Raúl García Araujo

La ofensa que pega hondo y en el alma es cuando el crimen se burla, humilla y arrodilla a las Fuerzas Armadas de tu país.

Lo que ocurrió en Culiacán, Sinaloa, la semana pasada deja un golpe certero en el ánimo de los ciudadanos que ven en el Ejército y la Marina como las únicas instituciones de prestigio, respeto y valor. Desde hace más de dos décadas, las Fuerzas Armadas siempre -y de verdad siempre- han contado con la admiración de los mexicanos, la opinión generalizada es de respeto hacia cada uno de los efectivos que las componen.

En casa, los padres les han expresado a sus hijos que los soldados de México son un ejemplo a seguir en la vida. ¿Por qué? Por su valor, disciplina, lealtad y entrega a su patria.

Dejando de lado el tema político, hoy los mexicanos nos sentimos decepcionados, humillados, socavados porque un grupo criminal -El Cártel de Sinaloa-, a rabietas y amenazas, logró lo que nunca se había pensado en la vida pública del país: rescatar a Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, de manos de la Guardia Nacional y el Ejército.

Contar lo que pasó, la semana pasada, queda de más, ahora lo importante es pensar qué sigue para nuestro país después de que el crimen organizado pegó en el orgullo de los ciudadanos: su Ejército. No es aventurado decir que los delincuentes ahora se sentirán con más derechos que los ciudadanos que trabajan a diario honestamente porque lograron someter al Estado. Entiendo, sin lugar a dudas, el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador al decir que su gabinete de seguridad tomó la decisión de dejar ir a “este presunto delincuente a cambio de salvaguardar la vida de gente inocente”.

Pero lo que debe entender el mandatario de la nación es que con esa decisión echó a la basura el prestigio y respeto de las Fuerzas Armadas nacionales.

También coincido con el presidente López Obrador en que no se pueden resolver los problemas de violencia con más violencia, pero el jefe del Ejecutivo federal tiene que entender que el Ejército y la Marina están preparados y adiestrados para actuar ante cualquier hecho de violencia, aun y cuando ello los lleve a perder la vida. Esa, sin lugar a dudas, es la premisa de las Fuerzas Armadas.

Con lo ocurrido la semana pasada, todos los mexicanos estamos expuestos a que grupos criminales hagan uso de esas rabietas, amenazas y que bloqueen calles y avenidas en todo el país para conseguir sus objetivos. ¿Por qué? Porque el Estado se los permitió en Culiacán.

De verdad, con todo respeto presidente Andrés Manuel López Obrador, en su política de “abrazos, no balazos” ¿es necesario no dejar actuar a las Fuerzas Armadas cuando el pueblo –al que, por cierto, usted le debe la Presidencia de la República- necesite de su auxilio en medio de una situación de vida o muerte?

Haciendo uso de un pasaje de la Biblia -la cual usted cita en varias de sus conferencias mañaneras y sé que conoce bien-, es bueno pensar y analizar lo que dice Proverbios, Capítulo 12, Versículo 15: “El necio cree que lo que hace está bien, pero el sabio escucha consejos”.

El deber del Estado es castigar a los delincuentes que dañan a la sociedad y no dejarlos libres como moneda de cambio.

Después del escándalo, el gobierno federal envío a Culiacán a un grupo de más de 400 efectivos de las Fuerzas Especiales del Ejército, así como de Fusileros Paracaidistas, para vigilar las calles de esta ciudad. Estos efectivos llevan equipo compuesto por armas largas y cortas, ametralladoras, lanzagranadas y lanzacohetes, no creo que sea para simplemente pasear con ellas. 

En Cortito: Nos cuentan que en Tlalnepantla las autoridades municipales venderán dos terrenos para pagar una deuda heredada por 430 millones de pesos. El alcalde Raciel Pérez Cruz informó que con la venta del ex tiradero de basura y el centro de convenciones se pretende terminar con esta deuda, pues los intereses que genera la misma están acabando con los recursos del municipio. Dijo que trabajan para sanear las finanzas públicas y ofrecer servicios de calidad a los habitantes de la localidad… Nos dicen que, en Chiapas, el gobernador Rutilio Escandón por fin se reunió con los propietarios de gasolineras del estado después de que En Corto diera a conocer la semana pasada la situación que están viviendo. En el encuentro el mandatario estatal se comprometió a trabajar con autoridades federales para combatir el contrabando de combustible desde Guatemala y enfrentar un problema reciente en el sector: pipas con gasolina robada en Veracruz, esos combustibles nos cuentan, también lo están vendiendo a orilla de las carreteras.

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