Simón Vargas

Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto. Aristóteles.

En 1917 por iniciativa de los diputados Benito Ramírez y Enrique Viesca el Presidente Venustiano Carranza aprobó la proclamación del día del maestro en México; esta festividad se celebró por primera ocasión en 1918 con la finalidad de que nuestra nación dedicara un día a realizar un reconocimiento a la labor de los docentes en nuestro país, a su dedicación, tenacidad y perseverancia; sin embargo, esta fecha conmemora dos eventos significativos más: la toma de Querétaro en 1867 en la que se logró capturar al entonces emperador Maximiliano de Habsburgo y la ratificación de San Juan Bautista de la Salle por el Papa Pío XII como patrono universal de todos los educadores.

La profesión educativa en nuestro país cuenta con una larga tradición, durante la época prehispánica el docente fue considerado como un guía sabio y como un maestro de la verdad, papel que ha trascendido a través del tiempo donde exponentes como: Justo Sierra, José Vasconcelos, Mario Molina y Rosaura Zapata, han continuado desempeñando un ejemplo transformador y trascendental para el desarrollo y consolidación de México.

Sin duda, el rol docente ha exigido una transformación profunda; hoy, en pleno siglo XXI se enfrenta a una sociedad globalizada y conectada, con un ritmo acelerado en cuanto a la evolución y utilización de la tecnología, con nuevos enfoques de evaluación, renovadas formas de afrontar el proceso pedagógico y dónde los valores han comenzado a ser olvidados.

Es así como durante el ciclo escolar 2016-2017, 2 millones 66 mil 73 docentes que forman parte del Sistema Educativo Nacional de acuerdo a la cifra otorgada por la Secretaria de Educación Pública en México se enfrentaron a la reestructuración de la concepción de la idea de que el maestro enseña y los alumnos aprenden; ahora no sólo se requieren catedráticos capacitados y comprometidos, sino profesionales que entiendan el paradigma de educar en el hoy sin perder de vista el futuro; que incluyan a los alumnos en el proceso, promoviendo así su confianza y motivación y que fomenten un aprendizaje participativo, cooperativo y basado en la práctica de tareas o proyectos.

La responsabilidad docente es grande, ya que son los puentes encargados de establecer la relación pedagógica y contribuyen a la formación intelectual, moral y afectiva de los alumnos; la idea del docente escribiendo y el alumno anotando ha quedado en el olvido, el siglo XXI y la sociedad requieren experiencias educativas que acerquen a los alumnos al entendimiento de problemas reales con el principal objetivo de contribuir a su solución conducidos por valores.

La escuela debe convertirse en un espacio para repensar la sociedad, y uno de los retos más importantes a abordar en nuestro país es la necesidad de ampliar la cobertura educativa, si bien se ha trabajado en ello, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación hasta el año 2018 aún 5.5 millones de niños y jóvenes, de entre tres y 17 años no asisten a la escuela.

No sólo se trata de hacerle frente a la globalización, la tecnología, el cambio en los modelos de evaluación o la falta de cobertura, actualmente nuestra sociedad tiene un desafío más: la educación ambiental; ésta emergió en los años setenta como una estrategia para enfrentar el cambio climático lo que a su vez significa un reflejo de la crisis de la civilización en su conjunto.

Los docentes deben impulsar un estado de opinión crítica sobre el futuro de la humanidad donde se deben considerar las bases éticas de la sociedad y el sentido de la responsabilidad y la interdependencia de las comunidades nacionales, otorgando un amplio reconocimiento a la vida; la trascendencia de promover un cambio de valores y la necesidad del trabajo interdisciplinario.

Hay que entender que el profesor es un agente fundamental de cambio y de formación de las nuevas generaciones, que no sólo se limita a enseñar a leer, escribir o a resolver ecuaciones; sino que transforma vidas, modifica hábitos, crea seres humanos enfocados en valores, responsables, honestos y comprometidos; es decir, hoy 15 de mayo repensemos la educación y a los educadores, asumamos retos, renovemos nuestra visión y diseñemos nuevas estrategias que acompasen la evolución de la sociedad.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación. *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

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