Laura Borbolla

La administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador, ha iniciado con un ritmo imparable, lo cual es, excelente, sobre todo si lo comparamos con la ausencia del ejercicio del poder, con la que concluyó la administración pasada; sin embargo, también hay que tener cuidado con trabajar bajo el “efecto olla exprés”.

No soy una experta culinaria, sin embargo, la olla exprés, es un artefacto conocido por todos, de origen inglés/francés que data de finales de la década de los 70 del siglo XVII, que Boyle y Papin inventan, en el perfeccionamiento de técnicas de cocción y efectos del vacío y la presión, lo cual reducía el tiempo en la cocina y modificaba la textura de la carne y los huesos.  Trasladar esta historia, a los temas de seguridad y justicia resulta idónea, ya que, hace unos días se aprobó la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República, esto fue en tiempo récord, ahora se discute la reforma constitucional de la Guardia Nacional como nuevo cuerpo policial-militar para generar seguridad en el país.

Los temas son de fondo y por lo mismo, las formas son sumamente importantes, ya que al interior de todas las instituciones involucradas, se tienen historias personales y de vida, que, por el efecto de olla exprés, están siendo ignoradas.. Ejemplo de lo anterior, es qué se ha dispuesto del personal policial federal ministerial, con cambios de adscripción de áreas estratégicas de operaciones especiales, guardia y custodia; para hacer investigaciones desplegados a lo ancho y largo de la República Mexicana, esa es su función sí; pero deben ser capacitados para tal fin, de lo contrario, quienes están preparados como un cuerpo élite con tareas específicas y experiencia en ese ramo por más de 5 años y hasta 20, ahora tendrán que investigar cualquier hecho ilícito, con una alta posibilidad de no poder solventar audiencias ante los jueces del sistema acusatorio, no saber llenar un informe policial homologado, realizar adecuadamente la cadena de custodia, hacer una aprehensión con los estándares internacionales o de forma correcta la puesta a disposición de un detenido, etc.

El mismo efecto olla exprés, es cambiar las funciones de la policía militar y naval, para integrar la Guardia Nacional ya que no saben nada de prevención o investigación de delitos, o a la inversa, que los elementos de la Policía Federal sin tener un proceso adecuado de entendimiento y acoplamiento pasen de mando civil a un mando militar.

Las políticas públicas, suelen ser abstractas, sin embargo, si bien es cierto, la prioridad es generar el bienestar social, la seguridad y el combate a la impunidad y corrupción, los procesos de su gestión deben ser muy cuidados, tanto para que las instituciones valoren a su personal y le apuesten a mantener el capital humano capacitado, como para reivindicar las funciones policiales, un país como México, no debe tener una apuesta única, ya que somos multicultural, regional y con lógicas de usos y costumbres muy arraigadas.

Entonces la 4T, debe hacer más con menos; pero sin caer en un efecto de olla exprés, para legislar de forma correcta, para crear nuevas instituciones, para migrar a su personal a esas instituciones, debe de comunicar de el mando a sus inferiores en la cadena institucional y de forma integral a la ciudadanía, debemos saber de qué va todo; el mandato y bono democrático es tener un Estado democrático y de derecho integral.

El diseño institucional, debe ser de forma holística, hay personal militar, policial y ministerial, que no ha tenido contención, atención psicológica, vacaciones, descanso, etc. Las evaluaciones de confianza y las unidades de asuntos internos, deberían de apoyar en la estabilidad del personal, no sólo sancionar. No es normal, tener contacto con víctimas, hechos delictivos y victimarios, enfrentamientos y que al día siguiente sigan con esas mismas actividades como si no hubiera pasado nada. Tampoco es correcto, que cambien la vida laboral y familiar con la entrega de un oficio de cambio de adscripción (cambio de domicilio, trabajo, compañeros, vecinos, etc.) para que en menos de una semana estén presentes a seguir siendo militares, policía, agente del ministerio público, pero con otras funciones en las que no has sido capacitado.

Los militares, policías y agente del ministerio público deben ser capacitados en competencias y certificados en las mismas, para que se pongan sus destrezas y habilidades al servicio del país, esto es personalizar las políticas públicas y el resultado debe ser distinto, eso es forma que hace fondo.

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