Eduardo Penafiel

En países como Suiza, Canadá, Alemania y Estados Unidos el bienestar o wellness es una de las tendencias más relevantes de cara al 2019 no solamente para el usuario, sino también para todas aquellas marcas y empresas interesadas en aprovechar al máximo la tracción de esta categoría.

Aunque en algunos países ha madurado más rápido que en otros, en el caso de México la evolución no ha sido tan ágil y positiva. Factores como la reciente guerra en contra del azúcar y los productos sustitutos que surgen de esta, la falta de transparencia en procesos de producción y la carencia de una comunicación clara del origen de los productos, han afectado el nivel de confianza que los mexicanos muestran frente a esta tendencia.

Además, la cantidad de jugadores nuevos introduciendo marcas y productos a gran velocidad especialmente en el sector de consumo, han saturado los procesos de certificación y calidad representando un riesgo para la salud de quienes los consumen. Todavía no somos un país acostumbrado a leer las etiquetas de lo que compramos y entender al cien por ciento los ingredientes que contiene un producto de estas características y mucho menos sus efectos a mediano y largo plazo.

Pero gracias al auge del bienestar cada vez tenemos mejores herramientas para mitigar este tipo de riesgos, desde aplicaciones que tienen la capacidad de identificar las etiquetas resaltando los ingredientes y sus efectos en nuestro cuerpo, hasta un esfuerzo más notable de instituciones de gobierno como la PROFECO, que a través de la presión que han ejercido las personas demandando un mejor servicio, son capaces de verificar de forma más eficiente y dar respuestas con una mayor rapidez y claridad.

A pesar de esto, es imprescindible ser más inteligentes a la hora de interactuar con todos estos productos y servicios que presumen ser aliados de los consumidores atraídos a esta tendencia. Principalmente en el sector de consumo, en donde existen muchas marcas que, aunque no cuentan con las certificaciones o estándares mínimos, se venden con términos que hoy en nuestro país aún son difíciles de comprobar como “saludables”, “naturales” y hasta “amigables con el medio ambiente”.

Si bien las opciones entre productos y servicios son muchas, es importante entender que no todas son para todos. Desde servicios de salud, rutinas de ejercicio, tratamientos médicos y holísticos hasta alimentos y bebidas es importante resaltar que mientras más investigues y conozcas acerca de ellos, tendrás un mejor balance en tu día y día, además de ayudar a que otras personas estén al tanto de ellos.

Queda claro que el equilibrio entre la salud, el bienestar y el estilo de vida son los tres elementos clave que mantendrán la tracción de esta tendencia, pero cuando la balanza se inclina hacia solamente uno de ellos, la fórmula se tambalea. Aunque desde las marcas que utilizan la tecnología a su favor hasta las de consumo tradicionales están obligadas a mejorar sus productos, servicios y su comunicación en base a los hábitos de los usuarios, la transparencia seguirá siendo una barrera importante.

Lo natural sería apegarse a las marcas y servicios más conocidos que gracias a su tamaño y reputación, son capaces de generar un mayor nivel de confianza entre los consumidores. Pero sabiendo que estamos dispuestos a pagar un sobreprecio, es fundamental entender como estas cuidan a nuestro cuerpo, al medio ambiente y su impacto a través del tiempo con más detalle.

Lo positivo de todo esto es que en estas fechas en donde los principales propósitos giran alrededor de bajar de peso, hacer ejercicio y alimentarse mejor, cada vez es más complicado encontrar pretextos para no cumplirlos. Nada más recuerda que todos los extremos son malos.

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