Simón Vargas

“La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. Muchas veces se toman medidas sólo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas.” SS. Francisco

Existe una clara necesidad por emprender acciones que permitan aminorar los efectos del cambio climático en el planeta, y es que de acuerdo con el informe El estado del clima 2018, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha generado que la Tierra alcance temperaturas récord. Ejemplo de ello es 2018, que fue considerado como el cuarto año más cálido del que se tenga registro.

Petteri Taalas, Secretario General de la OMM explicó durante la presentación del citado informe, que a lo largo de 25 años se han proporcionado pruebas del incremento de la temperatura mundial y de “circunstancias conexas, como el aumento acelerado del nivel del mar, la reducción de los hielos marinos, el retroceso de los glaciares y fenómenos extremos, tales como las olas de calor”. Así mismo, prevén que durante 2019 esta tendencia continúe.

No obstante, más allá de las pruebas que se puedan detectar en el ambiente, resulta urgente voltear a ver el impacto social y económico que está teniendo el no atender el cambio climático con la prioridad que merece: el hambre alrededor del mundo y el desplazamiento de la población son pruebas fehacientes de ello.

En 2018, más de 60 millones de personas se vieron afectadas por diversos eventos meteorológicos extremos, según el estudio de 281 eventos climáticos registrados por el Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres y la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, las inundaciones fueron los fenómenos de mayor impacto, lo cual ha obligado a comunidades enteras a desplazarse de su territorio.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha señalado que, con el aumento de las sequías e inundaciones, el desplazamiento de la población de zonas vulnerables ha sido superior al causado por los conflictos bélicos. A nivel mundial se tiene un registro de 17,7 millones de desplazados internos.

En el mismo sentido, se habla de más de 1600 muertes relacionadas con intensas olas de calor e incendios forestales en Europa, Japón y Estados Unidos; en este último registrando un daño económico de casi 24,000 millones de dólares.

Por otra parte, los esfuerzos que se llevan a cabo para poner fin a la malnutrición podrían revertirse, si no se hace frente a estos cambios extremos en el ambiente; ya que de acuerdo con los últimos datos recopiladas por los organismos de las Naciones Unidas, como la Organización para la Agricultura y la Alimentación y el Programa Mundial de Alimentos, estas muestran un aumento continuo de hambre en el mundo después de un descenso prolongado, debido a que el sector agropecuario es el mayor afectado por las sequias.

Para 2019 el pronóstico no mejora, recientemente un ciclón tropical azotó el sur de África afectando a tres países de la región dejando a más de 1.5 millones de personas damnificadas. De igual forma, en Europa se han registrado a diario temperaturas sin precedentes, además de un frío inusual que ha golpeado a América del Norte y las olas de calor en Australia; así como que las capas de hielo ártica y antártica se han aproximado a mínimos de récord.

En el caso de México, desde 1985 se observa una influencia negativa del clima en el crecimiento económico, el escenario supone que ante un incremento, en los próximos años, de 1.0°C en la temperatura se podría reducir el crecimiento del PIB per cápita nacional entre un 0.77 y un 1.76 por ciento, de acuerdo con la Sexta Comunicación nacional de cambio Climático.

Por lo anterior, resulta necesario aumentar los esfuerzos de forma individual y colectiva; Si bien las recomendaciones de organizaciones mundiales es hacer un esfuerzo para procurar reducir nuestra huella de carbono, es de suma importancia trabajar de forma multilateral para hacer frente al cambio climático; ya que el tiempo apremia y es necesario poner en marcha un plan de acción que beneficie al planeta que habitamos.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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