Oscar Moha

El presidente Andrés Manuel López Obrador propuso como una medida desesperada para contrarrestar a la delincuencia que “las madrecitas hablen con sus hijos para que dejen de portarse mal”. Casi lo mismo hacen varios grupos cristianos al interior de corporaciones policiacas y centros penitenciarios del país y con resultados que se pueden medir estadísticamente.

Ministros de Culto cristianos, al igual que católicos y hoy los mismos Testigos de Jehová, llevan a cabo una Pastoral Penitenciaria y en varias corporaciones policiacas, pero con resultados distintos. Por ejemplo, en cada reclusorio del país hay un pizarrón en la oficina del director donde se puede ver en tiempo real el número de internos catalogados por sexo, edad, delito y religión: abundan los católicos y casi siempre el 10% de ellos son evangélicos y un número menor de otras creencias.

Las estadísticas de todos los penales son similares: del 100% de los reincidentes (quienes regresan después de su proceso o sentencia judicial en calidad de delincuentes) el 95% son católicos. El 1% evangélicos. Los otros se declaran sin religión. Muchos de los internos de nuevo ingreso son invitados a integrarse a los grupos cristianos y “cambian su estilo de vida”, según reportan los directores de los centros penitenciarios, incluso federales.

En la cárceles, como parte de sus derechos humanos, los internos pueden solicitar oficialmente la asistencia de un Ministro de Culto de su preferencia y los directivos están obligados a proporcionar ese “acompañamiento espiritual”, pues forma parte de su readaptación. Los evangélicos tiene en penales de casi todo el país cultos y reuniones de estudio bíblico, encabezados por pastores internos y externos; eventos musicales, y hasta en algunos hay Seminarios Teológicos donde los aspirante a pastores pueden estudiar. No así capillas, de las cuales sólo goza la Iglesia Católica.

Hay personajes famosos que se reúnen regularmente en estos grupos y otros que ya cumplieron una condena como Elvira Luz Cruz, de la cual se hizo una película; Alfredo Ríos Galena (el “enemigo público número 1” de los años 80), y otros políticos, narcotraficantes y defraudadores muy nombrados en medios, quien prefirieron no ser mencionados en esta columna.

Pero también los evangélicos están trabajando en corporaciones policiacas. Tienen una organización continental con sede en Honduras desde donde llevan a cabo la cobertura en cárceles, corporaciones policiacas e incluso en zonas militares. En México no han tenido respuesta a su petición ante instancias castrenses para poder entrar a los cuarteles, como en naciones de Centro y Sudamérica, donde los grupos evangélicos militares son numerosos. Esperan que esta nueva administración les permita ingresar y llevar a cabo un trabajo evangelístico con altos mandos.

En municipios de Veracruz, Tamaulipas, Estado de México, Coahuila e Hidalgo, los elementos policiacos de corporaciones locales se reúnen en grupos para recibir atención pastoral de parte de pastores evangélicos. Sorprende que los mismos directores de Seguridad Pública de Actopan, El Arenal, Pachuca y otros, admiten que después de que los pastores han hecho su labor ministerial los índices de criminalidad en estas zonas han disminuido, al igual que la corrupción entre sus elementos.

La mayoría de estos policías, desde los mandos altos hasta los de nuevo ingreso y cadetes, han cubierto sus exámenes de confianza con satisfacción. En los exámenes toxicológicos son quienes presentan índices bajos y gozan de la aceptación de sus superiores y de la población a la que atienden. De todo esto existe constancia estadística oficial, por lo cual solicitarán al nuevo Secretario de Seguridad Pública Federal, Alfonso Durazo Montaño, tomen en cuenta esta modalidad instructiva para que les permitan ingresar oficialmente a las corporaciones federales y ser parte de la lucha contra la delincuencia y sobre todo ser mencionados en la “Constitución Moral” que propuso el presidente López Obrador, que se redacta en alguna oficina.

PALBRA DE HONOR: para conmemorar el día de la Virgen de Guadalupe, el Gobernador libre, soberano y no tan laico de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, encabezó una ceremonia religiosa (acto de culto público) en el interior del Palacio de Gobierno, cuya celebración fue exclusivamente para sus funcionarios. El nuevo Director de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Héctor Humberto Miranda Anzá, debe tomar nota de este evento porque seguramente se replicará en varios recintos municipales y estatales del país con motivos distintos.

Compartir