Raúl García Araujo

Un discurso gris, igual que lo que hemos visto hasta ahora de su administración, pronunció la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, durante su informe de los primeros cien días de gobierno.

No llevaba ni dos minutos de su mensaje, cuando citaba los privilegios de los altos funcionarios para decir que utiliza su vehículo particular y el Metro para llegar a su oficina ubicada en la Plaza de la Constitución.

No, jefa de Gobierno, a los 2 millones y medio de capitalinos que votaron por usted en julio de 2018 no les interesa saber cómo llega a su oficina, les interesa que resuelva los problemas que enfrenta esta gran urbe.

En el minuto 12 de su exposición en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Claudia Sheinbaum dijo que “para nosotros gobernar no tiene sentido si no estamos en contacto y acercamos el gobierno a la ciudadanía”. En sus 55 audiencias públicas informó que ha atendido a 2 mil 700 personas.

Sin embargo, se le olvidó que su administración ha dejado en el olvido a la estudiante Ana Karen Cuervo y su familia, la joven universitaria que fue arrollada, en enero pasado, por una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Hasta la fecha ningún funcionario de su gobierno se ha acercado para conocer cuál es su estado de salud, después de cuatro cirugías.

En el minuto 49 de su discurso habló del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Mencionó que se trabaja en un “intenso” programa de mantenimiento en escaleras y trenes.

Pero no les ofreció una disculpa a las personas lesionadas por las fallas en las escaleras eléctricas de las líneas 7 y 9, así como a los 5 millones de usuarios que a diario utilizan este servicio de transporte, sin tener las mínimas medidas de seguridad.

El sello de la casa se hizo presente a la hora y 7 minutos del mensaje cuando culpó de la inseguridad que priva en la ciudad a la administración anterior.

Dijo que encontraron una Secretaría de Seguridad Ciudadana en el abandono. Y después vino la acusación directa de la jefa de Gobierno –incluso, para ello pidió hacer un paréntesis-, al afirmar que por las cifras maquilladas durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera “es difícil cuantificar el aumento de los delitos como homicidios, robo de vehículo, feminicidios y violaciones en la Ciudad de México”.

Anunció que ahora se medirán los delitos a partir de los datos que genera su gobierno.

A pesar de que los asesinatos ocurren cada vez de forma más violenta en la capital, la morenista explicó que el homicidio doloso pasó de 5.19 a 4.8 cada día, y el robo de vehículo, de 44 en diciembre a 35 diarios este mes.

Reconoció no estar satisfecha con estos resultados e insistió en que la estrategia para combatir la delincuencia y el crimen organizado que opera en la Ciudad de México es la correcta.

No toma en cuenta que los capitalinos no aguantarán mucho tiempo el deslinde de culpas hacia el pasado, lo verá en las mediciones que a cien días de gobierno le dan -según la encuesta de El Financiero publicada el 14 de marzo- el 63 por ciento de aprobación a su manera de gobernar.

Claudia Sheinbaum cumplió en estos primeros tres meses al frente del gobierno de la Ciudad de México con suspender las fotomultas para dar paso a las “fotocívicas” que empezarán a funcionar a partir del 22 de abril.

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