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Luis León y Jonathán Nácar

El próximo 19 de diciembre el exdirector general de Pemex Fertilizantes, Édgar Torres Garrido, comparecerá ante la Secretaría de la Función Pública y entonces se determinará si es responsable de un daño patrimonial a la empresa por casi 194 millones de dólares.

De concluirse que es responsable de ese fraude al erario, se confirmaría y pondría al descubierto el primer eslabón de una trama de complicidades que se articuló en la compra del Grupo Fertinal, por parte de la subsidiaria de Pemex Fertilizantes, que benefició a empresarios que se encuentran en los pasivos del Instituto de Protección para el Ahorro Bancario (IPAB).

Esta investigación que inició la Secretaría de la Función Pública (SFP), aún bajo la titularidad de Arely Gómez González, se reforzó con el avalúo de la consultora Mancera S.C., que sostiene que en la compra de Grupo Fertinal se adquirieron activos por un valor de avalúo de 15.2 millones de dólares, que fueron pagados mediante un crédito bancario para la adquisición de las acciones por la cantidad de 209.1 millones de dólares. Con esta operación se preveía una ganancia de 302 millones de dólares para Pemex, pero en realidad se generó una pérdida fiscal de 193.9 millones de dólares.

A través de un comunicado del pasado 30 de noviembre, ultimo día del gobierno de Peña Nieto, la Función Pública informó que el Área de Responsabilidades se había dedicado a recabar documentos relacionados con el tema y justamente ese día había notificado a Torres Garrido, sobre las imputaciones del caso. Por lo que en la nueva administración el caso tendrá que escalar las indagatorias contra quien fue director general de Pemex Fertilizantes durante la administración de Emilio Lozoya Austin.

Las presuntas irregularidades en la compra de Grupo Fertinal se suman a la adquisición, también bajo la administración de Emilio Lozoya en Pemex, de la planta Agro Nitrogenados, especializada en el mismo rubro, la cual también habría generado una perdida de poco más de 430 millones de dólares en un periodo de 2014 a 2017, lapso en el que se mantuvo inoperante.

Sospecha. Además de la opacidad en la compra de empresas de fertlizantes, Lozoya Austin es investigado por presuntamente haber recibido sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.

Un fracaso anticipado

Para cumplir el compromiso número 59 del Pacto por México —que aglutinó a las principales fuerzas políticas del país, PRI, PAN y PRD en el arranque del gobierno de Enrique Peña Nieto—, Emilio Lozoya, entonces titular de Petróleos Mexicanos, atendió uno de los acuerdos que formaba parte de la reforma energética y que planteaba que Pemex sería “el motor de promoción de una cadena de proveedores nacionales y se reforzará su papel en la producción nacional de fertilizantes”, como también se definió en el artículo 62 de la Ley de Petróleos Mexicanos y el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Pero al cumplir con este apartado del Pacto, Pemex decidió beneficiar a empresarios que, 18 años atrás, rescató el Estado con el Instituto de Protección para el Ahorro Bancario (IPAB), por créditos vencidos que alcanzaban en ese entonces 50 millones de dólares.

Petróleos Mexicanos decidió, a través de créditos con Nafin y Bancomext, rehabilitar la planta de fertilizantes de las empresas Agro Nitrogenados y Fertinal, adquiriéndolas por más de 11 mil millones de pesos.

El proyecto fue calificado como de alta sensibilidad por los márgenes de gas-urea que se venían produciendo en nuestro país, y fue incluido en la cartera de proyectos de P.M.I. Holdings B.V., brazo comercial de Pemex en el mercado internacional, en la sesión de consejo del 19 de julio de 2013. Pero al paso de los años la producción proyectada nunca despuntó.

El intento de Emilio Lozoya, al frente de Pemex, por “reactivar” el negocio de fertilizantes en el país con base en la compra de empresas avocadas en la producción de amoniaco, insumo básico para la producción de fertilizantes, resultó evidenciado en dos informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que estableció que era un negocio fallido, que no era rentable debido a la compra de compañías en quiebra, con gastos irrecuperables y que finalmente no produjeron lo previsto.

