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Martes 24 de enero, 2017 | 5:19 pm

Cuando la vejez nos alcanza

Diana Loyola | Domingo 18 de diciembre, 2016

C’EST BEAU LA VIE! | La columna de Diana Loyola @didiloyola

Estos últimos días del año nos regalan (a la mayoría), algo de descanso y tiempo para poder leer. Mi recomendación para aprovechar estas vacaciones es un libro cuya lectura fluida y escritura impecable le va a hacer no querer soltarlo y que se titula “La carne”.

 

“La carne” es la entrega más reciente de la maravillosa pluma de la escritora y periodista Rosa Montero. Es una historia que atrapa, que sorprende y mueve ansiedades. Es un viaje a través del mundo íntimo de una mujer de sesenta años, cuya carrera en el mundo del arte la pone al frente de una exposición que organiza para la Biblioteca Nacional con el tema de los escritores malditos. Las historias de éstos se entretejen con la de ella, que se rebela contra los estragos de la edad, usando intrincadas y a veces falsas salidas, como el humor, el desasosiego y la desesperación, para sobrellevar los días. Soledad (el nombre de la protagonista), nos pasea por los laberintos de su sofisticada vida, presentándonos a personajes claroscuros, nos deja husmear en los rincones de su psique y nos comparte la historia que vive al lado de un gigoló de treinta y dos años, con quien asiste a la ópera tratando de dar celos a un ex amante y con quien, atrapada en “la gloriosa tiranía del sexo”, tiene una relación con tintes inquietantes.

 

La novela arranca con una frase contundente: “La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir.” Y de ahí en más, las letras fluyen deliciosas, la limpieza y la elocuencia de lo escrito contrasta con la riqueza de la historia, que llega a ser culta y en momentos complicada. La honestidad del pensamiento de Soledad, que ve su realidad cruda y con humor (a veces negro), nos acerca y nos permite ser empáticos hasta con sus demonios, logrando una complicidad y un entendimiento con el lector que logra que se le perdone todo, que nos da la oportunidad de mirarla en el sentido más amplio.

 

El paso del tiempo y el deterioro que lleva de la mano, el miedo a la muerte cuando ésta se siente más cercana, la necesidad de amar inherente a la condición humana porque “Al final todo acaba por desembocar en el amor. Y en el daño.”, el miedo al fracaso visto con diferentes perspectivas, la esperanza como refugio ulterior, la vida como oportunidad única… todos temas tratados con maestría y sensibilidad, que nos conectan con cada personaje y nos reflejan parte de lo que somos.

 

El desenlace inesperado es el sello perfecto para una historia casi palpable, real. “La carne” es la alusión a esa materia consistente del cuerpo que nos da la certeza de la existencia, es una historia con piel y a la vez con emociones. Una mezcla del arraigo que nos da el cuerpo y sus placeres y su resultante conexión con lo etéreo e intangible (desde el amor hasta la ira, pasando por la confusión y lo obsesivo).

 

Rosa Montero es una escritora española que nació en Madrid en 1951, estudió periodismo y psicología y colaboró en grupos de teatro independiente al mismo tiempo que empezaba a publicar en diversos medios informativos. Desde 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País, donde publica artículos muy disfrutables. Su primer libro de ficción apareció en 1979 y fue una novela llamada “Crónica del desamor”, en los años posteriores ha publicado una docena más de ellas, además de relatos dirigidos a los niños. Su obra le ha merecido premios nacionales y extranjeros y ha sido traducida en más de veinte idiomas. Se casó con el hoy fallecido periodista Pablo Lizcano.

 

En estos días de asueto, recorrer líneas como las de Rosa Montero, nos regala la ocasión de perdernos en una buena historia y disfrutar de una narrativa libre y maravillosa. Recomiendo.

 

@didiloyola