Laura Borbolla

El proceso de la creación de la Guardia Nacional (GN) se discute en el Senado de la República, se ha realizado en la modalidad de parlamento abierto, es decir, expertos, académicos y ciudadanos que representan a ciertas organizaciones de sociedad civil con algún tipo de vínculo con el tema de seguridad, han acudido a dar su opinión y establecer su postura respecto de la creación de esta nueva institución.

Las audiencias además de ser públicas, han sido transmitidas por el Canal del Congreso y los medios de comunicación han dado cuenta del desahogo de las mismas, en días pasados acudieron los tres secretarios del ramo interesados en la creación de la GN.

El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, dijo: “que no se trata de militarizar el país, y señaló se trata de policializar México”. La postura de los Secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México, refirieron en el Senado y con motivo de la marcha de la lealtad, que ambas instituciones tienen más de un siglo subordinadas al mando civil del Presidente de la República y no entienden porque se hace referencia a que se quiere militarizar el país.

Por un lado es cierto que México necesita fortalecer sus policías estatales y municipales, ya que además de tener “probados” vínculos con la delincuencia organizada, carecen de elementos bien remunerados y capacitados que de fondo es el problema.

También es cierto, que sólo las Secretarías de Marina y Defensa, son las que cuentan con la capacidad de reclutar, suficiente personal a nivel nacional y que tienen instalaciones propias para el despliegue del mismo.

Un factor importante del personal militar es que su formación rígida, les obliga a ser disciplinados y sus escalafones de ascensos son muy ciertos y claros; a diferencia de los procesos de ascenso de la policía federal y de la policía federal ministerial, que por años no han tenido suficientes presupuestos ni aplicación de un reglamento adecuado del servicio civil del carrera policial.

Entonces el reto es hacer un híbrido con las fortalezas de todas las instituciones y todo se reduce a decidir, sí el reclutamiento lo hacen las fuerzas armadas, por las ventajas antes expuestas, asumiendo que ni la policía militar ni naval, cuentan con capacidades para actuar ante la ciudadanía como una policía civil, en razón a no ser capacitadas en manejo de protocolos de investigación, de primer respondiente, de procesamiento y manejo de evidencia, etc. La formación del policía naval y militar es tan básico como saber y conocer del control de acceso a sus instalaciones, personal militar, de visitas y vehículos, así como manejo de las vialidades de las instalaciones vitales (inmuebles de cada una de sus respectivas secretarías) en casos excepcionales cuentan con binomios caninos y adiestramiento anti motines o disturbios.

Para que el concepto de policializar se vea reflejado en la operación de la GN, se deberá de establecer puntualmente cómo hacerlo y para qué, el instrumento es la Ley Orgánica de la GN, hacerla debe ser el siguiente paso en términos legislativos. En esa Ley Orgánica se debe de establecer que todos los integrantes de la GN sin importar la institución de origen, (SEDENA, SEMAR ó PF), cumplan con una serie de estándares de competencia, que permitan homologar sus conocimientos y sus actuaciones, no se trata de cambiar uniformes, como ha ocurrido en el pasado (convenio SSP del entonces Departamento de Distrito Federal a finales de los noventas y el origen de la PFP).

La certificación en sus estándares de competencias y habilidades, es lo que generará el espíritu de cuerpo, ya que todos deberán de estudiar, capacitarse, juntos, las deficiencias en el manejo de armas de fuego y la falta de disciplina de la policía federal, será lo que fortalecerán a partir de estar en contacto con los miembros de la policía naval y militar.

La mentalidad de unos y otros deberá de ser modificada no por una orden, sino por la convicción y entendimiento de combatir la impunidad, generar seguridad y justicia con apego a la ley, es decir, como factores de cambio en la cultura de la legalidad.

Los procesos antes planteados no son sencillos, ni rápidos; el reto es que las capacidades de las fuerzas armadas se vean reflejadas en su interacción con la ciudadanía con respeto a los derechos humanos y la capacitación, es importante influir con su disciplina en la preparación de las policías; pero cediendo el espacio de la profesionalización a los civiles, para evitar que se mantenga la falsa apreciación de militarizar el país, ese es el reto de forma que hace fondo.

Compartir