El primer rescate

Fertimex, empresa del Estado que, en 1992 durante el sexenio de Carlos Salinas, vendió 53% de sus acciones por 317 millones de dólares, monto menor al precio de sus activos, según los reportes financieros. Sus acciones fueron adquiridas por Fabio Covarrubias y el entonces senador priista y luego director de Pemex, Rogelio Montemayor, junto con sus hermanos, a través de la empresa Servicorp. Al mismo tiempo, se desincorporó del patrimonio del Estado a la empresa Altos Hornos de México (AHMSA), y quien resultó beneficiado de esa operación fue Alonso Ancira, actual presidente del Consejo de Administración de la compañía.

Meses después de su compra, los hermanos Montemayor se asociaron con Altos Hornos, controlada desde entonces por las familias Ancira y Autrey. Los empresarios renombraron a Fertimex como Agronitrogenados y Fertinal, convirtiéndose de facto en el monopolio de los fertilizantes a nivel nacional.

Pero Fertinal tuvo que cerrar sus operaciones por adeudos millonarios a Pemex. Todavía entonces, el Estado era propietario del 47% de las acciones, pero ante la quiebra de la compañía, seis años después de su compra, en 1998, fue rescatada por el gobierno a través del IPAB, manteniéndose hasta la fecha en sus pasivos, por lo que el gobierno mexicano sigue pagando los intereses de las líneas de crédito rescatadas cuando ocurrió la crisis financiera de la década de los noventa.

Un año más tarde, en 1999, para solventar su situación financiera y poder operar, Bancomext le otorgó un crédito a Fertinal por más de 50 millones de dólares, para lo cual la empresa dejó como garantía una póliza de seguros contra desastres naturales, que el banco gubernamental aceptó como única fianza. En esa época, Fabio Covarrubias, también dueño de Fertinal, usó esa estrategia con varios acreedores, tal fue el caso de Pemex, a quien presentó la misma póliza como garantía y recibió los créditos que solicitaba.

Sin embargo, años después se descubriría que los endosos de las garantías a Bancomext y el banco japonés Nissho Iwai, resultaron ser falsos: es decir, Covarrubias usó documentos apócrifos para garantizar sus créditos. 

En el año 2000, México se convirtió en importador neto de fertilizantes con un 70 por ciento. En 1999-2001 se reportó el cierre total de la producción nacional de urea y DAP, y las plantas nacionales prácticamente se declararon en quiebra -Agromex, Fertinal y Ferquimex-Fertimina.

Un segundo rescate

En 2013, Pemex comenzó la operación para la compra de las empresas de fertilizantes, por la que decidió pagar —de acuerdo a un avalúo que la propia administración de Lozoya Austin realizó—, 3 mil 575 millones de pesos por Agro Nitrogenados, a la empresa que poseía el 53% de las acciones, que seguía siendo AHMSA, propiedad del empresario Alonso Ancira Elizondo y Fabio Covarrubias de Fertinal.

En octubre de 2015, el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos aprobó la adquisición de Grupo Fertinal, S.A. de C.V., y subsidiarias, con una inversión de 635 millones de dólares, mediante un financiamiento nutrido por las líneas de crédito de Petróleos Mexicanos en Nafin y Bancomext. Adicionalmente, dentro de la misma línea de crédito, se obtuvieron 425 millones de dólares para liquidar adeudos de Grupo Fertinal. Ambos préstamos deberían ser pagados por Pemex en 16 años.

Pemex Fertilizantes, bajo la dirección de Édgar Torres Garrido, informó que para determinar el valor de la compra de la empresa se tomaron en cuenta diversos factores que valoró el Grupo de Trabajo y se consideraron los rangos de valor emitidos por un despacho externo, de los cuales la ASF en su auditoría practicada a la cuenta pública 2015 no tuvo acceso.

Además, era necesaria la modernización de las plantas del Grupo Fertinal para cumplir con los estándares actuales de seguridad, ambiente y confiabilidad operativa. Al respecto, Pemex Fertilizantes determinó un monto de inversión adicional por 315 millones de dólares.

