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Redacción ejecentral

Versión estenográfica

Participación del candidato de la coalición Por México al Frente a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya Cortés, en la Asamblea General de Socios de la American Chamber of Commerce, 2018: Compromisos urgentes para el México que queremos, que tuvo lugar en el Club de Industriales.

Moderador: Buenos días a todos.

Ricardo, bienvenido a nombre de la American Chamber. Tú conocer bien a la cámara, es una cámara que representa el 21 por ciento del PIB, nada más, es muy importante, una larga historia de cooperación y de integración con la economía mexicana, una enorme cantidad de beneficios por innovación, por cambio tecnológico y por creación de empleo. Bienvenido de nuevo, a nombre de la cámara.

Hay una serie de inquietudes que tienen, evidentemente los socios, y quisiéramos hacerte algunas preguntas.

Son varias las inquietudes que existen, hay algunos temas que nos parece que son relevantes, uno de ellos para crear empleo, bienestar, tiene que ver con crecimiento y competitividad, que México pueda ser competitivo, productivo.

Esto recoge algunas de las preguntas propuestas para conocer las opiniones de los candidatos. Entonces, yo empezaría con esta Ricardo.

Crecimiento, empleo, competitividad, ¿cómo se logra?

Ricardo Anaya Cortés (RAC): Primero que nada, agradecer muchísimo la invitación.

Saludo con muchísimo gusto a la presidenta, a Mónica Flores; agradezco muchísimo esta oportunidad de venir a platicar con todas y con todos ustedes.

Agradezco, además, la moderación, de un economista brillante por quien tengo enorme admiración, te agradezco muchísimo estimado Luis.

En algunas de las preguntas preparé algunas láminas de apoyo con las que quisiera respaldar lo que voy a compartir con ustedes, en otros casos, daré solamente opiniones y esta es una de las preguntas Luis, si me lo permites en las que sí me quisiera apoyar de algunas láminas, que me parece pueden ayudar a dejar muy clara cuál es mi posición sobre este tema tan relevante que tú planteas.

Yo empezaría por recuperar, digamos, la magnitud del reto que tenemos en materia de generación de empleos en el país, o sea, ¿de qué tamaño es el reto?, usando un eufemismo para plantearlo con más claridad, ¿de qué tamaño es el problema de la falta de empleo en nuestro país?

En cifras, ya al cierre del 2017, por poner los números redondos, buscaron empleo en México más o menos un millón 200 mil personas, muchas y muchos de ellos jóvenes, pero no solamente jóvenes.

¿Cuántos encontraron un empleo?

Fíjense, aun contando empleos informales, del millón 200 mil que tendríamos que haber generado, solamente encontraron empleo 742 mil personas, insisto, aun contando los informales.

Eso quiere decir que casi medio millón de personas no encontraron un empleo y este medio millón de personas se va acumulando año con año, en la medida en que somos deficitarios en términos de generación de empleos.

Esto está provocando muchos problemas, entre otras, el problema de la precarización del salario por una lógica elemental de oferta y demanda.

Entonces, tenemos a cien personas formadas para solicitar el empleo y solamente hay cinco empleos disponibles, pues la gente se va a contratar un poco como pueda y por lo que pueda, va a haber quién esté dispuesto a tomar el empleo.

Por eso es muy delicado hablar de la cifra global de la generación de empleos, porque cuando la cifra es global suena muy bien, pero cuando la desagregamos por nivel salarial, sí tenemos un problema serio en el país porque con cifras oficiales del INEGI, tomadas de la ENOE, los empleos bien pagados, de más de dos salarios mínimos, fuimos absolutamente deficitarios sin comparamos 2016 contra 2017.

¿Por qué el gobierno puede hacer propaganda diciendo que se generaron muchos empleos?

Porque, efectivamente, los empleos de mucho menor salario, de uno hasta dos salarios mínimos, ahí sí fuimos claramente superavitarios. La bronca de esto es que los empleos están bajando (inaudible).

