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David Dayen

Washington y las grandes empresas de tecnología luchan para mantenerse al día después de las revelaciones de que la firma de análisis de votantes Cambridge Analytica recolectó datos de 50 millones de usuarios de Facebook. El escándalo ha acelerado los esfuerzos regulatorios y de supervisión, y ha dejado a los principales demócratas reconsiderando la cercanía tradicional del partido con Silicon Valley.

Tal vez el mayor cambio en Washington haya sido el plazo del Senado para confirmar a los miembros de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), la agencia con jurisdicción sobre la privacidad de datos y la industria tecnológica. La FTC ha estado esencialmente a la deriva, operando sólo con dos de los cinco comisionados. La semana pasada, pareció que cuatro nominados para la comisión estaban atrapados en el limbo, a la espera de un proceso lento para investigar y nominar al quinto. Pero el pasado lunes por la noche, Trump nominó a Becca Kelly Slaughter, consejera principal del líder de la minoría del Senado, el demócrata Chuck Schumer.

Schumer, cuya hija trabaja como gerente de mercadotecnia de producto en Facebook, recomendó a Slaughter a fines de enero, y según los informes, la nominación se postergó por la verificación de antecedentes. Eso cambió rápidamente después de que el escándalo de Facebook renovó la atención en la FTC. “Rebecca Kelly Slaughter será una excelente comisionada y me enorgullece haberla recomendado a la Casa Blanca”, dijo Schumer.

En lugar de una audiencia de confirmación que ocurre semanas o meses después de la nominación, como sucede a menudo, la de Slaughter puede ocurrir tan pronto como el 11 de abril, en la semana en que el Senado regrese de su receso de Pascua, según dos fuentes cercanas al proceso. El Comité de Comercio del Senado no confirmó la fecha de la audiencia en respuesta a una solicitud de The Intercept, pero la velocidad que se rumora sobre la nominación de Slaughter refleja un compromiso con el nuevo liderazgo en la FTC, a la que actualmente le faltan dos miembros para completar su panel de cinco.

La FTC podría imponer sanciones a plataformas tecnológicas como Facebook, hacer cumplir controles de privacidad de datos, desafiar acuerdos de compra de otras empresas e incluso dividir empresas si encuentra una conducta anticompetitiva. Una agencia revitalizada, en suma, representa una amenaza legítima para las grandes tecnológicas. Y la atención del Congreso al tema crea una nueva presión sobre la FTC para que actúe.

Después de las críticas sobre su relativamente pasiva supervisión del sector tecnológico, la FTC confirmó el lunes una “investigación abierta no pública” sobre las prácticas de privacidad de Facebook. “Las compañías que han resuelto acciones anteriores también deben cumplir con las disposiciones de la Comisión Federal que imponen requisitos de privacidad y seguridad de datos”, escribió Tom Pahl, director de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC.

Él se refería a un decreto de consentimiento de la FTC de 2011 con Facebook, donde la compañía prometió prohibir a las aplicaciones de terceros acceder a los datos personales de los usuarios. La FTC no suele comentar investigaciones no públicas, lo que sugiere que sintió la necesidad de restaurar su credibilidad en el tema.

›Además de al menos ocho demandas de usuarios, 37 procuradores generales de ambas partes también exigieron respuestas sobre las políticas de privacidad de los usuarios de Facebook, en una carta enviada a la compañía el martes.

Además, tres comités parlamentarios distintos han solicitado que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, comparezca para hablar sobre la privacidad de los datos, y Zuckerberg, según los reportes, ha aceptado presentarse ante el Congreso de alguna forma, aunque Facebook aún no ha anunciado nada en concreto. Hasta ahora, la compañía sólo ha dado informes privados al Congreso a través de personal de nivel medio sobre el tema de Cambridge Analytica. A principios de esta semana, Zuckerberg criticó a un comité parlamentario del Reino Unido que buscaba su testimonio sobre la situación.

Al respecto, el senador demócrata Mark Warner, exejecutivo de tecnología, dijo a NBC News que el Congreso debería reexaminar la legislación vigente sobre las plataformas tecnológicas. “Creo que tenemos que reevaluar el hecho de que si te cambias de una empresa a otra quizá deberías poder mudar todos tus datos”, dijo Warner, refiriéndose al concepto de interoperabilidad, que según sus defensores restauraría la competencia en redes sociales al eliminar los efectos de red que animan a las personas a permanecer en Facebook porque todos los demás también lo están.

El representante demócrata David Cicilline, copresidente de la Junta Política Antimonopolio del Congreso, dijo que Facebook enfrenta una “crisis existencial”, después de años de promesas incumplidas sobre lo que hace con los datos de los usuarios. Desde el lado republicano, el senador republicano John Kennedy dijo a CNN que aunque “no quiero regular Facebook hasta matarlo”, algunas de las prácticas de la compañía son “espeluznantes”.

Los demócratas tienen viejos y numerosos lazos con la comunidad tecnológica. El expresidente Barack Obama era famoso por su cercanía con Google, con cientos de empleados moviéndose de un lado a otro entre puestos ejecutivos y el gigante de las búsquedas. El año pasado, la exconsejera de Obama, Valerie Jarrett, se unió a la junta directiva de Lyft —la principal competencia de Uber—, y esta semana la exasesora de seguridad nacional, Susan Rice, se unió a la junta directiva de Netflix.

El esposo de la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tiene 1.5 millones de dólares en acciones en Apple y al menos medio millón de dólares en Facebook. Alison Schumer, hija de Chuck Schumer, trabaja en Facebook como gerente de Mercadotecnia de productos de privacidad y política, promocionando proyectos relacionados con lograr que las personas voten y se comuniquen con funcionarios electos.

