Raúl García Araujo

El secuestro y asesinato del estudiante de la Universidad del Pedregal, Norberto Ronquillo tiene que ser el punto de quiebre en el gobierno “transparente y cercano a la gente” que encabeza la morenista Claudia Sheinbaum.

El hartazgo y el miedo a ser víctima de cualquier delito es unánime entre los ciudadanos y el pasado lunes se vio reflejado, entre otras cosas, en el hashtag #RenunciaClaudiaSheinbaum que durante todo el día encabezó las tendencias en las redes sociales.

Los resultados en materia de seguridad no se ven y las excusas se reproducen cuando quedan en evidencia los errores de las áreas de seguridad del gobierno capitalino.

En este caso, uno de ellos es la forma en que policías preventivos permitieron que el automóvil de Norberto, la única evidencia que se tenía del secuestro hasta ese momento, hubiera sido manipulado y conducido por un familiar de la víctima, sin antes dar aviso al Ministerio Público para que diera intervención de los peritos.

Otro, la tardanza del Ministerio Público y de los peritos al llegar a la zona donde fue abandonado el cadáver de Norberto.

Informes de la propia Procuraduría capitalina establecen que pasaron más de tres horas desde el hallazgo del cuerpo hasta que la autoridad ministerial llegó para iniciar las diligencias.

Cuando la jefa de gobierno fue cuestionada sobre esta falta de protocolos repitió lo que ha dicho en otras ocasiones: la Procuraduría investigará.
El problema es precisamente ese, que no hay investigación, los expedientes se acumulan y no hay responsables.

Quizá por eso la procuradora Ernestina Godoy dijo el lunes que habían pedido ayuda a la Fiscalía General de la República para resolver este caso, porque “ellos tienen equipo mucho más sensible, mucho más moderno que el nuestro”. ¡Vaya confianza que eso nos da a los capitalinos!

Pero tampoco hay trabajo de prevención. La policía de la Ciudad de México, la que tiene el mayor número de elementos en todo el país y que cuenta con el sistema de cámaras más grande, no da resultados.

Prácticamente todos los delitos se dispararon. Homicidios, secuestros, extorsiones y robos están en niveles nunca antes vistos.

La exigencia de Norelia Hernández, madre de Norberto, de “si no pueden renuncien” no es una mera frase, es un clamor unánime de una sociedad golpeada y atemorizada por la delincuencia.

Sí, le habló de todos los ciudadanos que a diario salen de casa para realizar sus actividades en la Ciudad de México, dónde el crimen se adueñó de sus calles, de sus centros de esparcimiento y de la paz de los ciudadanos.

En Corto platicó con varios funcionarios del primer círculo de Claudia Sheinbaum, quienes revelaron que el ánimo en el Gobierno local está por los suelos y que hay mucho hermetismo, sobre las decisiones que se tomarán en los próximos días.

En los pasillos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento ya se habla de la inevitable salida tanto de la procuradora Ernestina Godoy y el secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, ante tantos tropiezos en los temas que más están dañando la imagen del gobierno de Sheinbaum: la seguridad pública y la procuración de justicia.

También se preguntan el rol que está jugando la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, a quien consideran una funcionaria con un nivel “mediocre” ya que Sheinbaum está asumiendo todo el costo político de los problemas que enfrenta la Ciudad de México.

En el análisis se plantea cambiar la política de Comunicación Social tanto de la Procuraduría capitalina y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, así como a los responsables de estas áreas, Lorena Ortega Espinosa y Armando Alcocer Romero, respectivamente, por sus pésimos resultados.

En Cortito: A escasos días del relanzamiento del Canal Judicial, ahora como el Canal de la Justicia, continúa la simulación al interior de la Suprema Corte y el Ministro que tanto crítico el nepotismo en el Poder Judicial, lo alienta. Resulta que el exdirector del canal, Enrique Rodríguez, exige que su esposa Mónica Montes Trejo sea contratada por el Director General de Comunicación Social de la Corte, César Castillejos, quien fue su compañero en el equipo de campaña de José Antonio Meade. ¿Hasta cuando se seguirá con estas prácticas?

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