Digamos, dicho de otra manera, tenemos un millón 200 mil personas buscando empleo, no hay capital suficiente, es decir, empresas, fábricas, talleres, despachos para darle empleo a toda la gente que lo está buscando y la consecuencia es, la gente se contrata como puede o muchos, particularmente jóvenes, no están estudiando ni están trabajando.

La solución sólo es una y ustedes la conocen mejor que nadie: la inversión. No existe otra manera de generar empleo que cuando hay inversión productiva.

Y aquí viene la segunda preocupación. La inversión pública está en mínimos históricos.

De hecho, gracias a ustedes, a la inversión privada, que es el verde clarito, es que el balance de inversión es bueno, pero si observamos solo la inversión pública que es fundamentalmente inversión en infraestructura estamos prácticamente en el nivel más bajo de los últimos 70 años como proporción del Producto Interno Bruto.

Y habrá quien diga, bueno, se está invirtiendo poco porque no hay recursos suficientes, porque bajó el precio del petróleo, porque bajó la producción. Me parece que no es argumento.

Primero, porque el país se ha endeudado de manera muy importante, la deuda contra PIB cuando entró este gobierno era, más o menos, de 38 por ciento y ahorita es de prácticamente 50 por ciento. Entonces, cuando el gobierno se endeuda el gobierno no tiene dinero.

Segundo, es cierto que los ingresos petroleros cayeron, pero los ingresos tributarios aumentaron y, por lo tanto, los ingresos totales aumentaron de manera considerable. Sí hay recursos, el problema es que se disparó el gasto corriente y se descuidó el gasto de inversión en infraestructura, y ahí hay un problema estructural fundamental que tenemos que atender.

Es urgente bajar el gasto corriente y aumentar la inversión en infraestructura.

En síntesis, ¿qué tendríamos que hacer?

Uno, aumentar la inversión, fundamentalmente en infraestructura, regresar a niveles de 25 por ciento del PIB, contando inversión pública y privada, y es una meta absolutamente alcanzable, simplemente tenemos que regresar en la inversión pública a donde estábamos hace algunos años y el aumento de inversión pública va a ser tractor, también, de que aumente la inversión privada.

Entonces, bajar gasto corriente y aumentar gasto en infraestructura, me parece un tema fundamental en términos estructurales de gasto público.

Segundo, no dar por sentado lo que costó muchísimo trabajo lograr, es decir, responsabilidad fiscal, cuidar mucho el déficit, y segundo, respeto irrestricto a la autonomía del Banco de México.

Tercero, el tema de la seguridad, la seguridad es fundamental para efectos de competitividad.

Cuarto, y sé que ustedes en esto coinciden plenamente, Estado de Derecho, que haya certeza, que se cumplan los contratos en nuestro país.

Quinto, un marco fiscal adecuado, entender que las reformas fiscales no deben servir solamente para recaudar, sino fundamentalmente para incentivar la inversión productiva, porque en la medida en la que la economía se hace más grande el Estado puede recaudar más.

Sexto, hacernos cargo del problema de la desigualdad, es un tema fundamental, porque, además, ya está, digamos hace diez años, era una hipótesis, hoy está perfectamente comprobado que con niveles tan grandes de desigualdad la economía no crece como podría crecer.

Salomón, que me acompaña aquí, lo explica de manera impecable, cuando el uno por ciento más rico tiene un peso adicional lo va a ahorrar; cuando el uno por ciento más pobre tiene un peso adicional lo va a gastar. Se vuelve fundamental reducir la desigualdad para que haya mayor crecimiento económico.

Séptimo, poner el acento en temas de educación, productividad, pasar de la manufactura a la mentefactura, una economía del conocimiento. No me alargo en el tema del combate a la corrupción porque sé será un tema del que vamos a hablar. Me reservo mis comentarios.

Y, por último, nosotros estamos proponiendo la creación de un ombudsman para defender la inversión; es decir, así como en México cuando se violan los derechos humanos de una persona hay un ombudsman al que se puede acudir.

