Laura Borbolla

México vive tiempos inéditos, al menos desde que tengo uso de razón; es la primera vez que un presidente llega a ocupar el encargo con un bono democrático incontrovertible de más del 50% de la votación.  Andrés Manuel López Obrador, es de izquierda y en general se puede decir que somos un país “conservador”. Aunado a lo anterior, el Poder Legislativo Federal por primera vez en la historia tanto la cámara de diputados y senadores tienen mayoría de izquierda. A cámaras implementan prácticas parlamentarias abiertas, audiencias públicas con intercambio de opinión y posturas como lo han hecho el proceso de reforma constitucional en materia de la Guardia Nacional, además el Poder Judicial Federal, es encabezado por un liberal queretano como lo es, el Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

El viernes pasado es propuesto por el presidente y nombrado por el Senado, el Dr. Alejandro Gertz Manero, como el primer fiscal general de la república. Enhorabuena mis mejores deseos para él.

En su participación en las audiencias públicas del tema de Guardia Nacional en la Cámara de Diputados, refirió: Fundamental, que quienes participen en las funciones de seguridad y prevención del delito cumplan con requisitos legales” y el en su comparecencia ante el pleno del Senado de la República, día de su toma de protesta manifestó: “Se debe de hacer cumplir la ley, ese es el reto”.

La Fiscalía General de la República (FGR), que está cosechando la 4T tiene origen en la reforma constitucional del 2008, en la que se estableció el cambio del paradigma del proceso penal, de ser inquisitivo a ser oral y adversarial, después la reforma política electoral del 2014 en el marco de la discusión de una Fiscalía Especializada para la atención de delitos electorales (FEPADE) y su autonomía, se estableció la necesidad de establecer una FGR también autónoma, ya que si una de sus áreas dependientes lo sería con mayor razón la FGR.

Por un tema de cálculos políticos, (que no se tradujo en voluntad de nada y de nadie), se había postergado el nombramiento del Fiscal General de la República, ya que no se tenía una “Ley Orgánica de la FGR” de la cual ya hablé con anterioridad en este espacio y por decir lo menos es minimalista. Flaco favor le hace al primer Fiscal General de la República, ya que si bien es cierto que lo de menos es el nombre administrativo, la visión y misión del Ministerio Público, es Constitucional y debe de modernizarse en su operación; ese es el segundo reto al que se enfrenta el Dr. Alejandro Gertz Manero.

Lo cierto, es que el diagnóstico real, con y sin cifras negras estadísticas, permiten arribar a la conclusión de una deuda histórica; el que de cada 100 delitos que se comenten sólo 1 llega a tener una sentencia condenatoria, implica que en el camino se queda el 99% de los casos sin reparación del daño y la percepción es la correcta: hay un índice de impunidad del mismo porcentaje.

Sobre la base de un déficit de justicia, menor presupuesto anual presupuesto para la función del Ministerio Público, personal poco capacitado, especializado e incentivado para realizar de forma completa, eficaz, eficiente, profesional, leal y patriótica, una función tan complicada vinculada con temas de seguridad y justicia es que se debe construir la Fiscalía General de la República.

La solidez institucional, debe ser construida en una cimentación basada en la capacidad humana de quienes la integran y el andamiaje debe ser en varios rubros; desarrollado, en primer término, un Reglamento a la Ley Orgánica congruente con lo que se pretende trabajar y sus reglas de operación internas, protocolos de actuación, organización administrativa, técnica, jurídica y operativamente. Un segundo plano de andamios, es el fortalecimiento del servicio civil de carrera y un tercer rubro es el trabajo de la mano con sociedad civil.

La FGR tiene de inicio, una serie de retos: concluir con los asuntos de la extinta Procuraduría General de la República, que más que de cambio de nombre es de sistema procesal penal ya de suyo en la numeralia,  se recibe con 300 mil averiguaciones previas y carpetas de investigación, capacitar a los 4500 policías federales ministeriales para que realicen funciones de investigación, la necesidad de incrementar las materias periciales.

La apuesta por la modernización al Ministerio Público, debe estar basada en mecanismos tripartitas. En lo particular, tuve una práctica de éxito, cuando ocupe el cargo de fiscal especial para la atención de delitos cometidos contra la libertad de expresión, implementé células de reacción inmediata de pago por evento integradas por Ministerio Público, Policía Federal Ministerial y Peritos (materias distintas dependiendo el delito) resultaron ser equipos con buenos resultados en poco tiempo.  Se medía la eficacia, eficiencia, costo de investigación, coordinación con otras autoridades relativo a la facultad de atracción, de todo había una clara rendición de cuentas y formé parte de un proyecto de gobierno abierto con acompañamiento de organismos internacionales y de sociedad civil que apoyaron en la capacitación especializada del personal que integraba esos mecanismos tripartitas.

Las buenas y malas prácticas, que a lo largo de la historia en procuración de justicia son el andamiaje de esta nueva Fiscalía General de la República; el último reto con el que se enfrenta es consolidar el maridaje entre la Seguridad y la Justicia, quienes encabezan las instituciones tienen esa gran responsabilidad, más en el corto plazo en que próximamente que se integrará la Guardia Nacional, la coordinación con las autoridades estatales y municipales que por falta de profesionalización son el gran talón de Aquiles del Sistema Nacional de Seguridad y Procuración de Justicia. Esas son cosas de forma que hacen fondo.

Compartir