Ana Saldaña

Esta semana tuve el gusto de conocer a Antonio Morescalchi, un italiano nacido en Florencia y fundador de la casa de vinos Altos las Hormigas y Colonia las Liebres en Argentina. Estoy convencida que el encontrar esa historia detrás del vino, hace que uno lo disfrute más. En lo particular siempre me ha gustado su vino. De la cepa Malbec, son un claro ejemplo de a que deberían saber estos vinos. En el caso de Altos las Hormigas, nos cuenta Antonio que es fundamental mostrar el terroir de adonde viene el vino. Por eso, al preguntarle sobre el perfecto Malbec, me dice que el vino debe mostrar de donde sale, en el caso de Altos las Hormigas es de la zona de Mendoza, en donde se combinan el sol y la montaña. En su vino se puede percibir el frescor montaña y la madurez y placer que resulta de el clima soleado de la zona.

Así mientras la conversación fluye, poco a poco, es notorio lo mucho que podemos aprender de este hombre. Su pasión es evidente y es claro que su éxito como vinicultor es resultado del esfuerzo propio. Mientras platicamos, casi puedo resumir las lecciones que aprendí en la charla en 3 puntos:

Lección 1. Aventurarse para cumplir un sueño. En distintos momentos Antonio ha tenido que lanzarse al vacío. La primera vez en 1988. Me cuenta Antonio que su padre tenia una agencia de Fiat y que año con año contrataba a gente para elaborar vino en su viñedo. Me confiesa que la verdad, eran siempre muy malos. Por lo que un año, quejándose con su padre, este le dijo, ¿tu crees que lo puedes hacer mejor? Y si quiera mover una pestaña, Antonio le contestó que si. A pesar de que confiesa que no tenía idea como lograría. Inteligentemente, a través de conocidos, consiguió la asesoría y ayuda para hacer su primer vino, que, por cierto, resultó mucho más superior de lo que estaba acostumbrado su padre. Así, empezó su historia en el mundo del vino.

Lección 2. Buscar, en donde nadie ve. Me cuenta que, en 1995 junto con Alberto Antonini, un connotado enólogo, decidieron hacer un viaje a Sudamérica para buscar en donde hacer vino. La primera parada, fue en la zona de Mendoza. Ahí ya no tuvieron que buscar más y se enamoraron de los viñedos, no solo por lo saludables que se veían, por la altura y clima seco de la zona, sino también por la gran tradición vinícola que existía en la zona. En ese momento mientras que la zona de Mendoza batallaba con producción a granel de Merlot y Cabernet Sauvignon, ellos vieron el potencial de plantar la hasta entonces incomprendida uva autóctona de la región: la Malbec. Hoy, todos asociamos esa uva con Argentina y sin duda es el varietal que ha lanzado a sus vinos al estrellato mundial, pero a veces hay que salirse del rebaño para brillar.

Lección 3. En la vida hay que buscar un camino propio. Al platicar sobre su familia, nos contó que tenía dos hijos. Al preguntarle si ellos continuarían con la tradición vinícola familiar, me dio un rotundo no. Al preguntarle más sobre el tema, está convencido en que cada persona debe encontrar su camino. En su caso, la uva Malbec ha marcado su vida, no solo teniendo viñedos en Argentina, sino también en la zona de Cahors de donde es originaria la uva. Para el lo más importante es encontrar esa representación de un vino honesto, que refleje de dónde viene, que sea elaborado de la manera más limpia para que quien lo beba, pueda conocer más del terroir. Para el, los vinos no son para guardar, sino para beberse. Es un hombre determinado que sabe a donde va. Por lo mismo, está convencido que cada uno de sus hijos tendrá que individualmente, descubrir su camino a seguir. Sin duda, el contar con pasión en la vida, abre la puerta de que esta se llene de satisfacciones y momentos inimaginables.

Así la tarde, resulta una delicia, platicando de vinos y vida. Está de más decir que ahora disfrutaré cada copa de Altos las Hormigas que me tome, aún más, recordando este fugaz momento con Antonio Morescalchi.

Espero que tengas un fabuloso fin de semana y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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