Salvador Guerrero Chiprés

Ricardo Anaya solamente podía ser eficiente frente a un guión y una pera estática.

A 40 días de la elección que perderá quedó inutilizado y obsoleto como una pera de boxeo de un viejo gimnasio de la colonia obrera de los años 50.

Solamente Ricardo Anaya podía hacer lo imposible: destruir a la única candidata que pudo haber enfrentado realmente a Andrés Manuel López Obrador al impedir completamente la apertura de la estructura interna del PAN, y solamente él pudo haberse convertido en el personaje target número uno de la irritación popular pro AMLO y añadir a esa legión la de muchos que lo vamos conociendo cada vez más.

Son dos anti logros que el queretano puede considerar como suyos de aquí que concluya la elección y sepamos más información relacionada con el origen, gestión e incremento de su riqueza, muy probablemente asociada también al sinnúmero de gastos que realiza en cada evento.

Los datos de Reforma son contundentes: solamente organiza una séptima parte de los eventos que su adversario tabasqueño y gasta por ellos cinco veces más.

Estamos a tiempo de pedirle cuentas sobre 160 millones de pesos gastados mientras solamente visitó 20 municipios.

Quiso plagiar, por sugerencia de lo queda del PRD dentro de su grupo, hasta el discurso de la esperanza en una falta de virtud como tal demostrada con el inexistente libro que presumió sin nunca haber escrito.

Los valores que ha descrito AMLO y su conexión con la audiencia son tan sencillos y concretos como están presentados en un diccionario básico para la primaria pero son inalcanzables para el enrojecido y violador de la proxémica de los demás empleada por el querellante Anaya.

Un emboscador que resultó sorprendido en el debate en Tijuana.

El comportamiento de Anaya en la contienda, presuntamente efectista, fue demolido por un carterazo fácil de AMLO el cual fue fue registrado -hablando de primeras planas editadas en la capital del país- solamente por Reforma y en un “balazo” de La Jornada.

En general los demás diarios prefirieron insistir en que hubo más ataques que propuestas en una manera interesante, en un contexto libérrimo de las redes sociales, de eludir el reconocimiento de que hubo al menos tres ganadores…relativos.

En orden descendente ellos son: AMLO, al mantener su ventaja y contener a Anaya de frente y directo con sus propios recursos pegajosos y que provocan legiones de memes; José Meade quien gana simpatía con su desenvoltura y precisión y sí, ni modo, también al llamar firmemente a Anaya -con un adjetivo respetuoso considerado el personaje- “cínico”; en tercer lugar, El Bronco, cuyo apelativo nos permitir omitir su nombre y reconocerle sus dotes histriónico diplomáticas además de un cierto avance dada la ausencia de Margarita Zavala y por la pérdida de simpatías que inicia para Anaya.

Así las cosas a Anaya le resultó invertidamente bien algo central: se convirtió en la pera de AMLO y de Meade tal como dicta el meme después del debate y en alusión al video donde el queretano entrena sin guantes, para desprestigio de los Rockys del mundo, en camisa azulita de vestir, con anillo, contra una pera que, en la vida real, le rebotó en la cara en el debate y que le resonará el resto de la vida: “canallita”.

La pasión está incluida en el proceso electoral y si hubiera que recuperar algo de una inexistente objetividad hay que revisar nuestras elocuciones, nuestra relación con la calidad de los contenidos y con nuestras sinceras y legítimas identificaciones. Pero sobre todo no hay que mentir en una época de apertura de casi toda información.

Las peras, incluidas las de box, al olmo.

confianzafundada.mx

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