Irene Muñoz

Hace unos días, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, anunció la decisión de retirar las modificaciones a la Ley de Hacienda Estatal, que incrementaba el del Servicio de Hospedaje del tres al seis por ciento. Esta decisión la tomó después de reuniones con representantes del sector turístico, una de las más productivas del país, y determinó que en lugar de mermarla debía apoyarla. El mismo intento hay en CDMX, pero aquí la historia es otra.

En estos días se votará en el Congreso de la Ciudad de México el Paquete Presupuestal para 2020. Ahí está la propuesta de incremento al Impuesto a la Prestación de Servicios de Hospedaje de 3 a 3.5%; así como de 3% a 5% al impuesto a Plataformas de Hospedaje. Esto representa un aumento global a las arcas de la ciudad de 2.5 por ciento.

Además, el incremento de impuestos propuesto hace que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, no cumpla con su promesa de campaña del 2 de abril de 2018 de no subir impuestos, al igual que lo hizo el Presidente de la República.

Para hacer memoria, este impuesto inició en 1995 en la CDMX con 2%, y desde 2014 se estableció el cobro de tres por ciento. Además, se establece en el Código Fiscal que debe ir al Fondo Mixto de Promoción Turística para promover, fomentar y mejorar la actividad turística de la CDMX. 

Desde su origen, en un acuerdo para que fuera aceptada su implementación por el sector, se estableció con la industria que se invertiría una parte para la operación administrativa que debe ser similar a la recaudación de dicho impuesto para contribuir en la promoción del destino turístico.

Por ello, cada año el Fondo tiene un presupuesto de arranque
—que para 2020 está previsto en 280 millones de pesos—, pero que conforme pasen los meses debe recibir una ampliación líquida, lo recaudado de forma trimestral por parte de la Secretaría de Finanzas de la CDMX para consolidar la promoción turística.

Esto no ha ocurrido del todo. La industria no cuenta con un mecanismo que obligue a la Secretaría de Finanzas a transparentar su recaudación a los miembros del Comité del Fondo ni la concordancia de su entrega. Se ha liberado este año a consideración discrecional y a cuentagotas. 

Además, la historia del sector durante 2019 ha cambiado. La falta de promoción internacional y nacional, la inseguridad y la competencia desleal ha generado que la industria hotelera esté siendo mermada hasta con tres puntos a la baja en la ocupación hotelera.

El incremento del impuesto al hospedaje y la actual crisis económica y de inseguridad harán que sea mayor la caída del sector, y los turistas preferirán, como ocurre, ir a otros destinos de ciudad similares, pero más seguros.

Además, se incrementaron en este año los montos de la renovación del Programa Interno de Protección Civil a los hoteleros, que pasó —por citar un ejemplo— de 10 mil pesos al año a 160 mil pesos por dos años. También se incrementó el pago de la Licencia Ambiental Única a la Secretaría del Medio Ambiente, el del Permiso de Impacto Vecinal, y el del Uso de suelo que se debe hacer cada tres años por cada hotel. Si le sumamos la falta de promoción turística nacional e internacional de la Ciudad de México durante este año en el que han invertido en eventos locales de consumo interno, y sin proyección alguna, hace parecer que se olvidaron del objeto de este impuesto: la promoción nacional e internacional de la CDMX.

La falta de sensibilidad al querer incrementar el impuesto es terrible y peor el daño que causará con el panorama que en la actualidad vive la industria. 

@iremunoz

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