Esta dinámica está bajo presión en momentos en los que el lado oscuro del poder de las grandes tecnológicas sobre la clase política comienza a volverse evidente. La plataforma de la campaña Better Deal de los demócratas, lanzada en 2017 y formada en gran parte por la asistente de Schumer —y nominada a la FTC— Becca Kelly Slaughter, incluye varios apartados sobre la lucha contra los monopolios corporativos.

Algunos líderes demócratas siguen preguntándose dónde dibujar la línea. En una entrevista con Recode hace apenas dos semanas, Schumer dijo que las compañías tecnológicas estaban trabajando para regularse ellas mismas, que Facebook era una “fuerza muy positiva” y que él era “comprensivo” con la situación de la empresa. El escándalo de Cambridge Analytica estalló una semana después.

Era una reminiscencia de una audiencia en el Senado de 2011 con el entonces presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, donde Schumer alabó al sector tecnológico de Nueva York y habló sobre cómo Google “ha sido una parte muy importante de esa ecuación”. Agregó que las pequeñas empresas de tecnología en Nueva York le habían dicho que “Google es una fuerza positiva, mucho más positiva que la mayoría de las otras grandes compañías con las que lidian”. La audiencia era parte de una investigación para indagar si Google favorecía sus propios productos sobre los competidores en las búsquedas realizadas en computadoras y en sus teléfonos Android.

Pelosi, cuyo distrito es hogar de varias empresas de tecnología, dijo en un foro de CNN en octubre: “Hemos sido bendecidos por los avances en tecnología” de Silicon Valley, pero “tienen sus peligros y estamos aprendiendo más acerca de cuáles son”.

Un alto funcionario demócrata dijo a The Intercept que la oficina de Pelosi se ha estado coordinando con miembros de mayor rango para impulsar una investigación sobre la intromisión de las elecciones rusas en varios frentes, lo que incluiría un análisis del papel de Facebook. El esfuerzo incluye cartas, conferencias de prensa, reuniones con líderes de Facebook, incluida la directora de operaciones Sheryl Sand-berg, la presentación de propuestas y la convocatoria de investigaciones en el Comité de Energía y Comercio, que los republicanos acaban de acordar.

El demócrata dejó en claro que el líder de la minoría vio las revelaciones de Facebook como un problema de seguridad nacional, en lugar de los problemas de seguridad económica en la agenda del Better Deal, la plataforma demócrata que busca impulsar el crecimiento económico y la inclusión de toda la población. Cuando se le preguntó si las plataformas de las redes sociales deberían regularse, el funcionario dijo: “Creo que Mark (Zuckerberg) lo dijo”, refiriéndose a la declaración del CEO a CNN de que “en realidad no estoy seguro de que no deberíamos regulados… La pregunta es cuál es la regulación correcta”.

El escándalo de Cambridge Analytica no es el único comportamiento sorprendente por el que Facebook debe responder ante los usuarios de la plataforma. La red social recopiló sus datos personales, como números de teléfono y mensajes de texto extraídos, cuando se trataba de un teléfono Android; un vocero dijo a Ars Technica que esta información se usó para clasificar contactos en Facebook Messenger. Los grupos que abogan por una vivienda justa en Estados Unidos demandaron a Facebook por permitir que los anunciantes los discriminen por su raza, sexo y discapacidades en la publicidad relativa a la vivienda.

El precio de las acciones de Facebook sigue cayendo, y las encuestas indican que su calificación de favorabilidad neta entre el público en general ha caído 28 puntos desde octubre. Otros gigantes de la tecnología como el CEO de Apple, Tim Cook, han hecho eco de la necesidad de una regulación de la privacidad, en medio del reconocimiento de que hay algo inquietante en la enorme cantidad de datos entregados a las compañías de redes sociales.

Facebook ha intentado detener la hemorragia. El lunes, Zuckerberg emitió otra ronda de disculpas, esta vez en anuncios publicados en diarios impresos. La compañía anunció el miércoles que facilitaría a los usuarios la revisión e incluso la eliminación de información previamente publicada o compartida en el sitio, mientras que promete más iniciativas de privacidad en el futuro. También cerró una herramienta llamada “Categorías de socios”, que permitía a los especialistas en marketing usar datos agregados desde fuera de Facebook para dirigir publicidad a sus usuarios. Facebook retrasó el anuncio de un producto de bocinas inteligentes para el hogar con el argumento de que una empresa que tiene problemas para explicar un abuso de privacidad probablemente no debería vender dispositivos de vigilancia por audio.

La respuesta real de Facebook a los escándalos y la falta de confianza se pudo ver en sus publicaciones en internet que buscan contratar a 11 cabilderos en Washington para gestionar su imagen. Facebook ya ocupa el tercer lugar en gastos generales de cabildeo entre las compañías de tecnología, detrás de Google y Amazon con un gasto de 11.5 millones de dólares en 2017.

Facebook contrató a tres grupos de cabildeo el año pasado en respuesta al uso de su plataforma por agentes de desinformación rusos, todos con lazos con demócratas prominentes: el exasesor de John Kerry David Wade; el exdirector de asuntos legislativos del vicepresidente Joe Biden, Sudafi Henry, y el exjefe de personal de Mark Warner, Luke Albee.

A medida que Facebook aumenta su campaña de relaciones públicas, es dudoso que haya consecuencias inmediatas para la compañía fuera de una interrogación en las audiencias; es probable que tome tiempo para que ocurra algo cercano a una reestructuración mayor del sector de las redes sociales. Pero ver a la nueva guardia de los demócratas enfrentarse a una compañía que ha sido bastante solícita refleja una nueva voluntad de enfrentar el poder de maneras impredecibles. Los líderes podrían intentar contener el golpe, pero les será cada vez más difícil evitar unirse al enfrentamiento.

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