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Bet Birai Nieto

En el territorio nacional, 83% de las empresas son familiares, aunque sólo 1% de ellas alcanza a vivir de su cuarta generación en adelante. El principal problema que enfrentan es que 67% de ellas carece de un proyecto de formación para siguientes generaciones, un plan de sucesión y preparación académica relacionada al giro, pues 55% de los directivos tienen entre 76% y 100% licenciatura o posgrado, algo que se evitaría con un protocolo familiar que regule cualquier aspecto que afecte la relación de la familia con la empresa.

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›La Universidad de las Américas Puebla (Udlap) elaboró  la Radiografía de la empresa familiar en México, y muestra que 90% de estas compañías carecen de un plan de acción de negocios y de sucesión, lo que en 76% de ese universo enfrentan conflictos, como el pago salarial de los integrantes de la familia hasta la elección de trabajadores.

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El informe revela que la desaparición de estas empresas se ubica en 75%, pues la mayoría se disuelve tras el fallecimiento de su fundador; 85% quiebran en los primeros cinco años, y 68% está en la transición entre la primera y segunda generación. Además, 23% de las mujeres ocupa un puesto directivo en estas compañías. De aquellas empresas que sobreviven, 30% pasa a la siguiente generación, aunque apenas 12% trasciende de la segunda a la tercera generación.

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