Foto: ejecentral

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Tomás de la Rosa

En sus primeros 15 días, la huelga de General Motors en Estados Unidos logró romper el dinamismo exportador que México había mostrado de 2016 a la fecha.

Al mismo tiempo, la parálisis provocada en dos plantas en México —ubicadas en Ramos Arizpe, Coahuila, y Silao, Guanajuato— logró detener parte de economía familiar y de las localidades aledañas.

La huelga de los trabajadores afiliados al sindicato United Auto Workers (UAW) de General Motors, en Estados Unidos, se prolongó por 50 días, por lo que se trata del paro automotor más largo en 50 años.

El impacto para General Motors, el mayor comercializador de vehículos en la Unión Americana, fue de entre dos mil y cuatro mil millones de dólares, según un recuento hecho por la evaluadora de riesgo crediticio Standard & Poor’s (S&P).

›En México, ninguno de estos organismos proporcionan información:la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) —que agrupa a las principales armadoras de vehículos en el país—, la Industria Nacional de Autopartes (INA), la propia General Motors ni las autoridades municipales de Silao. Todos guardan silencio y no respondieron a las solicitudes de información realizadas por ejecentral.

Basta ver la posición de la madre de las marcas icónicas en Estados Unidos y México —Cadillac, Chevrolet, Buick y GMC— para ver el peso que tienen en la economía. Según un reporte de S&P, en el tercer trimestre del año, GM mantuvo el liderazgo de ventas, con el 17.1% de los 4.31 millones de unidades vendidas, seguido por Toyota (14.6%) y Ford (13.5%).

En México, GM contribuye con 23 vehículos de cada 100 unidades producidas en el país y uno de cada cuatro automóviles exportados. En promedio, General Motors en México exporta prácticamente toda su producción, con 96 de cada 100 unidades ensambladas, cifra que supera 88% de la industria automotriz en el país.

Pero más allá del ensamble de vehículos, la industria tiene un gran efecto multiplicador en la economía, pues impacta en 157 ramas económicas (51.3% de las 306 que hay en la economía) del país; de ellas, 84 corresponden a la industria manufacturera y 73 a comercio y servicios, según datos de la AMIA.

El reporte señala que hay 1.9 millones de trabajadores en la industria. De cada 100 personas ocupadas, 4.7 están en el ensamble, 25.7 personas en reparación y mantenimiento; 27.1 en la venta de vehículos y 42.5 individuos en la producción de autopartes.

Conjura. La huelga en General Motors se levantó el pasado 25 de octubre, después de 50 días. Los trabajadores lograron negociar dos aumentos salariales de 3 por ciento.

Impacto en todos los niveles

Para dimensionar el impacto que la huelga en GM tuvo en la economía familiar, ejecentral habló con un vendedor de vehículos nuevos de la marca Chevrolet, con un trabajador de la línea de producción de la Silverado, en Silao, y con la encargada de una taquería ubicada a unos kilómetros de la planta de General Motors.

“De momento, en mi caso estoy difiriendo el gasto en salidas familiares a comer los fines de semana. Iba a comprar una pantalla, pero mejor me aguanto para comprar el siguiente mes o hasta que haya fluidez en la entrega de vehículos”, comentó a un vendedor de vehículos de la marca Chevrolet, en una concesionaria ubicada en las inmediaciones del complejo automotriz en Silao, quien pidió el anonimato para evitar represalias.

El trabajador señaló que por la huelga de trabajadores en Estados Unidos y su efecto carambola en las plantas de Ramos Arizpe y Silao, la entrega de vehículos se está postergando un mes o dos.

Por ejemplo, comentó que la Secretaría de Hacienda (SHCP), a cargo de Arturo Herrera Gutiérrez, contrató el arrendamiento de miles vehículos y camionetas General Motors, modelo 2020, las cuales tendrían que haber entregado en octubre.

“El gobierno fue muy específico en que requería modelos 2020. El contrato de Hacienda es para arrendar alrededor de tres mil unidades de vehículos y camionetas. De momento, hay dificultades para la entrega de la Silverado”, informó el vendedor.

Con esa demora en la entrega, puntualizó, “sí hay ya un impacto económico para los vendedores. Nos impacta en las comisiones. De esas unidades, habría cobrado la comisión el 15 de noviembre y ahora quizá vea el dinero en diciembre o hasta enero de 2020”.

En ese mismo sentido, un empleado de la línea de producción de la Silverado indicó que hubo un descontento generalizado en los seis mil trabajadores que descansaron (paro técnico) porque la empresa decidió pagar sólo 55% de los salarios, los cuales son de cinco mil pesos al mes para los trabajadores principiantes y 10 mil 800 pesos al mes para los experimentados.

Con 55% del salario, sólo recibieron dos mil 750 pesos, lo que equivale a 90 centavos de dólar la hora para los principiantes y cinco mil 940 pesos o su equivalente a 1.9 dólares la hora en los trabajadores con un más de un año de experiencia en la línea de producción.

“Hay muchas personas que tienen familia. Fue un golpe duro porque nos pagan 55% del salario y algunos tienen muchas deducciones, como el Infonavit, Fonacot y préstamos del sindicato. Hay quienes están quedando a deber. Eso no lo ve la empresa, ni mucho menos el sindicato”, señaló el trabajador, que también pidió se omitiera su nombre.

Al tomar en cuenta los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018, que elabora el Inegi, por cada hogar en México hay 3.6 personas. Por tanto, de los seis mil trabajadores enviados al descanso obligatorio por la huelga del UAW, habría unas 21 mil 600 personas que dependen de los entre 5 mil y 10 mil pesos mensuales. Es decir, se trata de alrededor de una décima parte de los habitantes del municipio de Silao, el sexto más poblado de Guanajuato.

El paro laboral en Silao, que produce la Cheyenne, Silverado, GMC Sierra, motores, transmisiones y estampado (o moldeado de puertas, cofres, pisos, techos de lámina) se mantuvo por 28 días (del 1 al 28 de octubre). En ese periodo, el ingreso familiar se vio mermado.

La encargada del establecimiento Manana Tacos al Vapor, ubicado a unos kilómetros de la planta de Silao, comentó que en la localidad trabaja mucha gente de otras entidades, ya sea en General Motors, en la planta de motores de Volkswagen o por las empresas que abastecen de servicios y autopartes.

“Por el paro, en general las ventas disminuyen. Cuando una planta se detiene, hay una reacción en cadena. Como van despidiendo gente, la economía local se va desactivando. Hay menos gente, menos comercio. La economía se paralizó”, relató la encargada del lugar donde se puede comer cinco tacos por 40 pesos con agua de frutas o 50 pesos con una coca-cola.

Repercusión económico

Doce días después de iniciada la huelga de trabajadores en Estados Unidos y cinco días después de que Silao se fuera a paro técnico, el 26 de septiembre, S&P comentó que el inventario y el efectivo de la armadora resistiría hasta cuatro semanas, considerando los cálculos de la consultora de análisis bursátil, Argus Research.

Citando a Citigroup, el costo diario por la huelga para General Motors sería de 100 millones de dólares en la Unión Americana o de 50 millones diarios, según Credit Suisse. Con esas estimaciones, el costo para la armadora sería de entre dos mil y cuatro mil millones, sólo en Estados Unidos por los 40 días de huelga. 

En México, casi nadie quiere hablar del tema. Sin embargo, la información de la balanza comercial brinda indicios sobre las repercusiones económicas. El 28 de octubre, el Inegi informó que las exportaciones de la industria automotriz en septiembre sumaron 12 mil 534 millones de dólares, cifra 2.8% menor al mes previo.

Al respecto, la directora de Análisis Económico-Financiero en Banco Base, Gabriela Siller, indicó: “Puede ser un evento transitorio como consecuencia de las huelgas de General Motors en Estados Unidos. Se espera que las menores exportaciones tengan una incidencia negativa en el crecimiento económico del tercer trimestre”.

Un punto a destacar es que la contracción de 2.8% (o casi 360 millones de dólares menos) en las exportaciones automotrices mexicanas se dio con 15 días de huelga en Estados Unidos y sin afectación todavía en las plantas mexicanas de General Motors. 

Con esas dos semanas en Estados Unidos se rompió un ciclo de crecimiento que se extendió por 34 meses, desde noviembre de 2016. En el pasado hubo otros dos ciclos alcistas de 34 meses (noviembre 2009-agosto 2012 y octubre 2012-junio 2015). El mayor rango, desde que existen datos del sector, es de 37 meses consecutivos de crecimiento: enero 1994-enero 1997).

Será hasta el 27 de noviembre cuando el Inegi informe sobre los datos “oportunos” de la balanza comercial de México en octubre, en donde prácticamente todo el mes estuvieron parcialmente detenidas las plantas de Estados Unidos y las de Silao y Ramos Arizpe.

El impacto en México será mayúsculo, porque al detener la producción también se frena toda la cadena de proveedores. El número total no se sabe, pero considerando el premio Supplier of the Year 2018 de General Motors México, reconoció a 133 empresas proveedoras, entre ellas AK Steel, American Axle, Bridgestone, Carl Zeiss, Continental Tire, Dana Inc., ExxonMobil , FedEx, Hella Electronics, Lear Corp., Shell, Goodyear Tire, Yazaki North America, y a la mexicana Nemak (de la regiomontana Alfa).

Toda esa cadena de producción tendrá un impacto negativo en los indicadores macro de la economía.

México, siempre será ensamblador

Derivado de los acuerdos del  nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o USMCA) y los cambios de hábitos en los consumidores estadounidenses, México se podría mantener los próximos años como solo un ensamblador de vehículos, explicó la investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEC) de UNAM, Adelina Quintero Sánchez, y según un reporte de S&P.

›El T-MEC señala que el 40% de la producción de vehículos se debe hacer con obreros que ganen 16 dólares (poco más de 300 pesos) la hora.

“Lo que sucederá es una relocalización de empresas porque en México van a agotar ese 60% con salarios bajos y el 40% de mayor paga se la llevarán a otros países”, comentó Quintero, experta en comercio internacional.

Señaló que en Estados Unidos, el salario de un trabajador en la industria automotriz es de 32 dólares por hora, es decir el doble de los 16 dólares que contempla el T-MEC, por eso advirtió que “México seguirá siendo un país ensamblador”, sin aportar mucho valor agregado.

Esos salarios contrastan con los que paga General Motors en Silao, de entre 1.6 y 3.5 dólares la hora. Incluso, ejecentral también habló con un extrabajador de esa planta, que ahora labora en la planta de transmisiones de Ford en Irapuato, Guanajuato. 

Sin mencionar montos, comentó que en su nuevo trabajo “sí varía mucho. La paga está mucho mejor en Ford”.

Respecto a los cambios de hábito de los consumidores estadounidenses, el 14 de octubre, S&P reportó que desde 2017 los vehículos utilitarios deportivo (sport utility vehicle, SUV), furgonetas familiares (minivans) y las camionetas pick up (trucks) están ganando terreno entre los estadounidenses.

Del arranque de 2017 al tercer trimestre de 2019, la participación de mercado de las SUV, furgonetas y camionetas pasó de 63 a 73 de cada 100 vehículos comprados.

Según S&P, en el tercer trimestre la venta de automóviles de pasajeros en Estados Unidos disminuyó 9.9% con 1.16 millones, en tanto las camionetas, minivans y SUV crecieron 5.3% a 3.15 millones de unidades.

De los 13 vehículos de mayor venta, Toyota tiene cuatro, General Motors (Chevrolet Silverado, Chevrolet Equinox, GMC Sierra) y Honda están empatados con tres modelos. También empatados con un modelo Nissan, Ford y Fiat Chrysler.

Además, otro factor que impactará a México es la desaceleración del consumo en Estados Unidos, esto último según el especialista de la industria automotriz en América, de la consultora inglesa IHS Markit, Guido Vildozo. 

“Por el paro, las ventas disminuyen. Cuando una planta se detiene, hay una reacción en cadena. Como van despidiendo gente, la economía local se va desactivando. Hay menos gente, menos comercio”. Vendedora de comida en Silao, Guanajuato.

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