Nosotros lo que estamos planteando es: si algo se debe cuidar y proteger es cuando hay una empresa, una persona, que está dispuesta a invertir.

Es decir, está en el mejor interés del gobierno que se dé la inversión productiva para efecto de que crezca la economía y se generen empleos, de tal manera que habrá un ombudsman, una oficina dedicada única y exclusivamente, si se está atorando el problema en el municipio por el uso de suelo, si se está atorando en el problema en el estado por una factibilidad de orden ambiental, si se está atorando en el propio gobierno federal, habrá una autoridad cuya única vocación será cuidar que se quite el obstáculo, la traba y se pueda realizar la inversión.

Ese sería, digamos, básicamente el planteamiento en términos de crecimiento y competitividad.

Moderador: Muy bien, gracias.

Mencionaste la importancia que tiene la inversión, aquí tenemos a los inversionistas extranjeros más grandes en México, la inversión americana es más del 50 por ciento en inversión extranjera directa.

Esta mañana veía que, si ponemos una línea de Lisboa hacia Asia, cruzando por toda Europa, esta línea cruza España, Francia, Alemania, Polonia, Checoslovaquia y llega hasta el centro de Rusia. Esa es nuestra frontera.

Es un gran reto, pero yo creo que representa muchísimas posibilidades, ¿qué piensas de la parte…?

RAC: Es impresionante el tamaño.

Moderador: ¿Qué piensas de la parte bilateral, la relación con Estados Unidos, TLC, Reforma Fiscal, el futuro de la integración de México con la economía americana de Norte América?

RAC: Con muchísimo gusto.

A ver, en los años 70, finales, menos del 10 por ciento de la economía mexicana, descansaba en las exportaciones, hoy más del 30 por ciento del PIB, está relacionado directamente con las exportaciones. Ya de entrada se vuelve un asunto fundamental

Pero, segundo, cuando uno se pregunta, ¿y a dónde exportamos?, pues resulta que el 80 por ciento de lo que exportamos, lo exportamos a un solo país, que son los Estados Unidos.

Eso quiere decir, que las exportaciones a Estados Unidos, valen una cuarta parte del total de la economía mexicana; es decir, 25 puntos del PIB dependen directamente de las exportaciones a Estados Unidos.

Yo diría, difícilmente hay un tema que sea de mayor prioridad que la relación comercial bilateral con los Estados Unidos.

Porque, además, después de ese 80, que además aquí está reunido exactamente; es decir, cuando ustedes dicen el 21 del PIB, en mi cuenta llega como al 25 del PIB, habrá que ver esa fuente, cómo se hizo un cálculo y cómo se hizo el otro.

Es decir, qué puede ser en sí mismo más relevante, para efectos económicos, que una relación bilateral de la cual depende el 25 por ciento de toda la economía nacional.

Porque, después de ese 80 por ciento, que es el destino de nuestras exportaciones a Estados Unidos, pues sigue toda la Unión Europea y se cae como al 5 por ciento, y después no hay un país que represente el 2 por ciento.

Es decir, del 80 nos vamos al 5 y después a 1 punto y fracción y al 1 punto y fracción, hasta que completamos prácticamente el 100 por ciento. Entonces, es el tema.

Dicho esto, creo absolutamente en el comercio abierto, en el comercio libre y, por supuesto, en el comercio justo.

¿Cuál sería para mí el ideal como resultado de la renegociación del Tratado de Libre Comercio?

Que no perdiéramos espacio de libertad, que el comercio siguiera siendo tan libre, tan abierto como lo es ahora y que más bien, lo que hiciéramos fuera fundamentalmente modernizar, porque efectivamente, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio, había áreas de la economía que no existían y que no están contempladas en el Tratado de Libre Comercio.

En síntesis, creo que el mejor escenario es que no haya restricciones, que no haya aranceles nuevos, que tengamos un comercio libre y justo, creo que es lo que más le conviene a ambas naciones.

Y, segundo, y por ultimo respecto a la Reforma Fiscal, en Estados Unidos, creo que es pronto para adelantar una conclusión.

