades federativas tienen presencia del crimen organizado.

 

En comparación con el mismo análisis del 2014, el único cártel que aumentó su presencia en México fue el cártel de Sinaloa, pasando de operar de seis entidades a siete, junto con el cártel Jalisco Nueva Generación (que tiene presencia en ocho estados), dominan la mitad del país operando en 15 estados entre los dos. http://bit.ly/29RZGT4

 

Por otro lado, según el reporte en referencia, Los Zetas y Los Caballeros Templarios han sido replegados cada uno a una sola entidad: Tamaulipas y Michoacán, en 2014, el primero tenía presencia en seis estados; pero el caso del segundo es todavía más emblemático ya que pasó de operar en nueve entidades a una sola. Mientras que La Familia Michoacana solo perdió una entidad de las cuatro que tenía.

 

Cabe destacar que el informe de la Cenapi confirma la presencia del narcotráfico en la capital del país, hecho que desde el inicio de su gestión negaron el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y su equipo. De acuerdo con el análisis oficial, la Ciudad de México es una de las tres entidades (las otras dos son: Querétaro y Tabasco) que en los últimos 24 meses  consiguieron liberarse de la operación del cártel dominante, específicamente en el caso de la CDMX ya no se detectó la presencia del CJNG.

 

Sin embargo hay otras entidades que no corren con la misma suerte, pues varias organizaciones criminales se están disputando el control de un mismo territorio, tales como los estados vecinos Morelos y Guerrero, en donde se tiene registrada la operación de al menos tres cárteles: Los Beltrán Leyva, La Familia Michoacana y el cártel Jalisco Nueva Generación.

 

Las consecuencias son el aumento indiscriminado de la violencia e inseguridad, estas dos entidades cerraron el 2015 con la mayor tasa de homicidios dolosos del país: Guerrero con 56.5 crímenes por cada cien mil habitantes, y Morelos con una tasa de 25.7 asesinatos. En 2016, el panorama tiende a la baja, con datos hasta el mes de mayo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Guerrero tiene 23.8 crímenes por cada cien mil habitantes, y Morelos con una tasa de 11.1 homicidios. Pero aún lideran la criminalidad en el país. http://bit.ly/29RV7UE

 

Por su crecimiento y dominio en el tráfico de drogas no sólo en nuestro país, sino a nivel internacional como ya lo he señalado en otras de mis colaboraciones publicadas por Eje Central, vale la pena detallar el reacomodo de dos grupos criminales, uno de ellos es el cártel de Jalisco Nueva Generación, el cual fue señalado en 2015 por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), en su Evaluación Anual de la Amenaza de las Drogas, como el cártel que se está convirtiendo rápidamente en una de las organizaciones delictivas transnacionales más poderosas del mundo. http://bit.ly/2a9T1QM

 

De acuerdo con el documento de la PGR, este grupo criminal tiene operaciones actualmente en ocho estados, más que ninguna otra organización criminal del país. Además, su operación parece estar centralizada ya que según el informe, su presencia no depende de células delictivas aliadas sino directamente de su propia estructura.

 

En cinco de los estados donde tiene presencia: Jalisco, Colima, Guanajuato, Nayarit y Veracruz, es el único grupo criminal que opera. Por otro lado, también tiene presencia en Morelos, Guerrero y Michoacán donde se disputan el territorio con cárteles rivales.

 

El otro es el cártel de Sinaloa que como ya señalé opera actualmente en siete entidades. En dos estados, Coahuila y Durango, es la única organización operando, mientras que comparte con otros grupos Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Baja California Sur y Sonora.

 

En los próximos meses, la DEA publicará su evaluación anual correspondiente al 2016, entonces analizaré sí su radiografía del narcotráfico mexicano coincide con el análisis oficial del gobierno mexicano, por lo pronto, señalo una diferencia, el último reporte de la DEA advertía sobre una “presencia significativa” o “creciente” de cinco cárteles en la Ciudad de México: Los Beltrán Leyva, Los Caballeros Templarios, Los Zetas, el cártel del Golfo y el cártel de Sinaloa, pero no mencionaba al CJNG, que es el único que en su momento reportó el Cenapi.

 

 

*Analista en temas de Seguridad, Educación y Justicia

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Caen las máscaras en el INEGI

Raymundo Riva Palacio | Martes 19 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Lejos de los reflectores públicos, el reloj caminaba aceleradamente para la sucesión en la Presidencia del INEGI al terminar 2015. En noviembre pasado se mencionaron en este espacio las maniobras que se venían dando para que el Gobierno recuperara el control del INEGI, la gran fábrica de información sobre la cual se diseñan políticas públicas en México que por su autonomía, se había ganado el respeto como contrapeso a las estadísticas y mediciones del Gobierno.

