Laura Borbolla

Ser un buen ciudadano implica cumplir la ley a pesar de no convenir a los intereses personales; seguramente, es decir, quizá un ejemplo de esto es que la ley dice que hay que pagar impuestos, y no a todos nos agrada, ya que no necesariamente se ve traducido en algún beneficio en lo personal o particular .

Como ciudadanos, tenemos que cumplir la ley haciendo  o dejando de hacer cosas; por ejemplo, pagar impuestos es hacer algo; no pasarse un alto es un dejar de hacer; pero la finalidad es preservar el orden; con el fin de común y último de velar por una mejor y sana convivencia.

Los procesos de convivencia, se dan a partir de armonizar las leyes para cumplir con ideales colectivos, para repudiar fenómenos y sancionarlos, así también ocurre para organizar las instituciones, sus funcionarios, buscando que todos actúen de forma correcta.

Quizá resulta complicado confiar en el gobierno; en lo particular por mi edad puedo decir, que soy la generación de las democracias incipientes; me tocó vivir la crisis del 94, como hija de personas asalariadas que dejaron de tener trabajo por esa crisis, que ingenuamente pensaron que la alternancia sería un cambio y ahora crédulos de la izquierda, el pasado ya puede ser juzgado, el presente lo será en algunos años; sin embargo, me causa extrañeza que perdamos la perspectiva de las personas y las cosas.

El ejemplo más claro, es que una artista se reúna con un fugitivo, el más buscado del mundo, tenga una doble nacionalidad, deje de cumplir la ley de México, en donde, se refiere claramente lo siguiente:  “… Toda persona que tenga conocimiento de la comisión de un delito que deba perseguirse de oficio, está obligada a denunciarlo ante el Ministerio Público y en caso de urgencia ante cualquier funcionario o agente de policía…” y con el paso del tiempo por un cambio de administración, se piense que no dejó de cumplir con la ley, que no pasó nada, que puede ahora cambiar de posición a ser víctima de derechos humanos y se pretenda que el Estado mexicano, la indemnice por varios miles de millones de pesos”. Espero y deseo que la lección de qué puede y no hacer un ciudadano y cuando sea ejemplar para este y otros casos, de lo contrario, la buena fe, bajo la cual se pueden hacer actuaciones a cargo de la Policía y el Ministerio Público, generará mayor inmovilidad institucional, actualmente los servidores públicos dejamos de contar con seguros que amparen una posible indemnización por responsabilidad administrativa; por lo que si la Institución no se defiende de forma correcta; el resultado será adverso y el presupuesto será empleado para pagos sin sentido.

Sí de forma y fondo; no aprendemos la lección; que es cumplir la ley como ciudadano, a pesar de mis intereses personales (ganar dinero a través de producir una serie de la vida del narcotraficante más buscado del mundo sin hacerlo saber a la autoridad); y la autoridad no hace el  trabajo bien, que es cumplir con la ley y hacerla cumplir de forma, fundada y motivada; en el momento oportuno y con el mismo tipo de difusión; estaremos como Estado mexicano, dando pauta a demandas infundadas de posibles violaciones de Derechos Humanos, de forma infinita. Y todo esto, por fue por analizar, que en otros países las personas se comportan con respeto a la ley y a las instituciones. Entonces no es que México cambie, sino que los mexicanos cambiemos.

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