Hay dos hipótesis, ambas razonables:

Una hipótesis, es: al bajar los impuestos en Estados Unidos se van a hacer más atractivos a la inversión productiva y algunas inversiones que podrían haber venido a México, se van a ir a Estados Unidos.

Pero la otra hipótesis, es, que en la medida en que Estados Unidos gane en competitividad y crezca su economía, de manera natural, eso va a jalar también, de manera a tractora, a la economía mexicana.

En cualquier escenario, yo aquí lo que sugeriría es: evitar posiciones de orden ideológico y tomar decisiones a partir de criterios técnicos.

Esperemos a ver cómo evoluciona el resultado de la Reforma Fiscal en Estados Unidos y a partir de la evidencia, tomemos las medidas que correspondan en nuestro país para mantenernos tan competitivos y atractivos a la inversión como sea posible.

Moderador: Muy bien, gracias Ricardo.

Nuestras reformas estructurales han estado desarrollándose, hay varias de ellas son muy importantes, tienen un impacto directo de muy corto plazo, otras son de mediano y de largo plazo.

Hay dos en particular que tiene que ver con algunos de los elementos que tú ya mencionaste, pero quisiéramos conocer tu opinión sobre la política energética y sobre educación.

Las dos son fundamentales en el proceso económico, ¿qué opinas?, ¿cómo resolver, ¿cómo mejorar?

RAC: Coincido que son dos reformas fundamentales, empezaría por decir Luis, creo que tienen un común denominador estas reformas.

Porque parecería que nada tiene que ver una reforma con la otra, pero tienen un claro común denominador que es la competencia, 

Yo creo, igual que seguramente la mayoría de ustedes, profundamente en la competencia.

Tanto en la Reforma Educativa, como en la Reforma Energética, el cambio fundamental en términos de paradigma estructural, es abrirse a la competencia.

En la educativa lo que se está planteando fundamentalmente, es, que, para convertirse en maestra o maestro, se compita con otros. Se evita la venta de plazas, el pase automático, de tal manera que haya competencia que permita que sean las mejores y los mejores quienes obtengan las plazas.

Segundo, competencia para efectos de la permanencia; es decir, hay que hacer examen para demostrar que se tienen las habilidades, las capacidades, los conocimientos, para permanecer como maestra o como maestro.

Y, tercero, la competencia en el ascenso, que ya no sea una definición política del sindicato, quién se convierte en la directora o el director del plantel, o el la supervisara o el supervisor de la zona 

Sino que, otra vez, sea una lógica meritocracia, en donde a partir de evaluaciones, sean las mejores y los mejores a partir de competir, quienes ocupen esas posiciones. Entonces, eso me parece lo positivo.

Hago el paralelismo a la energética, y después explico, qué es lo que creo que tendría que cambiar.

En la energética la lógica es la misma. Ya éramos prácticamente de los únicos países del mundo con un modelo de monopolio público.

Lo que se planteó fue: es absurdo que un monopolio público no tenga competencia, porque, además ni donde gobierna el Partido Comunista veíamos ya ese modelo, ni en Cuba, ni en China tenían ya ese modelo de no permitir la inversión privada.

Entonces, el espíritu centra de la Reforma Energética es, sigamos teniendo una empresa pública fuerte, pero abrámonos a la inversión privada en aquellas actividades que hoy Petróleos Mexicanos, no tiene la capacidad instalada de realizar, que pueden permitir generación de riqueza, generación de empleos, pero, además, ingresos para el propio Estado mexicano.

Ahora, ¿qué cambiaría yo de la Reforma Educativa? Y después digo mi poción, adelante, sobre la Reforma Energética.

En la Reforma Educativa, creo que hay un problema serio de implementación, la reforma es buena, la reforma es correcta, hay que seguir adelante con la Reforma Educativa.

El principio de la Reforma Educativa es: lo que no se mide no se puede mejorar.

Sería impensable que en una empresa como las que ustedes dirigen, no hubiera un tablero de indicadores que permite ir midiendo el desempeño de la empresa para, a partir de ahí, hacer los ajustes y las correcciones.

