Compartir

Bet Birai Nieto

bnieto@ejecentral.com.mx

A 10 años de distancia, y más cuando se tienen aspiraciones políticas, es buen tiempo para la autocrítica, y en especial para evaluar los errores de otros. Así, visto en retrospectiva, en el gobierno de Vicente Fox se cometieron dos errores importantes: fue tímido para lanzar una estrategia económica arriesgada y se propició la expulsión de migrantes.error

Sólo que quien reconoce esas fallas es Luis Ernesto Derbez Bautista, el mismo que está íntimamente relacionado con ellas, porque fue el secretario de Economía y luego de Relaciones Exteriores del primer panista en la Presidencia de la República (2000-2006).

Al terminar el gobierno de Fox se apartó de la función pública en una especie de autoexilio voluntario. Pero después de nueve años de encabezar el rectorado de la Universidad de las Américas de Puebla, decidió regresar a la política y jugársela por la grande, la candidatura del PAN para las elecciones de 2018.

Aunque no tiene estructura y por ahora cuenta con pocos apoyos, asegura que cumple el perfil, no sólo por su edad, sino por su experiencia internacional, visión de industria y la educación en el futuro de México. Y ahora que comenzó su campaña, Derbez decidió llamar la atención siendo crítico y narrar algunos detalles de jugadas políticas poco conocidas, como el momento en el que lanzó su candidatura en la OEA o el disgusto que manifestó el bloque de países del Cono Sur.

Fábrica de migrantes

Vicente Fox recibió un país con una dependencia de las remesas equivalente a 2.2% del PIB y un millón 258 mil hogares receptores de remesas. Al cierre de su administración las cifras se movieron con una dependencia de 2.8% y un millón 949  mil familias destinatarias de dólares.

“Ese fue uno de los errores que hicimos con Fox: en lugar de buscar cómo desarrollar al país, dijimos ‘acá tenemos estos campeones, que se vayan más para que nos sigan mandando dinero’. Hablar de las bondades que representan 30 o 20 millones de dólares que envían nuestros conciudadanos, es no entender la riqueza que pudieron haber producido aquí”.

Para Derbez Bautista hay una pregunta que ha trascendido a los gobiernos mexicanos y que hoy, con la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, se dispara: “¿Por qué los mexicanos no entendemos a nuestros migrantes?”.

“Trump nos obligó a entender que tenemos que ayudar a nuestros compatriotas, que se queden allá y no ver cómo los recibimos de regreso, deportados (…) Cuando ocurre una desgracia de algo como Trump en lugar de que los defendamos allá y defendamos su forma de vida, allá, estamos hablando de cómo los vamos a recibir acá. Y es lo último que quieren hacer, regresar porque ya son mitad americanos y mitad mexicanos, tienen sus familias que se han criado y desarrollado allá y responden a un patrón de sociedad distinta a la nuestra”.

Pero, ¿cuál es el segundo error en el sexenio de Vicente Fox?

—El error más grande, sin duda, a mi juicio, del gobierno de Fox fue no atreverse a cambiar las cosas en lo económico, es decir salirse del patrón de comportamiento financiero, que era una camisa de fuerza, para no gastar en nuevos desarrollos sociales, desarrollos de programas industriales para desarrollar nuestra actividad productiva.

¿Qué alimentó ese miedo?

—Previo a que Vicente Fox tomara posesión como Presidente, tuvo una serie de conversaciones con personas de la banca mexicana que lo convencieron del riesgo de caer en un error o en uno de los errores que se habían cometido en la época de (Luis) Echeverría o (José) López Portillo. Es decir, de un populismo que llevara a un gasto exagerado.

“Él cayó en la trampa al decir ‘es más importante la estabilidad y mantenerla’, en lugar de pensar en la posibilidad de un crecimiento del desarrollo a base de inversión pública”.

¿La decisión económica fue unilateral o se discutió con el gabinete económico?

—Fue una decisión unilateral de Fox y del entonces secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz.

¿Hay alguna similitud entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y el gobierno de Vicente Fox?

