Héctor J. Villarreal Ordóñez

En Puebla hay una historia muy conocida entre políticos y periodistas. En 2015, el exdirigente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, denunció con una grabación la extorsión de la que fue objeto por parte de Arturo Rueda, director “general y editorial” de una publicación llamada Cambio, editada en esa entidad.

El video no tiene desperdicio y podría ocupar un sitio en la galería de la basura que describe la relación entre medios y periodistas con los poderes públicos, en buena parte del país, donde partidos políticos han entrado y salido del gobierno, y lejos de democratizar ese descompuesto vínculo, lo alimentan y buscan beneficiarse de él.

Los intentos, que los hay, fueron insuficientes. Aquí por si gusta:

El extorsionador abre boca con aseveraciones que denotan su experiencia y sabiduría: “Es la mano del destino, es el contexto y el momento, como es la política, tú lo sabes, cabrón… es la fuerza del mercado… yo soy la mano invisible… soy Adam Smith… el mercado que reordena, cabrón…”, le dice con aplomo a la víctima.

Y sigue: “según mi cotización, vale 10 (mueve las palmas de las manos, para evitar decir las palabras ‘10 millones’). Ellos le están poniendo cinco”. Estefan Chidiac entiende que se trata de otra grabación que pretende comprometerlo en algo que no le conviene si se publica en los medios. Entonces, regatea y responde: “yo estaba pensando… Medio millón, una cosa así…”

— Jajajaja— contesta Rueda

— ¿De qué te ríes?— pregunta Estefan

— No seas mamador, cabrón, pus si no vendo tlacoyos… velo como una asociación, no lo veas como carga— ataja Rueda. 

Más adelante abunda: “para mí es un negocio y es muy legítimo”. Suelta entonces su patética descripción de sí mismo: “mi negocio es administrar la reputación de los políticos… es mi negocio… pero estoy haciendo una excepción en esta administración de la reputación… invierte, págame, deposita seis, te doy la pinche grabación y depositas el resto a una constructora, cabrón y ya… la política es momento y oportunidad…”

Hay un corte y vuelven a cuadro los mismos personajes. Rueda sella el desacuerdo: “las negociaciones rotas, cada quien que asuma sus posiciones, cada quien que asuma sus consecuencias y ya. El lunes sale la nota …” Y así fue. La mayoría de los poblanos entrevistados no recuerdan hoy qué fue lo que publicó Cambio aquel lunes de hace cuatro años, pero afirman que el episodio define en buen grado los términos de la relación entre política y medios en la entidad.

En Puebla habrá elección de gobernador el próximo dos de junio. El monitoreo del INE reporta que, del 31 de marzo al ocho de mayo, el candidato de Morena, Miguel Barbosa, quien goza del abierto apoyo del gobierno estatal interino, tuvo 38 menciones negativas en los medios poblanos, mientras que el candidato del PAN, PRD y MC, Enrique Cárdenas, acumuló 299. Otro análisis no oficial apunta que Barbosa sólo tuvo notas positivas o neutras en los medios impresos, en tanto que Cárdenas tuvo 78% de notas negativas, 22% neutras y ninguna positiva.

Las primeras planas de la última semana de Cambio, el pasquín del señor Rueda (quien no enfrentó consecuencia alguna por su intento de extorsión y hasta hizo famoso su concepto “tlacoyos” para referirse al pago por sus notas), son reveladoras. 

Todas las ediciones llevan en portada notas contra Cárdenas, quien va en el segundo sitio en los sondeos. En seis días de la última semana, la nota principal fue dedicada a infamarlo con acusaciones que él ya rechazó en diversas ocasiones.

Así las cosas en Puebla y en México. De ese “periodismo” sí debería preocuparse un intento verdadero y honesto por defender la democracia. Veremos los votos. 

Compartir