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Fabio Rey y Jair Avalos

Un grupo de estafadores obtenía joyas, dinero, recargas telefónicas y bonos para gasolina engañando a ancianos italianos a quienes notificaban sobre un accidente falso. Esta banda no habría adquirido mayor relevancia en México de no ser porque Raffaele Russo, uno de los involucrados en la trama criminal, es uno de los tres napolitanos desaparecidos en Jalisco.

Durante el operativo “Chacal”,  en 2015, la policía italiana detuvo a ocho implicados de esta banda, aunque Russo logró escabullirse de la justicia y semanas después viajó a México.

En Italia, las operaciones de la banda consistían en abordar a personas de la tercera edad haciéndose pasar por policías o abogados, para notificarles falsamente que sus hijos o nietos habían sufrido un accidente; el siguiente paso era convencerlos de una solución al percance, por la que cobraban los presuntos daños. 

Ante los hechos, la Fiscalía de Jalisco solicitó formalmente al gobierno italiano los antecedentes de los extranjeros Rafaelle Russo, de 60 años; Antonio Russo, de 25 años y Vicenzo Cimmino, de 29. El primero de ellos desapareció al mediodía del 31 de enero, horas antes de Antonio y Vicenzo, quienes llegaron a Tecalitlán, pero fueron detenidos por la policía municipal.

Al respecto, el procurador estatal, Raúl Sánchez Jiménez, confirmó a la agencia Reuters que solicitó a Italia los registros judiciales de los tres desaparecidos y otros tres familiares que se encuentran en México.

Mientras tanto, la familia Russo informó a través de su vocero, Gino Bergamè, que no han viajado a México por una “reticencia evidente” de las autoridades. 

Los seis investigados por México e Italia provienen de la ciudad de Nápoles, considerado uno de los principales puntos criminales de Europa, regida por una vieja, potente y omnipresente mafia: la Camorra. Allá, la corrupción y el narcotráfico son elementos predominantes y cotidianos en la ciudad y sus afueras. Similar a varias regiones mexicanas, la provincia napolitana crece bajo el yugo del crimen europeo, lo que orilla a los demás habitantes a dedicarse a la administración pública, el comercio y el turismo.

Silvana Espósito, esposa de Rafaelle y madre y tía de Antonio y Vicenzo, respectivamente, negó cualquier antecedente penal en su familia. “¿Les parezco mujer de un narco?”, declaró al diario Il Mattino.

En entrevista para ejecentral, Silvana Espósito, quien cree que en que los reportes de televisión mexicana ayuden a ubicar a sus parientes, mencionó: “Miembros de mi familia, están trabajando aquí en Italia. Hemos estado hablando y denunciando durante 21 días y no hay ningún resultado (…) Estoy rezando a mi Señor para que me haga un hermosísimo milagro”.

Las indagatorias de las autoridades mexicanas señalan que Raffaele Russo vendió maquinaria defectuosa a empresarios jaliscienses. La investigación se extendió a Michoacán y Colima, aunque podría ser atraída por la Federación. Por lo pronto, la familia Russo espera resultados que revelen el paradero de sus familiares en México.

La semana pasada, aficionados del club de futbol SSC Napoli se solidarizaron con los familiares de las víctimas, y mostraron una pancarta donde pedían la liberación de los napolitanos.

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