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Elizabeth Velázquez y Manuel Lino / Losintangibles.com

En mayo de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) integró el burnout –o desgaste laboral– a la Clasificación Internacional de Enfermedades como un síndrome derivado del estrés crónico por un ambiente de trabajo que no fue gestionado de manera adecuada. En el mismo informe, el organismo internacional dio a conocer que México es el país con mayor carga de estrés laboral en el mundo.

Cerca de 75% de los trabajadores mexicanos sufren de estrés laboral, lo que coloca al país sobre China, Estados Unidos y Japón. El informe presentado en el Congreso mexicano por el diputado Jesús Valdés Palazuelos, secretario de la Comisión de Economía, señala sobre este tema que el estrés laboral provoca directamente cerca de 18 mil 750 infartos al año.

Los patrones deberán practicar exámenes médicos a sus empleados para saber si éstos presentan síntomas de alguna alteración de salud mental”.Norma Oficial Mexicana 035

Como respuesta se aprobó la Norma Oficial Mexicana (NOM) 035, que obliga a las empresas mexicanas a detectar y atender factores de riesgo psicosociales que puedan presentar sus trabajadores. La nueva ley especifica que “los patrones deberán practicar exámenes médicos a sus empleados si estos presentan síntomas de alguna alteración de salud mental”.

El 75% de los mexicanos 
padece fatiga por estrés 
laboral, superando a China y Estados Unidos

La NOM-035 entró en vigor el martes de esta semana, pero no será hasta finales de 2020 que la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) podrá aplicar multas tasadas entre las 250 y cinco mil  unidades de medida y actualización (UMA), lo que iría desde 21 mil pesos, hasta más de 420 mil.

La implementación de esta ley puede ser una punta de flecha para mejorar el ambiente laboral en el país, pero existen otros factores que no se han tomado en consideración como la atención integral en centros de salud o la creación de más unidades especializadas en problemas de salud mental.

La distancia que se recorre del trabajo al hogar, o la cercanía que tiene una persona a diversos espacios de recreación podrían parecer cosas sin importancia para la mayoría, pero en realidad son factores esenciales para el bienestar emocional, mental y físico de las personas. 

2.2% del presupuesto en salud de México se dedica a la salud mental

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) considera el trabajo como una de las cinco causas principales del estrés laboral, pero la posiciona en importancia junto a las finanzas personales, la violencia, el tráfico vehicular y los problemas familiares, lo que permite visualizar los orígenes múltiples de este padecimiento.

Pelear, correr o estresarse

El estrés es un estado de tensión física, mental y emocional resultado de un mecanismo al que los seres humanos y el resto de los animales le debemos nuestra existencia sobre la Tierra. 

›Ante una amenaza real o imaginaria, nuestro sistema nervioso, en particular una región del cerebro llamada hipotálamo, desencadena una serie de reacciones que nos permitirán enfrentar el peligro o huir del mismo.

La señal del hipotálamo llega sobre todo a las glándulas suprarrenales, las cuales liberan entre otras las hormonas adrenalina y cortisol. La primera acelera el ritmo cardiaco, eleva la presión sanguínea y alista las reservas de energía y los mecanismos y hormonas que nos permitan transformarlas en movimiento, como la insulina.

La facultad de medicina de la UNAM define al bounout como el agotamiento, desmotivación e insatisfacción en el trabajo, que conllevan a un pobre desempeño laboral, como consecuencia de factores de estrés prolongados.

El cortisol aumenta la cantidad de azúcar en la sangre, altera el sistema inmune y suprime los procesos digestivos, reproductivos y de crecimiento. Nuestro cerebro también cambia, es invadido por el miedo o el enojo y su capacidad para pensar racionalmente también se suprime.

Estamos listos para dar el 100% en una pelea o en una carrera.

Pero lo más probable es que no hagamos ninguna de esas dos cosas y nos quedemos sentados en la oficina revisando correos o de pie ante el escritorio del jefe recibiendo un regaño. 

Mientras tanto, por nuestro sistema, la adrenalina y el cortisol siguen cumpliendo sus funciones que en la vida moderna en general carecen de sentido; con ello, afectan a diversos órganos, tejidos e incluso nuestros pensamientos, emociones y hasta la capacidad para descansar. 

Si esto sucediera sólo de vez en cuando, no habría problema, pero si el ambiente laboral en el que estamos inmersos cinco días a la semana es estresante, por supuesto que hay problema. 

De acuerdo con la Facultad de Medicina de la UNAM, “el síndrome de burnout se caracteriza por agotamiento; despersonalización y desmotivación e insatisfacción en el trabajo, que conllevan a un pobre desempeño laboral”.

4 dólares es el retorno en mejor salud y habilidad para trabajar por cada dólar que se invierte en tratar la depresión y la ansiedad

“En general, se acepta que el factor central desencadenante es el excesivo agotamiento emocional”, continúa el documento tomado del seminario El Ejercicio Actual de la Medicina, donde se aclara que la despersonalización se caracteriza por indiferencia y actitudes cínicas hacia las responsabilidades o hacia las personas que demandan la atención de quien lo padece.

Hay de estrés a estrés

Para fines de diagnóstico la Asociación Americana de Psicología ha creado tres categorías de estrés que dependen de las características: causas, síntomas y duración de estos estados de alerta.