Es decir, todos creemos en esa premisa, lo que no se mide no se va a poder mejorar.

¿Dónde está el problema?

En el énfasis que se puso al diagnóstico y el énfasis que se puso a la medicina.

Es decir, sería absurdo, gastar tres veces más en hacernos estudios que lo que vamos a gastar en tratar la enfermedad. Y eso es lo que está sucediendo hoy en México.

Si ustedes revisan el último presupuesto de egresos de la federación ejercido, van a encontrar que se están gastando, en promedio, dos mil cien pesos por maestro, para efecto de evaluarlos y solamente setecientos pesos por maestro, para formarlos, capacitarlos y darles las herramientas que la propia evaluación arroja les faltaban.

Creo que ahí tenemos que invertir la ecuación.

¿Hay que seguir evaluando? Por supuesto que sí.

Pero el acento tiene que estar, fundamentalmente, en el desarrollo de las habilidades y las capacidades, y el conocimiento que requieren las maestras y los maestros para poder hacer mejor su trabajo frente a grupo.

En síntesis, hay que ir adelante con la reforma, pero hay que poner mayor énfasis en el tema de la formación y la capacitación docente.

Y respecto de la Reforma Energética.

Creo que le falta un componente paralelo a la energética que es el Sistema Nacional Anticorrupción.

Es decir, es delicado abrir un sector tan grande, con un potencial de generación de riqueza tan importante cuando no se cuenta con un sistema anticorrupción igualmente robusto.

Por supuesto que creo en el Estado de Derecho, por supuesto que creo que los contratos ya otorgados por el Estado mexicano, se deben respetar.

Yo si tengo la noción de que el Estado, permanece más allá de quiénes sean los funcionarios públicos que están en el cargo, es decir, me parecería impensable mandar un mensaje de suspender contratos ya otorgados.

Lo que sí planteo es, tenemos que, a marchas forzadas, avanzar en el Sistema Nacional Anticorrupción para garantizar que el otorgamiento de estos contratos se está dando en el marco de la ley y, por supuesto, maximizando el beneficio para las mexicanas y los mexicanos.

Y diría una última cosa, es absolutamente falso que la Reforma Energética entregue los hidrocarburos a los particulares y a los extranjeros. 

El petróleo, el gas, siguen siendo del Estado mexicano, simplemente unimos fuerzas gobierno e iniciativa privada, para poder maximizar la renta petrolera, la renta de los hidrocarburos en beneficio de la población mexicana. 

Esa sería básicamente mi posición. 

Moderados: Tenía razón, corrupción, Estado de Derecho, seguridad, son temas fundamentales para el país, ¿cómo los resolverías, Ricardo?

RAC: Me iba a apoyar de la presentación, pero como veo que nos hemos alargado, si les parece mejor les platico.

Moderador: Tenemos algunas preguntas de los asistentes.

RAC: Con más razón. Procuro entonces ser sintético para que haya espacio para poder responder a sus preguntas.

Sólo agregaría una última cosa respecto a la energética. Creo que hay un gran potencial en materia de generación de empleo en materia de energías limpias, renovables. 

En Estados Unidos, particularmente la industria de la energía solar, que tiene que ver con la instalación de paneles solares, está generando, lo platicaba ahora, aquí en México, Al Gore, tuve la oportunidad de platicar largo con él, esa industria está generando 10 veces más empleo de lo que está creciendo el empleo en la economía, en general, en Estados Unidos. 

Estoy convencido, por supuesto hay una gran riqueza en materia de hidrocarburos, pero también creo que las energías limpias y las energías renovables, tienen un gran potencial, por un lado, medio ambiental; por el otro lado, en términos económicos.

Si el gobierno da los incentivos adecuados, ahí puede haber un área de oportunidad de crecimiento económico y de generación de empleos muy importante.

Ahora, sobre el tema de la corrupción. Sí estoy convencido que es el principal problema que tiene nuestro país y, estoy absolutamente convencido, que es un problema que podemos resolver. 