—La similitud más clara es que está enfrentando un riesgo proveniente de Estados Unidos. Al momento de la invasión de Irak, el entonces presidente George Bush presionó al gobierno mexicano para que manifestara su apoyo a nivel internacional, pero no lo obtuvo. Ese es uno de los mayores aciertos de esa administración, que fue consensada y aprobada con el gabinete. Creo que la decisión fue valiente y correcta, como lo estamos viendo hoy”.

“Estamos espantados”

El economista sostiene que frente a las amenazas de Donald Trump hacia el gobierno mexicano en torno al muro y a la renegociación del Tratado de Libre Comercio, “desafortunadamente hemos reaccionado con preocupación. En lugar de decirle, ‘bueno, si quieres salirte es tu decisión, pero todos vamos a perder en este juego’ y lo que hemos hecho es estar espantados”.

“Definí a Donald Trump como estúpido por esta razón: porque el hombre nunca entendió ni lo que estaba diciendo ni lo que estaba haciendo (…) El muro no lo entendió, porque no entendió la problemática tanto social, internacional como de costo. No entiende el Tratado de Libre Comercio y tan no lo entiende que rechazó el TPP (Tratado de Asociación Transpacífico) sin conocerlo. Si le preguntara por qué lo rechazó, le garantizo que no le daría ninguna razón, excepto que era muy malo para Estados Unidos”.

Hacia 2004, México presentó como candidato para la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Luis Ernesto Derbez. Su único rival era el chileno José Miguel Insulza con quien empató en cinco rondas de votaciones el 11 de abril de 2005 en Washington. Sería la primera ocasión en más de cinco décadas en la que el puesto de secretario general pudo ser ocupado por un mexicano.

“Cuando participé en el proceso lo que me llevó a declinar definitivamente y no aceptar la posibilidad de ganar —porque teníamos los votos— fue darme cuenta de la división que había en América Latina, tal división que los países importantes de América Latina: Argentina, Brasil, Venezuela, Chile, estaban en contra de que yo pudiera quedar como el secretario general. Hubiera ganado y hubiera quedado sin ninguna fuerza, porque hubiera quedado totalmente en las manos del gobierno de Estados Unidos para lo que fuese, como le ocurrió a quien quedó finalmente”.

Y para Derbez Bautista la gestión de Insulza, por 10 años, transitó “sin ninguna gloria, sin ningún resultado”, excepto por su pensión de 300 mil dólares anuales netos.

¿Por qué no lo querían en la OEA?

—Durante su temporada como candidato a la OEA se gestó una ruptura muy fuerte entre la visión de izquierda y de derecha. Tanto el presidente Lula da Silva de Brasil, como el presidente Néstor Kirchner, de Argentina, no querían que un mexicano quedara como el secretario general de la OEA por preocupación de que esto llevase, como hubiera ocurrido, a cuestionamientos sobre la democracia en Sudamérica, de la apertura al exterior.

“Ellos lo percibían como que Estados Unidos había impuesto un candidato de su zona, de Norteamérica. Hubo esa ruptura y el respaldo para México provenía de Centroamérica y el Caribe, que siguen siendo importantes, pero que no tienen el peso específico como el de Venezuela, Argentina, Chile y Bolivia. Hubieran estado todas ellas en contra mía y de la OEA”.

La seducción panista

Tras nueve años fuera de los reflectores políticos e instalado en la academia, Derbez Bautista sorprendió hace unos días al anunciar su interés por contender como precandidato a la presidencia de la República por el PAN.

Preparó una serie de propuestas que endulcen el oído de sus correligionarios y que llevará bajo el brazo en su primera gira de campaña que comenzará en el norte del país. También ofrecerá un programa a largo plazo que ha denominado de transformación económica nacional, aunque se basa las políticas que asegura se echaron a andar durante el foxismo y por las que se atribuye los resultados: “están dando el rendimiento aplicado a turismo, desarrollo de la industria automotriz, aeroespacial, tecnologías de la información, en específico en el Valle de Silicón, en Jalisco; electrónicos y maquiladoras”.

México, planteará, debe impulsar a la industria farmacéutica, bioingenería y la nanomedicina, y el turismo médico dental para revisar sus proyectos a futuro, además de plantear el minado de datos y su recolección aplicada a la creación de negocios y empresas.

¿Y qué atributos no tienen sus contrincantes, según Derbez?