El estrés agudo es provocado por hechos que sucedieron recientemente o bien por las expectativas sobre lo que podrá ocurrir en poco tiempo. De forma administrada y por cortos periodos de tiempo, este tipo de estrés puede ser hasta agradable, pero si se prolonga puede generar ansiedad, depresión, enojo y dolores en distintas partes del cuerpo. 

Si el periodo de tensión se extiende por más tiempo o sucede con frecuencia, se trata de un caso de estrés agudo episódico, el cual afecta el estilo de vida de la persona de manera significativa, ya que parece necesitar estos impulsos para poder funcionar. Son individuos con un sentido de urgencia irreal que los mantiene en un estado de alerta constante, lo que provoca que siempre estén de malas o ansiosos.

Esta forma de estrés tiene síntomas fisiológicos que requieren la intervención de diversos especialistas y un tratamiento prolongado. En particular, este tipo de personalidad se relaciona con una alta probabilidad de sufrir enfermedades coronarias. 

›Finalmente está el estrés crónico, un estado en que el mecanismo de alerta del cuerpo se encuentra siempre encendido, sin permitir que el cuerpo y la mente tengan un momento de paz. El agotamiento desgasta a las personas a lo largo del tiempo.

Este tipo estrés es provocado por situaciones que no tienen o no parecen tener salida; situaciones extraordinarias como una guerra o lastimosamente cotidianas como la violencia intrafamiliar.

La normalización del daño

Padecer estrés hace que la personalidad cambie y se modifiquen la percepción del entorno y las respuestas ante el mismo; además, con el tiempo las personas se acostumbran a esta condición y creen que es una forma normal o saludable de vivir. 

Los síntomas pasan desapercibidos porque no son una novedad para quien los padece y no parecen ser tan graves. Son los dolores de cabeza, la propensión a padecer infecciones debido a un sistema inmune debilitado, dormir mal y sobrepeso.

Pero eventualmente conducen a males más graves: enfermedades del corazón, apoplejía, trastornos mentales como la depresión crónica o aguda, diabetes (causada por el sobrepeso y por las alteraciones en el metabolismo de la insulina) y hasta cáncer (pues el sistema inmune también mantiene a raya a los tumores).

Existen fuertes indicios de que este estado puede tener consecuencias incluso para el feto dentro del embarazo. Un estudio del King´s College London publicado en Biological Psychiatry, encontró evidencia de la relación que existe entre el desarrollo del cerebro del producto y el nivel de estrés que experimentó la madre incluso antes de quedar embarazada. 

El estrés puede incluso tener consecuencias en la salud de otros, pues la convivencia con personas muy estresadas provoca que nuestro cerebro se “contagie” y suba los niveles de cortisol en el cuerpo.

1,000 millones de dólares se pierden en la economía mundial por personas con depresión y ansiedad.

Aunque los primeros síntomas de que el estrés se está implantando en nuestras vidas pueden confundirse con reacciones normales, es importante tenerlos en cuenta para actuar de forma eficiente y oportuna ante esta condición. 

El IMSS los divide en emocionales, cognitivos, conductuales y fisiológicos. Los primeros se refieren a estados de ansiedad, miedo, sentimiento de impotencia o ira; los segundos a falta de concentración y razonamiento; los terceros son cambios repentinos en la conducta como risa o llanto incontrolables; y los últimos son todos aquellos dolores en el cuerpo que no tengan una explicación física.

Aprender a manejar el estrés


Como sucede con muchas condiciones de la modernidad, cada persona, de acuerdo a su genética y su propia historia, es más o menos susceptible a estresarse por diversas causas. 

Pero hay que considerar que México, además de un clima laboral estresante, tiene un altísimo índice de violencia. De hecho el pasado mes de julio fue el mes más violento de la historia reciente del país con 2,599 homicidios, que se sumaron a los 17,608 que se acumularon de enero a junio de 2019. Por no mencionar a los más recientes. Esto ha hecho que los estados de Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, Colima y Guerrero sean tan peligrosos como países que están en guerra.

En este ambiente y leyendo estas palabras, no sería raro que usted descubra que tiene algún nivel de estrés o tal vez ya se lo ha sugerido un médico o alguna amistad. Y como no podemos confiar en que el país o la empresa para la que labora se arreglen pronto, incluimos en esta entrega algunos consejos que da la reconocida Clínica Mayo para manejar el estrés. 

El último consejo de la lista es, por supuesto, que consulte a un especialista; sin embargo, como señala el documento de la Facultad de Medicina de la UNAM, considere que no es en balde que el síndrome de burnout haya sido descrito por primera vez entre los profesionales de la salud: sus grandes responsabilidades, altas cargas de trabajo y horarios extremos son los desencadenantes ideales para el desarrollo de esta condición. Y entre los síntomas están la indiferencia y el cinismo hacia las personas que demandan atención. 

Esto no se lo decimos para estresarlo, solo para que esté consciente de que usted es el primer y principal responsable de su salud mental. Parafraseando a la Clínica Mayo: La recompensa de aprender a manejar el estrés es la paz y quizá (casi seguro) un vida más larga y saludable.  

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