Hay quien alega que la corrupción es un problema cultural, ese es el primer debate que tendríamos que dar, porque si la corrupción es un problema de orden cultural, pues nos tendríamos que resignar, entonces, eso implicaría sostener que los mexicanos somos culturalmente corruptos.

Pero yo me pregunto, ¿por qué cuando nuestros amigos que viven en Tijuana y cruzan a San Diego, en cuanto cruzan la línea, les cambia la cultura?, porque ya no tiran un papel a la calle, porque ni de milagro se pasan un semáforo en luz roja.  Quiere decir que no es un problema cultural, tiene que ver con un problema de impunidad. 

Cuando uno sabe que la probabilidad de ser castigado es alta, uno se comporta mejor, la cultura no cambia de un segundo a otro cruzando la frontera.

La humanidad hizo un par de experimentos que creo que arrojan mucha luz. En caso de Alemania, pero déjenme concentrarme en el caso de Corea.

Hasta el 48, toda la península de Corea era un mismo país, ahí nadie puede alegar ese cuento de que las diferencias eran culturales, porque todos los coreanos hablaban el mismo idioma, tenían la misma geografía, la misma idiosincrasia, la misma cultura y siete décadas después, sólo por tener instituciones distintas y personas diferentes en el gobierno, hay cambios verdaderamente radicales. 

Es decir, la economía en Corea del Sur está creciendo 300 por ciento más rápido que la economía en Corea del Norte. No tiene nada que ver con la cultura, tiene que ver con un diseño institucional y con ejercicio de gobierno.

Y el dato al que quiero llegar, ¿qué pasó en materia de corrupción? 

Revisen ustedes el índice que pública Transparencia Internacional, Corea del Sur está en el tercio de los países con menor nivel de corrupción de todo el mundo y Corea del Norte está en el lugar 171 de 180 países.

Entonces, no es cierto que sea un problema cultural, es un problema de diseño institucional, ¿qué se requiere?, dos cosas: 

La primera, voluntad política, fundamentalmente. 

Pero la segunda, un diseño institucional adecuado. 

Aquí sí tengo una diferencia importante con otro de los candidatos. Hay un candidato que dice que él va a gobernar con el ejemplo, y que basta con que llegue alguien honesto para que un poco con ósmosis, su honestidad se contagie a los gobernadores y a los presidentes municipales.

Eso no es cierto, en ninguna parte del mundo funciona y tampoco en México, porque él fue Jefe de Gobierno hace 18 años, y vamos a suponer que fue un Jefe de Gobierno muy honesto, pues esa trasmisión por ósmosis no llegó ni siquiera a su círculo más cercano.

Acuérdense ustedes de las imágenes de René Bejarano recibiendo fajos de billetes en efectivo; de Imaz, que en aquel entonces era delegado, lo mismo; de su más cercano colaborador, Ponce, que era su secretario de Finanzas que acabó en la cárcel, no porque allá querido, porque se revelaron unos videos y no le quedó de otra más que respetar un procedimiento legal. Entonces, el diseño institucional sí importa. 

Aquí la propuesta es muy concreta, la reforma al Artículo 102 constitucional para tener una fiscalía general y una fiscalía anticorrupción, verdaderamente autónomas e independientes.

De tal manera que la aplicación de la ley no dependa del capricho del gobernante en turno, como lamentablemente hoy sucede en nuestro país.

En la PGR, si eres un opositor te avienta toda la fuerza que tiene, pero si eres parte del sistema, así haya toda la evidencia, como en el caso de Odebrecht, pueden pasar las semanas y los meses y la autoridad no actúa.

Entonces, cuando el mensaje es de impunidad, pues la prima hermana que es la corrupción, no cede.

Me parece que aquí, el tema fundamental en materia de combate a la corrupción se llama Estado de Derecho, y eso pasa con tener una fiscalía general, una fiscalía anticorrupción absolutamente autónomas e independientes.

Segundo, en el tema de seguridad, otra vez ahí sí tenemos una diferencia muy profunda este mis

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