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Luis León

lleon@ejecentral.com.mx

Exportadora de Sal acumula cuatro mil 500 hectáreas de salmuera cuyo precio en el mercado es de 40 mil millones de pesos, pero inexplicablemente pretende arrojarlos al desierto del Vizcaíno y al mar

La Laguna Ojo de Liebre, santuario de la ballena gris, en Guerrero Negro, Baja California, podría sufrir una crisis ambiental ante el almacenaje de salmuera residual durante más de 20 años por parte de la empresa de participación estatal Exportadora de Sal (ESSA).

Documentos en poder de ejecentral muestran cómo un producto por el que podría esa compañía obtener alrededor de 40 mil millones de pesos en el mercado de químicos, sin alguna explicación se ha ido acumulando en un área que no cuenta con piso firme que impida la filtración al subsuelo y sólo tiene diques de contención que frenan su salida al mar.

La empresa decidió primero tirarla al Desierto del Vizcaíno, en tanto se obtenían los permisos para arrojarla al mar, pero por la cantidad que representa significaría un daño ambiental irreparable para la zona, por ello no ha conseguido la autorización para hacerlo.

El efecto que provocaría en la zona sería un aumento de la salinidad, la concentración de oxígeno, el desbalance iónico y, por último, que además de los animales marinos, también afectaría a aves de la zona.

La inexplicable pérdida que representa para Exportadora de Sal no vender la salmuera, se suma a lo que documentó ejecentral la semana pasada sobre cómo a través de un entramado de operaciones y contratos para la explotación, traslado y comercialización de la sal mexicana, las empresas de participación estatal Fideicomiso de Fomento Minero (FIFOM), Baja Bulk Carriers (BBC) y Exportadora de Sal (ESSA), benefician cada año, con más de mil millones de dólares, a Mitsubishi Co. (MC), el corporativo japonés que ha sido señalado en tribunales de Estados Unidos como lavador de dinero a favor de Estados terroristas.

La salmuera ha sido almacenada por ESSA desde 1996, formalmente en una superficie de 2 mil 500 hectáreas en vasos de almacenamiento. La realidad es que, en la sesión del Consejo de Administración de junio de 2015, de acuerdo con los documentos, se reconoció internamente que había ya más de 4 mil hectáreas inundadas con el producto, incluyendo algunas zonas declaradas como áreas protegidas, por lo que se corre el riesgo de dañar el ecosistema en la Bahía Ojo de Liebre, donde año con año se convierte en el santuario de la ballena gris.

En un oficio dirigido al contador público, Jaime José María Mancilla Reyes, de parte de las direcciones de Operaciones, a cargo del ingeniero Daniel Couttolenc Suárez, con fecha a nueve de septiembre de 2016, se hace hincapié en la sesión extraordinaria del 28 de octubre de 2013, sobre el análisis para la determinación de los precios de venta de la salmuera residual, establecidos en la cláusula cuarta del contrato suscrito entre ESSA y la empresa Pacsys S.A. de C.V.

La salmuera es un residuo susceptible de reaprovechar y venderse, se convierte en un subproducto derivado del proceso de producción de sal, como lo precisa el acuerdo 51ESSA 10/2013 emitido por ESSA.

Lo que significa que, en lugar de pagar el alto costo para descargar el residuo en la zona, podrían obtener unos 40 mil millones de pesos, de acuerdo a su precio en el mercado actualmente. Y no sólo eso, cada año la empresa de participación estatal obtendría tres mil millones de pesos de utilidades adicionales por la cantidad de salmuera que se genera.

Sin embargo, inexplicablemente Exportadora de Sal, incumpliendo el contrato no concretó la operación y dos años después el Consejo de Administración, como consta en un acta de 2015, decidió continuar con el proyecto de “almacenaje y disposición en mar (tirar al mar)”, así lo muestran documentos revisados por este semanario.

La salmuera se ubica en el “vaso 2bSur”, el cual de acuerdo a personas que laboran en la zona, se encuentra a punto de desbordarse, situación que se agravó en días pasados por las constantes lluvias que se presentan en la zona, pero los trabajadores consultados temen denunciarlo por miedo a presiones y a perder su trabajo.

Las diferentes irregularidades en Exportadora de Sal han sido ya documentadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la revisión de las tres últimas cuentas públicas, en la última, la que corresponde a 2015, la institución sostiene que toda la producción de sal de ESSA es cara, los equipos que tiene son obsoletos y se encontraron diferencias en los montos aplicados y reportados en los estados financieros al 31 de diciembre de 2015, sobre las utilidades de 2012, 2013 y 2014, y la empresa no cumplió con las resoluciones aprobadas en las asambleas de accionistas sobre la distribución de éstas.

Las observaciones que en los últimos años ha hecho la ASF forman parte de un expediente que estaría bajo revisión por parte del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Economía, pero que hasta ahora no ha concluido si en las inconsistencias encontradas existe responsabilidad administrativa o hasta penal por parte de funcionarios de Exportadora de Sal y ESSA.

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