Eduardo Penafiel

Por fin pasó. Después de muchos meses hablando de la importancia de la privacidad y el manejo de los datos personales en el mundo digital, una importante personalidad del medio expuso de forma sincera el problema real al que nos enfrentamos.

El sujeto en cuestión es Tim Cook, el CEO de Apple que generalmente cuando se presenta en público da la impresión de ser una persona alegre, amable y hasta un poco introvertido. Pero en una conferencia reciente en Bruselas alrededor de la privacidad y la protección de datos, explotó y aprovechó el foro para expresar que la data se ha convertido en un arma en contra de las personas y las sociedades.

Cook les pidió a todas las empresas que trabajan con datos de los usuarios que mantengan el anonimato al manejar la información de estos, sobretodo cuando es necesario resguardarla o almacenarla. También comentó que ese volumen de información recolectada solamente sirve para enriquecer a las empresas que la manejan, ya que no debería de usarse para otros fines.

Quizá uno de los puntos que más destacaría de su discurso es cuando mencionó que no deberíamos de suavizar las consecuencias alrededor del manejo de los datos, ya que a este manejo hoy se le puede llamar vigilancia. Esta referencia es porque en el esfuerzo de conocernos mejor, las compañías analizan todos los datos posibles para ofrecer productos y servicios más ad hoc a nuestros estilos de vida, gustos, preferencias y personalidad, pero al final lo que están haciendo es vigilarnos el mayor tiempo posible.

El único problema es que, aunque Cook fue duro en su discurso, no es ningún secreto que el ecosistema de Apple también es una gran máquina de datos que le representa un ingreso grande a la compañía. Para dimensionarlo, la compañía tiene un acuerdo con Google en donde los millones de usuarios de teléfonos inteligentes de Apple, al usar el motor de búsqueda de Safari, utilizan a su vez el motor de Google Publicidad lo que le genera a la marca un negocio paralelo valuado en miles de millones de dólares.

Lo bueno que sale de esta postura de Tim Cook es la posibilidad que en Estados Unidos las leyes alrededor de este tema aceleren su implementación y pronto tengan una regulación tipo el GDPR que actualmente rige en Europa. Si bien los demás jugadores como Google y Facebook se expresan a favor de que esto suceda, la realidad es que como usuarios seguimos con la misma incertidumbre, al no saber de forma transparente cómo se maneja la información y nuestros hábitos de navegación, comportamiento en línea y toda la data que realmente tienen de nosotros.

Leer las políticas, términos y condiciones de los contratos con estos jugadores en digital no es suficiente porque en la mayoría de los casos no son claros y al no aceptarlos, no podríamos interactuar con ellos. Lo importante es entender que estas grandes empresas que hoy “nos vigilan” y que usamos inevitablemente cada día, basan su modelo en nuestra información y en lo que estamos dispuestos a compartir con ellos.

Proteger nuestra privacidad no es un tema meramente publicitario o de negocio para terceros, es un tema de seguridad e integridad, en donde la tecnología al jugar un papel tan importante en nuestro día a día puede convertirse en una amenaza que, en poco tiempo, podría ser contraproducente y traer consecuencias muy graves.

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