Eduardo Penafiel

Hace poco más de un mes, una revista que se publica bimensualmente en el Reino Unido llamada Dazed contrató a Lil Miquela, la modelo brasileña-americana de 19 años, artista e influencer  de Instagram, como colaboradora para su edición especial dedicada a la belleza.

¿Qué es lo relevante de esta noticia? Que Miquela Sousa, mejor conocida como Lil Miquela, no es real. La influencer con más de un millón y medio de seguidores en Instagram, fue creada por una agencia en Los Ángeles llamada Bud y este 2018 lanzó su tercer sencillo en Spotify, apareció en la revista Vogue y hoy cuenta con algunos patrocinadores con los cuales tiene acuerdos para utilizar su ropa y accesorios.

Para algunos, desde que se publicaron las primeras fotografías de la modelo generada por computadora en Instagram en el 2016, quedaba claro que no era real. El problema ha sido que para otros, incluyendo miles de sus seguidores, todavía no es tan claro. Con fotografías que mejoran en calidad semana tras semana, utilizando ropa de diseñador y simulando su presencia en eventos sociales, Lil Miquela se ha convertido en la influencer virtual más famosa del mundo. Y no es la única.

En abril otra modelo virtual conocida como Pearl apareció en Instagram y con más de once mil seguidores, lanzó su línea de cosméticos inspirada en los filtros y efectos que utiliza en las fotografías dentro de las redes sociales. Pearl utiliza ropa de diseñador y narra historias a través de sus fotografías que atraen e inspiran a generaciones más jóvenes, aunque aquí la comunicación fue transparente desde el principio ya que siempre ha expresado que fue creada por y para el internet.

Hace un mes la agencia de noticias Xinhua News de China introdujo el primer reportero de noticas virtual, con la intención de reducir gastos al tener a un presentador capaz de trabajar las 24 horas del día en su página de internet y redes sociales. Un sistema de inteligencia artificial le permite leer las noticias sin la necesidad de un descanso y con el tiempo, mejorar sus habilidades de lectura y expresiones faciales.

Con una imagen muy cercana a la realidad, voz, personalidad propia y hasta misteriosos acuerdos con marcas de varias industrias, la moda de las personalidades virtuales tiene enojados a muchas figuras y ejecutivos de distintas industrias que no están de acuerdo que una figura generada por computadora llegue al grado de tomar el lugar de un editor de una revista o de recibir el patrocinio de una marca, ya que eso le quita posibilidades a una persona real que se ha preparado para eso durante gran parte de su vida.

Pero independiente de si están de acuerdo o no y de cuánto dure esta moda, lo importante es entender por qué está sucediendo. A diferencia de los Millennials que fueron capaces de lograr que una persona saltara a la fama más rápido gracias a su poder colectivo y a la explosión de las redes sociales, las generaciones más jóvenes de hoy parecen no confiar mucho en ellas y en la mayoría de los casos prefieren a una figura virtual que curiosamente, les parece más auténtica.

Muchas marcas de moda y de lujo vieron una oportunidad de oro en las personalidades digitales para poder comunicarse con una audiencia más joven y diversa. Además, saben que como todo se gestiona de forma digital, sus lineamientos y comunicación se pueden adaptar perfectamente a través de imágenes y videos con una figura que básicamente está a disposición de la marca.

No sé si crear un presentador de noticias es llevar esta moda al extremo, pero habrá que ver como reacciona la sociedad en general antes de juzgar de forma anticipada. Como siempre, dependerá del poder colectivo de las nuevas generaciones y de qué tan lejos quieran explotar esta moda y momento.

Yo por lo pronto prefiero a una persona de carne y hueso comunicando las noticias y que la voz de una canción sea de una persona real. ¿Tú no?

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