Diana Loyola

Faltan tan pocos días para celebrar la Nochebuena que muchas personas están destinadas a las compras de pánico  o gastos que en realidad son malas decisiones. El espíritu de estas fiestas se ha visto desvirtuado al consumismo que en la mayoría de los casos, desgasta los presupuestos y endeuda por meses con y sin intereses. Celebrar la Navidad es alegrarnos genuinamente y festejar el nacimiento de Jesús de Nazaret, aunque los regalos se han convertido en un ingrediente importante de esta fiesta para demostrar la importancia que tienen nuestros cariños. Tengo unas propuestas sencillas que pueden hacerse con pocos materiales y que pueden transmitir aquello que nos nace compartir a quienes queremos.

·Exfoliante para manos. Se mezcla una taza de azúcar mascabado con un cuarto de taza de aceite (puede ser de oliva, de almendras o de coco) y el aceite esencial que más le guste a la persona a quien lo regalaremos. Pueden ser ocho gotas de aceite esencial de naranja, de lavanda, de vainilla, de limón o bien agregar una cucharita cafetera de miel. Se coloca la mezcla en un frasco bonito, un moño de tela y listo.

·Velas con transferencia de imágenes. En papel de seda (se compra en grandes papelerías) se pueden imprimir imágenes bajadas de internet, fotos de momentos entrañables o bien mensajes personalizados que podemos escribir o dibujar con plumones indelebles. Se recortan las imágenes y se fijan con cinta adhesiva a las velas o cirios, con papel encerado se envuelve la vela de manera cerrada y se le dispara aire caliente con una secadora de pelo por unos minutos, hasta que la imagen se transfiera. Se retira el papel encerado con cuidado y listo.

·Bálsamo de labios. Para una latita de bálsamo se calienta a temperatura muy baja una cucharada de aceite de coco y un tercio de cucharada de cera de abeja hasta que se diluyan. Se agregan gotas de esencia de rosas,  yerbabuena o lavanda y se vierte en la lata para dejarlo enfriar. Si se quiere con color, se puede agregar sombra de ojos o un trozo de lápiz labial.

·Espuma de afeitar. A baño María se funde 1/3 de taza de aceite de coco y otro tercio de taza de aceite de karité. Una vez que se diluyeron se agregan dos cucharadas de aceite de oliva, jojoba o almendras dulces. Se agregan de 10 a 15 gotas de aceite esencial de lavanda, se mueve hasta incorporar. Se enfría la mezcla en el refrigerador por un par de horas y después se bate hasta que esponje y tome un color blanco. Una vez que la mezcla sea espumosa y ligera, se agregan poco a poco dos cucharadas de bicarbonato y se bate hasta que se unifica. Se vacía en un frasco hermético y se decora.

·Rosca de frutas y nueces. Una genial opción de postre para quienes llevan una dieta libre de gluten, lácteos y químicos, es la rosca de frutos secos (orejones de manzana, dátiles, ciruelas pasa, chabacanos, duraznos o pera) y nueces (las que más apetezcamos: de la India, de Castilla, pecanas o macadamias). Con poco aceite en spray se rocía un molde pequeño de rosca. Se compactan las frutas secas (frescas para que sean suaves y algo pegajosas) alternando con las nueces. Se refrigera por un par de horas y se desmolda. Se pueden acompañar las delgadas rebanadas de esta rosca con vino espumoso y queso Brie.

Al final del día, no necesitamos comprar regalos costosos, lo más importante es decir con acciones lo que sentimos, un regalo hecho a mano implica dedicar tiempo, esfuerzo y voluntad para demostrar a los otros que nos son valiosos.

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