Lourdes Mendoza

Ivonne Ortega es una mujer que ha sabido abrirse paso en el difícil mundo de la política mexicana, y de la política priista, que es decir mucho. Quiere presidir el PRI, en momentos en que pareciera que nadie quiere meterle al “toro”, pero lo dice con claridad: “me formé en la oposición”. Y sí, los cargos que obtuvo por la vía de los votos, desde la presidencia municipal hasta la gubernatura de Yucatán, pasando por una diputación local, una federal y la senaduría, fueron compitiendo contra candidatos “oficiales”, pues en Yucatán y en el país gobernaba el PAN.

Tenaz —terca, dice ella—, recuperó Yucatán para el PRI en lo que fue el primer triunfo del tricolor y el inicio de una racha ganadora que terminó con la recuperación de la Presidencia de la República. En muchos estados del país los priistas de base la recuerdan por su decidido respaldo y solidaridad de partido, la mayoría de las veces sin alardes publicitarios.

“Nadie me ha regalado un cargo, creo que el mérito más que en el amiguismo que mucho daño le hizo al partido”, comenta, y a su paso por la secretaría general del CEN, integró un equipo de jóvenes priistas de todos los estados del país, algo que la distinguió de la oleada de mexiquenses e hidalguenses que tomaron por asalto al tricolor. 

A Ivonne se le veía poco en el edificio de Insurgentes Sur 59, siempre mantuvo una agenda muy dinámica, yendo a los estados y municipios a apoyar en el tema electoral, del cual es experta y muchos dicen que podría escribir tratados enteros por su experiencia. 

A principios de 2017 se separó voluntariamente del cargo de diputada federal (el único pluri) para manifestarse en contra del “gasolinazo” establecido por la administración de EPN. Puede decir, sin que nadie le regatee ese mérito, que fue quizá la única priista que públicamente señaló los errores del gobierno federal y de la dirigencia del partido.

“Estamos perdiendo competitividad, vamos mal. El PRI se ha alejado de la gente”, decía, y nadie le creyó. Hasta que la realidad y los resultados electorales los convencieron y ahora todos los priistas han descubierto que Ivonne tenía razón. Y la sigue teniendo.

Su plataforma política es sencilla, pero demoledora: devolver el PRI a los priistas, y lo viene diciendo desde el tiempo en que hacerlo equivalía al exilio.

Ivonne es quizá la política priista que más veces ha recorrido el territorio nacional, “pero no en las capitales, sino en los pueblos y barrios, no en los eventos con protocolo sino en las casas de las lideresas, en los seccionales, con nuestros líderes de acera, de manzana”. 

Formada en la lucha política territorial es, sin embargo, partidaria de la profesionalización de la política y ha sido ponente invitada en diversas instituciones como la Universidad George Washington, la Universidad de N.Y., la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de Harvard. 

Tiene una maestría en políticas públicas comparadas por la prestigiosa Flacso y actualmente cursa el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, opción que eligió al aplicar y aprobar también en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nada mal para una mujer que tuvo que dejar la secundaria trunca por falta de dinero y que tuvo que trabajar para apoyar a sus padres y con esfuerzo ser tendera, panadera, vendedora de cosméticos Mary Kay e incluso, atender una mesa de carne en el mercado municipal hasta formar una empresa, estudiar de forma abierta la secundaria y la preparatoria, terminar sus estudios de licenciatura y darse tiempo para desarrollar una carrera política que para muchos es digna de admirarse.

Mamá de Álvaro Humberto, su hijo, a quien tuvo precisamente siendo secretaria general del CEN (coordinó los trabajos de la XXI Asamblea en el séptimo mes de gestación), Ivonne va con todo por la presidencia del CEN del PRI. 

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