Simón Vargas

“La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo”. Isaac Newton.

Pensar en el origen de las relaciones diplomáticas es remontarnos a la creación de las sociedades humanas, ya que, a medida que éstas se fueron desarrollando, la diplomacia encontró su razón de ser en la necesidad de comunicarse, relacionarse y negociar de las comunidades primitivas.

Fue gracias al paso de los años y derivado de la evolución constante de la sociedad, que la pluralidad y dificultad de las actividades que implica el trabajo de la diplomacia dio paso al multilateralismo, definido por el Decano de la Facultad de la Universidad de Columbia de Asuntos Internacionales y Públicos, John Ruggie como: “La capacidad para coordinar políticas nacionales entre tres o más países y hacerlo con base en ciertos principios de relaciones entre los estados».

El concepto de multilateralismo, comenzó a ser reconocido en el lenguaje internacional después de la segunda Guerra Mundial, evento que al culminar dejó un saldo aproximado de 60 millones de muertes y la creación de los organismos multilaterales más conocidos del mundo, los cuales ayudan a la cooperación entre los países como: La Organización de Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM); es decir, el fin de la guerra supuso un momento clave para el establecimiento de nuevas formas de cooperación interestatal entre los miembros de la comunidad internacional.

Lamentablemente, 74 años después de la creación de acuerdos y de trabajo mancomunado entre naciones e instituciones que permitieran incrementar la paz mundial; se ha hecho evidente una insistencia de los Estados para actuar de manera unilateral en la defensa de sus intereses de seguridad y bienestar, comenzando así a dejar de lado el establecimiento de reglas de comportamiento internacional que generen satisfacción mutua para los países y el desarrollo de instituciones que favorezcan la cooperación internacional, es decir; el propósito real y altruista del multilateralismo.

Es así como derivado de esta preocupación, por primera vez en el mundo se celebra el Día Internacional del Multilateralismo y Diplomacia para la Paz, aprobado el pasado 12 de diciembre en la Asamblea General, con el firme propósito de promover y apoyar los tres pilares fundamentales de la ONU: el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad, y los derechos humanos.

Actualmente, temas mundiales como el cambio climático, las tensiones geopolíticas, las crisis humanitarias y migratorias, el avance tecnológico y el problema mundial de las drogas son cuestiones transversales, que requieren atención y acción colectiva ya que tienen un alto impacto en el panorama político, socioeconómico y de relaciones entre los estados.

Sin duda, la diplomacia en busca de la paz y el multilateralismo son factores claves en el movimiento geopolítico, sin embargo, después de la guerra contra el terrorismo y las intervenciones militares en Afganistán e Irak la confianza de la sociedad ha decaído considerablemente. De acuerdo al Informe sobre el Financiamiento del Desarrollo Sostenible de 2019, publicado el pasado 4 de abril por más de sesenta organizaciones internacionales; señala que para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible puedan ser alcanzados se necesita revirar a una estrategia de trabajo en equipo y dejar de lado la unilateralidad, pero sobre todo mencionar que: “Se ha minado la fe en el sistema multilateral, en parte porque ha fracasado en conseguir rendimientos equitativamente distribuidos, ya que ha provocado una desigualdad creciente en la mayoría de los países, es decir no se está ofreciendo un crecimiento inclusivo y sostenible.”

La celebración de este día busca recordarnos que debemos avanzar hacia una globalización justa y con una inclusión de ONGs, donde la cooperación recíproca consiga políticas claras para el respeto a los derechos humanos, el control de drogas, la mitigación de conflictos, la resolución de la inestabilidad y crisis de la economía internacional, los gastos en materia de seguridad y defensa y el entendimiento de tecnologías y redes sociales; es decir, pensemos en una visión total de modernización y reingeniería del sistema multilateral en el mundo, porque no basta crecer, hay que crecer de forma inclusiva y teniendo en cuenta la diversidad de los desafíos actuales, tomando como punto central al ser humano.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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