Eduardo Penafiel

Mientras el debate continúa de en qué formato se escucha mejor la música, los discos de vinilo se siguen vendiendo y dándole un respiro de aire puro a una golpeada industria musical que cada año ve las cifras de venta para los formatos físicos caer estrepitosamente. Aunque los números no son espectaculares, en muchos países cada vez son más los artistas que deciden sacar un lanzamiento en este formato o por lo menos una edición especial del mismo.

En Estados Unidos las ventas han ido creciendo durante 13 años y en el 2018 se vendieron más de 16 millones de unidades. Un dato interesante es que en ese país los discos de vinilo que más se venden año con año son aquellos de artistas clásicos como los Beatles, Pink Floyd, David Bowie, Led Zeppelin y Michael Jackson, por mencionar algunos. 

Para ejemplificar este último punto, el disco Abbey Road de los Beatles fue el vinilo más vendido en Estados Unidos el año pasado, con poco más de 43 mil unidades. Esto parece indicar que aquellos que se aventuran a comprar una tornamesa o a restaurar la de sus padres, generalmente recurren a los clásicos para comenzar a armar su colección.

Pero con todo y este crecimiento constante, la venta de música en formatos físicos sigue cayendo año con año gracias en parte al CD o Disco Compacto, un formato que sorpresivamente se sigue vendiendo y ofreciendo en países como el nuestro. En cambio hoy los servicios de streaming están más fuertes que nunca y en lugares como Estados Unidos, ya representan el 75 por ciento de los ingresos que tiene la industria musical.

Los dos grandes jugadores son Spotify y Apple Music, en donde este último ha tenido un crecimiento sorpresivo, llegando a 28 millones de suscriptores mensuales pagados en Estados Unidos mientras que Spotify tiene 26 millones. Pero a nivel mundial Spotify domina con más de 96 millones usuarios pagados contra los 50 millones de Apple Music.

Pero después de tantos años con estos servicios, algunos todavía opinan que no son una buena opción para escuchar y descubrir música, además que los pagos a los artistas no son justos. Hace unos días en una entrevista para la revista Billboard, Julian Casablancas (vocalista del grupo The Strokes) se manifestó en contra de estas plataformas argumentando que “apestan” y que nadie sabe bien como funcionan, lo que hace que las disqueras cierren tratos sin saber en qué se están metiendo realmente.

Como Casablancas existen muchos artistas y personalidades del medio que se manifiestan en contra, pero la realidad es que estas plataformas son una gran opción para distribuir música y llegar a millones de personas. Tal vez no sea tan sencillo para los artistas nuevos, pero aquellos con más carrera que se negaban a licenciar su música a estos medios hace algunos años, poco ha poco han tenido que ceder. Y es que parecen no tener otra alternativa, porque mientras un álbum en formato físico (CD, Vinilo, Cassette) sumándole las ventas digitales alcanza un par de millones de copias en ventas, un álbum como Scorpion de Drake generó hasta diciembre del año pasado 4,239,096,085 reproducciones en plataformas de streaming.

Mientras estos servicios crecen en reputación y popularidad y mejoran su tecnología, el vinilo parece ser la alternativa que mantiene viva la esencia de la música, obligando a apreciar el sonido, el arte, el proceso, la intención y hasta el orden de las canciones de un álbum. 

Mientras existan personas dispuestas a pagar entre 300 y 1,000 pesos por disco, el mercado seguirá vigente. Creo que lo importante es mantener el equilibrio entre lo análogo y digital, para que lo primero sea lo suficientemente representativo y que inspire a los artistas a seguir experimentando, innovando y entregando material de calidad. 

Es un gran momento para aprovechar la moda de los vinilos, con varios artistas sacando ediciones especiales de sus lanzamientos, discografías completas y clásicos remasterizados que suenan increíble. En Amazon México existen más de 50,000 discos de vinilo en la tienda con lo que puedes armar una colección por artista, género o hasta por año. 

Eso sí, tendré que aceptarlo: nada supera la conveniencia de los servicios de streaming en donde se puede escuchar lo que uno quiere, en el momento que lo desee. 

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