Puros fierros

En noviembre de 2013, el Consejo de Administración de empresa PMI Holdings BV autorizó suministrar 475 millones de dólares para la rehabilitación y modernización de Fertinal, según consta en los contratos CGR FRB0 2 08/01/16 y AGRO-DG-003/14 “Desarrollo del proyecto de rehabilitación de plantas de Urea y otras instalaciones auxiliares”, propiedad de Pro-Agroindustrias, la empresa encargada para este objetivo fue Petrotiger Engineering (ahora Tiger Engineering a Tiger Company).

Las labores se realizarían de marzo de 2015 a octubre de 2016, sin que hasta la fecha estén concluidas como menciona la ASF en sus auditorías. Las obras de rehabilitación, según argumentó Pemex, a partir de la reforma energética, tardarían 15 meses, promedio de tiempo que se cumplió y que no puso en marcha la fábrica de fertilizantes que ocuparía, según argumentó entonces Emilio Lozoya, el 75% del mercado nacional.

“La inversión realizada se estima será recuperada en menos de 36 meses, una vez que se integren las operaciones a Pemex Fertilizantes. La capacidad productiva de la empresa recientemente adquirida, sumada a la capacidad de producción del complejo petroquímico de Cosoleacaque de Pemex, así como a la producción que se obtendrá en la planta de fertilizantes nitrogenados que se está rehabilitando en Pajaritos, Veracruz, le permitirán a Pemex Fertilizantes llegar a una producción de casi 3.5 millones de toneladas de fertilizantes al año, con una facturación total anual de cerca de 2 mil millones de dólares, colocándose así entre las primeras 15 compañías productoras y comercializadoras de fertilizantes en el mundo, según consta en el comunicado número 10 de Pemex del 29 de enero de 2016.

Pero en realidad Pemex adquirió Agro Nitrogenados que tenía unas instalaciones y maquinaria de más de 30 años de antigüedad y de ellos 14 años inactivos. La planta ubicada en Pajaritos, Veracruz, es una productora de petroquímicos que se supone podría producir un millón de toneladas de fertilizantes al año, por la que Pemex pagó alrededor de dos mil 600 millones de pesos, monto en que se estimó la operación que supuestamente pondría nuevamente a la empresa mexicana a competir en ese nicho de mercado. Pero los resultados de la auditoría realizada a la cuenta pública 2015, por parte de la ASF, catalogaron las instalaciones de la empresa como inservibles y “chatarra”.

Hasta empresas fachada

Una de las compañías que componen Grupo Fertinal, y en las cuales Pemex buscó impulsar la industria de fertilizantes resultó ser una aparente empresa fachada, pues de acuerdo a un revisión se constató que carece de registro alguno en las base de datos del gobierno federal como Compranet, Proveedores del gobierno federal y el Portal de Obligaciones Gubernamentales, así como en el Registro Público de la Propiedad  de Morelos y la Ciudad de México, donde supuestamente tiene domicilios donde ofrece servicios de asesoría administrativa.

Se trata del caso de Sadcom del Centro, S.A. de C.V., empresa que, junto a Materias Primas, Inmuebles y Transportes de México; Roca Fosfórica Mexicana II; Minera Rofomex, S.A. de C.V., Roca Fosfórica Mexicana, S.A. de C.V., Agroindustrias del Balsas, S.A. de C.V., Productora y Comercializadora de Fertilizantes, S.A. de C.V., y Dinámica Industrial Balsas, S.A. de C.V., componen a Grupo Fertinal, que el 28 de enero de 2016, a través de PMX Fertilizantes Pacífico, subsidiaria de Pemex, se adquirió el 99.99 por ciento de las acciones de dicho conglomerado.

De acuerdo con información revisada en páginas especializadas en contactos empresariales, Productora y Comercializadora de Fertilizantes resulta una empresa con participación accionaria de Sadcom del Centro y Grupo Fertinal, donde el apoderado legal de Sadcom fue identificado como Pablo Ignacio Duhart Aranzubia, quien al mismo tiempo funge como director de finanzas de Fertinal. Asimismo, es consejero de Grupo Fertinal el notario público 117 de Guadalajara, Jalisco, Rodolfo Ramos Menchaca, quien también se encargó de avalar la compra de Grupo Fertinal. Es decir, en la compra de Fertinal por parte de Pemex convergieron los mismos intereses durante dos décadas.

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