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Redacción ejecentral

Una semana antes de que Tonatiuh Guillén dejara el Instituto Nacional de Migración ocurrió un incidente que, dicen los que saben, aceleró su salida; el comisionado poca atención había puesto a las denuncias que le enviaban empleados de Migración sobre las irregularidades que cometía el delegado del INM que él puso en el Aeropuerto de la Ciudad de México, un lugar estratégico y tentador para hacer negocios, y del que ya han corrido a varios en el pasado. En lugar de que Guillén revisara el caso, el viernes 31 de mayo corrieron a la subdelegada y su segunda de a bordo, quienes habían documentado las presuntas anomalías, pero cuando ocurrió todos se enteraron, porque se hizo gran escándalo por el maltrato recibido por ambas mujeres. Fue hasta la llegada de Francisco Garduño que al titular de la oficina aeroportuaria lo comenzaron a investigar y lo sacaron de su cargo. Otra prueba más de que el señor Guillén no se esperaba su salida el 14 junio, que tres días antes tuvo varias reuniones, una de ellas en el Aeropuerto de la Ciudad de México, a donde acudió con tres directoras adjuntas para plantear proyectos a varias autoridades y atender los reclamos que existían en las instalaciones.

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