Raúl García Araujo

A un año de ganar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum llega reprobada en sus primeros siete meses de gobernar a los capitalinos.

Si bien es cierto que en el corazón del presidente Andrés Manuel López Obrador está que la morenista sea la encargada de darle continuidad en 2024 a la Cuarta Transformación en el país, lo que debe entender el jefe del Ejecutivo federal, en primer lugar, es que Sheinbaum no tiene el arrojo, no comunica ni conecta con la gente como lo hace él.

La científica es “gris”, sin una personalidad propia, y lo que ha logrado en política ha sido gracias al cobijo del presidente de México.

La presencia de Claudia Sheinbaum como la única gobernadora emanada de Morena en el templete el pasado lunes en el Zócalo de la Ciudad de México, durante el informe de labores del mandatario, da cuenta de que Andrés Manuel López Obrador hará todo lo posible para apoyarla en la sucesión presidencial de 2024.

Sin embargo, el político tabasqueño sabe y conoce bien que los habitantes de la Ciudad de México castigan con su voto a los partidos que los han traicionado y abandonado.

Y él sabe que los capitalinos le empiezan a cobrar a Sheinbaum sus errores, sobre todo en materia de seguridad pública.

El crimen, lejos de detenerse, sigue actuando con mayor violencia y crueldad contra los ciudadanos.

Los números en Palacio Nacional no son buenos sobre el desempeño de Sheinbaum y su gabinete de seguridad. Y al presidente Andrés Manuel López Obrador le preocupa perder su capital político y bastión que ha tenido desde hace años. Hay que recordar que en la elección de 2018 Morena obtuvo el triunfo en la Ciudad de México gracias a los de 2 millones 537 mil 454 votos.

El presidente entiende y sabe leer políticamente lo que significa esto y, cual animal político, va al rescate de Sheinbaum para sacarla de la grave crisis de violencia en que tiene envuelta a la capital del país.

López Obrador está leyendo algo que la jefa de Gobierno no ve. Le preocupan los resultados de la encuesta de El Universal de la semana pasada. Y sabe que el crimen está haciendo añicos al gobierno de Sheinbaum.

Los datos son reveladores. Según el estudio, 42.8 por ciento de los habitantes desaprueba el desempeño de la mandataria capitalina frente al 39 por ciento que la aprueba.

Sin duda, los números reflejan la ineptitud tanto de la jefa de Gobierno como de su secretario de Seguridad, Jesús Orta, y su procuradora, Ernestina Godoy.

Por eso, el presidente Andrés Manuel López Obrador envío a 2 mil 700 elementos de la Guardia Nacional a las ocho alcaldías más violentas de la ciudad para arrebatarle las calles al crimen.

Para el rescate del Gobierno de la Ciudad de México, el presidente envío al general Martín Salvador Morfín Ruiz, quién será el responsable de la Guardia Nacional en la capital del país y dará el seguimiento preciso de los avances o deficiencias para mandar los reportes de primera mano al inquilino de Palacio Nacional. 

Apurada de que el presidente vea que hace algo, ayer Sheimbaun dio a conocer la Estrategia de Fortalecimiento de la Seguridad en la Ciudad, basada en 5 ejes: Atención a las causas, presencia policiaca, inteligencia y justicia, coordinación, y marco legal.

En Cortito: Nos cuentan que las cosas están tan mal en política de Comunicación Social en el Gobierno de la Ciudad de México que su titular, Iván Escalante, tuvo que echar mano de viejos funcionarios que, lejos de tener en su historial buenos resultados, siempre fueron cuestionados por su trabajo. Le hablamos de Alfonso Brito, exdirector de Comunicación Social del GDF durante el periodo de Marcelo Ebrard, así como de Jorge Hernández Acuña, exdirector de Información. Funcionarios de primer nivel del Gobierno capitalino denuncian que estos “asesores” ejercen presión a empleados y enlaces de las áreas de seguridad pública. Su labor llegó a ser tan cuestionada, que incluso el canciller Ebrard no los recibió cuando conformó su equipo en Relaciones Exteriores.

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