 

Su independencia de criterio y libertad de expresión no era algo con lo que la administración del Presidente Enrique Peña Nieto estuviera cómoda. Todo lo contrario. El INEGI era un órgano fundamental, y por eso la imposición de Julio Alfonso Santaella, parte del equipo del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que está tomando el poder del Gobierno, para que hiciera el trabajo de maquillaje que requiere la administración.

 

Dos mediciones causaban un roce permanente con el INEGI, las mediciones del Producto Interno Bruto, y las de la pobreza. En octubre, el Director del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Núñez, esbozó lo que venía en camino. Núñez cuestionó al INEGI al asegurar que era “necesario evaluar si la forma en que actualmente se (medía) el Producto Interno Bruto de México (era) correcta, porque el crecimiento económico del país no parece empatar con algunos indicadores de recaudación, consumo y empleo”. Reiteradamente, por su parte, el Secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, ha cuestionado la metodología de todos los órganos que miden la pobreza en México porque sólo se enfocan en el ingreso y no “diversas carencias sociales”.

 

Todavía no hay cambio en la medición del PIB, pero la modificación de la metodología para medir la pobreza, realizada unilateralmente por el INEGI, está causando un escándalo. No es para menos. Según el reporte trimestral sobre ingreso en los hogares, los más pobres tuvieron un incremento real de 33.6% en un solo año. La nueva metodología recortó en tercio lo que en 40 años no se había podido lograr. Nada mal para el manejo de número. Según el INEGI, el ingreso real de los hogares a nivel nacional se elevó 11.9%, aunque en algunas entidades ese aumento fue de 30% entre 2014 y 2015.

 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, conocido por sus siglas CONEVAL, que mide la pobreza en México, protestó airadamente. El cambio de metodología se hizo a espaldas de ellos, pese a existir un convenio con el INEGI. “Dichos cambios carecen de documentos públicos de carácter técnico que los justifiquen, y no fueron debatidos técnicamente con CONEVAL, ni anunciados de manera oportuna, por lo que el proceso de captación del ingreso que elaboró el INEGI no fue transparente”, indicó el órgano este domingo en un comunicado. Su secretario ejecutivo, Gonzalo Hernández Licona, añadió: “Estamos muy molestos de que el INEGI no nos hubiera dicho que harían esos cambios. Sin transparencia. Sin planeación. No habrá forma de conocer la evolución de la situación de los hogares en México respecto de años previos”.

 

El trabajo sucio comenzó. En el texto publicado en este espacio en noviembre pasado, se citaba un artículo de Jonathan Heath, un respetado economista, maestro y conferencista, quien escribió en octubre sobre lo dicho por Núñez: “Llaman la atención las declaraciones del titular del SAT, de que el INEGI calcula mal el PIB del país. Según la posición (del SAT), el crecimiento económico no empata con los indicadores de recaudación, consumo y empleo. Lo que dice la dependencia de la SHCP es que dado que las cifras que produce el INEGI no reflejan lo que el gobierno quiere, habría que cambiar la metodología de las cuentas nacionales… Básicamente, lo que sugiere ahora (Hacienda) es que hagamos en México lo que hicieron en Argentina: manipular las cifras económicas para reflejar los deseos de los funcionarios”.

 

Heath alertó en su momento lo que pretendía hacer Hacienda al imponer a un presidente en el INEGI cortado a su medida. “Esta posición es exageradamente peligrosa… ¿A qué se debe esta falta de respeto a la autonomía del INEGI?”. Ese mismo octubre, Gabriel Casillas, economista en jefe de Banorte, apuntó en El Financiero: “Si los analistas podemos ser críticos, ¿por qué no puede serlo un funcionario del Gobierno Federal, si la opinión se trata de un organismo autónomo a quien ya no puede dirigir, ni ‘torcer las tuercas’, como se dice vulgarmente?”.

 

Casillas dijo en aquél momento que esta dinámica se daba porque la libertad de expresión es mucho más amplia que antaño y que el INEGI era autónomo. Es cierto que hoy en día hay mayores márgenes de libertad de expresión, pero también lo es que hay tendencias autoritarias regresivas. La autonomía tampoco es diáfana. En un país de libertades acotadas como México, no puede medirse bajo la definición clásica de autonomía. En este espacio se afirmó en noviembre que la autonomía operaría como reloj hasta que se enojara el Gobierno. Entonces empezarían los problemas. Casillas pensaba en ese momento que no podían “dirigir o manipular” al INEGI desde afuera, por lo que necesitaban a un cómplice metodológico que actuara como le dictaran desde Hacienda, no a un presidente que defendiera la autonomía del INEGI por encima de sus métricas. Las visiones catastrofistas se cumplieron. En su primera prueba, Santaella demostró para que fue nombrado.

 

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa