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Jair Avalos | Corresponsal

Veracruz.  Grupos de ciudadanos han surgido para la detección de los delitos electorales durante las próximas elecciones municipales en el estado que tendrán lugar el próximo domingo 4 de junio. Autodenominados “Caza Mapaches” se han hecho más visibles en las últimas horas y han replegado la entrega de despensas, dinero y hasta materiales de la construcción.

Durante la tarde-noche del jueves fue detenida una camioneta de carga y llevada frente al palacio municipal de Naranjos, en el norte estatal, donde fueron destruidas cientos de despensas presuntamente en favor del candidato del PAN-PRD, Álvaro Soto.

Los ciudadanos se identificaron como militantes del PRI, Morena y Movimiento Ciudadano. Después de la destrucción de las despensas en bolsas rosas, todos fueron a denunciar los actos ante el consejo municipal del Órgano Electoral.

Horas más tarde, a las 11 de la noche, representantes de partido y militantes denunciaron la presencia de una bodega de la empresa “General de Muebles”, productora y distribuidora en la zona norte, con 5 mil despensas para el candidato del PAN-PRD, Mariano Romero.

Los representantes de partido ante el consejo electoral en Papantla llamaron a la Fepade y a los funcionarios electorales para que dieran certeza del hallazgo. Durante la madrugada de este viernes las bolsas fueron confiscadas por la Policía Federal y Ejército.

En la zona serrana, específicamente en Zongolica, militantes del PAN-PRD y del Partido Verde protagonizaron una persecución armada en la comunidad de Xonamanca. El hecho detonante sería la compra de votos de ambos partidos.
Román Vázquez, líder del grupo de autodefensas de Zongolica, acusó que los policías estatales entorpecieron el operativo para la atención de los heridos. El nivel de abstencionismo será alto en las comunidades indígenas de la comarca, asegura.

Mientras tanto en Cuichapa, municipio cañero de la región Cuenca del Papaloapan, la lideresa municipal del PAN Candelaria L.C. y su hija casi son linchadas por haber atropellado a un matrimonio que denunció la compra de credenciales de elector.

Madre e hija se atrincheraron en una camioneta Ford hasta que llegó la Policía Municipal y estatal que se las llevó a la fiscalía regional. Un grupo de pobladores les lanzó palos y piedras y las acusó de “mapaches”.

Esta tarde en Santiago Tuxtla, municipio de la zona selvática de Veracruz, fue detenido un presunto capacitador asistente del INE del distrito 25 con una boleta sellada por el consejo municipal.

Aparentemente la escena de la detención fue por la denuncia de ciudadanos que lo captaron. Al capacitador se le quitó una boleta sin usar y fue llevado minutos después a los separos de la cárcel regional “Morelos”, en Cosamaloapan, a 2 horas de la zona de los Tuxtlas.

De la misma forma, fue detenida la entrega de material para la construcción en José Azueta. Denuncias anónimas señalaron que un camión con costales de cemento, varilla y ladrillos descargaban en casas específicas de la ciudad.

El representante municipal del PAN, Leobardo Jiménez, denunció la entrega y fue confiscado un camión cargado de cemento sin logos aparentes del ayuntamiento o el departamento de obras públicas municipales.

¿Cómo funcionan los “Caza-mapaches”?

El funcionamiento de estos grupos surge a partir de los delitos electorales como la compra del voto, el turismo electoral, “el carrusel” y otros; los grupos, por lo general, surgen de los partidos punteros que vigilan la actividad de la campaña del partido en el gobierno.

Se utilizan camionetas, motos, taxis y las distinguen con alguna calcomanía o un sello en la parte trasera de la carrocería. Con los servicios de mensajería celular, se han formado grupos específicos para la comunicación interna de los “Caza Mapaches”.

Es en las horas de la noche cuando se vigila la actividad de los “mapaches” y se identifican los puntos de compra del voto o del dispendio de dinero para esta actividad. Lo cual es sencillo, por ser una elección municipal, se reconocen los puntos delictivos.

Los “mapaches” que son capturados, son retenidos en las casas de campaña y se les interroga para que den más información sobre delitos electorales. O en su caso, son entregados directamente ante las oficinas del Ministerio Público para que le levanten los cargos.

En Tierra Blanca, uno de los municipios más violentos de la Cuenca del Papaloapan, un brote de “Cazadores de Mapaches” operó durante la elección municipal del 2013.

Francisco Navarrete Serna, quien después fue señalado como autor intelectual de la desaparición de los cinco de Playa Vicente a inicios de 2016, era el principal operador de este grupo de terrablanquenses que apoyaban a su cuñado y candidato del PRI, Obet García Díaz.

Las rencillas de Navarrete eran directas contra el ahora diputado local Tito Delfín Cano, entonces alcalde. Durante sus “operativos” nocturnos y diurnos fueron detenidos varios postulantes de planilla que después fueron regidores.

Los priistas tomaron la sede del Ople municipal casi un mes después de que encontraron dentro al síndico, Raúl Cancino, que estaba hasta en sandalias, dentro de la bodega electoral; la elección la ganó el PAN con el actual alcalde Saúl Lara. Después de la época electoral, él usó a su gente para “la seguridad” municipal hasta su detención el 24 de enero de 2016.

Hasta este momento, la sede estatal del Organismo Público Local Electoral (Ople) no se ha pronunciado sobre la existencia de estos grupos o la legitimidad de sus prácticas. Sin embargo, esta actividad se incrementa de forma más o menos violenta en cada región, según sean los intereses que se manejen en los municipios. ZD

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