—Los tres virtuales contrincantes carecen de experiencia internacional, visión de industria y visión sobre la educación del futuro de México, y no la pueden tener porque nunca han estado en esa función (…) Suena presumido, pero es la combinación que tengo en el momento. Y que yo he vivido muchos años.

Entrevista completa

PING-PONG

A Luis Ernesto Derbez se le pidió definir en una palabra los siguientes conceptos y nombres:

•Banco Mundial.
—Casa.

•Vicente Fox.
—Amigo.

•Jorge
Castañeda.
—Inteligente.

• OEA.
—Frustración.

• José Miguel Insulza.
—Insulso.

• Condolezza Rice.
—Mentirosa

• TLC.
—Oportunidad

• Carlos Slim.
-Amigo

• Donald Trump.
—Estúpido.

“Definí a Donald Trump como estúpido por esta razón: porque el hombre nunca entendió ni lo que estaba diciendo ni lo que estaba haciendo (…) “.

Sobre sus contrincantes panistas, Derbez opina:

Margarita Zavala vive los valores del Partido Acción Nacional, de tolerancia y pluralidad los tiene imbuidos en su manera de ser y lo ha mostrado a través de su vida. Los respeta, los valora y los lleva a cabo. Para ella y para el PAN el concepto de la defensa de lo familiar, de lo que es la estructura de la familia como la base del desarrollo de una sociedad.

Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, tiene algo que es genial: su juventud, su visión de futuro, su planteamiento de un país moderno”. Su estrategia le ha permitido el avance y la cohesión del partido.

Rafael Moreno Valle, exgobernador de Puebla, su gobierno lo llevó como un buen Ejecutivo. La verdadera pregunta es si va a poder establecer un programa que permita el equilibrio de poderes en México y no que caigamos en autoritarismos.

“El baile es una  democracia social”

¿Cuál sería la canción que mejor lo definiría?

—Flying to the moon. La luna para un ciudadano como yo es algo inalcanzable, pero me muestra una imagen, es mi guía y ese debe ser un concepto para todos nosotros.

¿Cuáles serían los oficios a los que se dedicaría de no ser economista, académico y político?

—Físico, médico y pianista. Me encanta el piano y ver cómo la gente toca el piano. Lo estudié. Mi abuela era pianista, me trató de dar clases. Yo creo que me echó a perder, porque me daba manotazos, entones, perdí el entusiasmo por el piano. Si yo pudiera, me gustaría. Mi jazzista preferida es Diana Krall.

¿Le gusta bailar?

—Bastante.

¿Sabe bailar?

—Digo yo que sí, pero mi mujer dice que no. A estas alturas de mi vida no voy a antros, pero me hubiera gustado ser joven en esta época para ir a los antros, porque ha cambiado el concepto de la música y del baile. Lo que usted ve no son parejas, sino grupos que se unen y comienzan a bailar si tienen pareja o no. Es un concepto más agradable, puedo entrar solo a un antro y divertirme y la gente me acepta y permite pegar de brincos con los demás. Y con suerte salgo acompañado. El baile de ahora es una democracia social.

¿Cuál es el recuerdo más vívido de la infancia?

­—Cuando mi mamá me dio un cachetadón que me dejó tumbado porque le contesté algo, y mi madre que era una mujer muy maravillosa, pero reactiva, se volteó y me dio un bofetón que me mandó por detrás y me dejó tumbado. El susto que se llevó. Eso fue genial porque mi mamá se espantó mucho y a partir de ahí nunca me pegó.

¿Qué le gusta ver en el cine?

—Yo voy al cine para no pensar y el género que me gusta es el de aventuras como Superman o Ironman, me divierte verlas y permiten perderme en la visión de la película sin pensar. Me desesperan las películas que me hacen pensar.

¿Y su actor favorito?

—Cary Grant. Mi película favorita es North by Nortwest, de intriga y muy divertida en su época en la que Cary Grant se ve involucrado en una intriga internacional. Está filmada en un parque al que yo he querido ir desde niño, donde tienen las caras grabadas de los presidentes: el parque Rushmore. No lo he hecho. Me da preocupación hacerlo porque no quiero descubrir que mi infancia se borró.

¿A Luis Ernesto le gustó la última película de Eugenio Derbez?

—No la he visto, pero la última que vi fue No se aceptan devoluciones y me encantó.

Compartir