Foto @CNDH

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Redacción ejecentral


Si bien no es la primera vez que Andrés Manuel López Obrador evita asistir al informe de un organismo de derechos humanos, pues lo hizo cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el desplante a la CNDH, dicen los que saben, es un adelanto del adiós. Resulta que el Presidente está enojado con el organismo por varios pronunciamientos que ha hecho, pero en especial por su posición en dos temas clave: la disminución salarial de los servidores públicos y su reciente crítica al desabasto de medicinas; ya le había dado fecha hace poco más de un mes para que el ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, fuera a Palacio Nacional y en un acto protocolario, como cada año, leyera su pronunciamiento, pero de última hora les cancelaron y desde entonces la agenda de López Obrador estuvo muy ocupada; oséase que no le quedó de otra al presidente de la CNDH que entregarle el documento a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en su representación.

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